Las personas con trastorno del juego, un término psiquiátrico para problemas de juego graves, pueden tener vulnerabilidades genéticas preexistentes a la afección, sugiere un nuevo estudio que encontró que los hermanos biológicos de los jugadores compulsivos también muestran marcadores de mayor impulsividad y toma de riesgos. El trastorno del juego se asocia con resultados negativos graves, como depresión, quiebra y ruptura familiar (Limbrick-Oldfield, et al., 2019).

“La impulsividad, la toma de decisiones arriesgadas y el procesamiento alterado de recompensas cerebrales se observan en personas con trastorno del juego,” señaló la autora principal Eve Limbrick-Oldfield, investigadora postdoctoral en el departamento de psicología y Centro para la Investigación del Juego de la Universidad de Columbia Británica (UBC).

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Hermanos con tendencia a la impulsividad y toma de riesgos

“Queríamos saber si estos marcadores representan vulnerabilidades preexistentes o son una consecuencia de cómo el juego cambia el cerebro. Para probar esto, estudiamos a los hermanos de los jugadores, ya que comparten material genético y ambiente similares.”

Para el estudio, los investigadores reclutaron a 20 personas con trastorno del juego, 16 hermanos y un grupo de control de voluntarios sanos. Se pidió a los participantes que completaran cuestionarios y pruebas cognitivas de computadora que midieran su impulsividad y conductas de riesgo. También se les realizó un escáner cerebral a través de resonancia magnética mientras jugaban en una máquina tragamonedas para medir las respuestas cerebrales a las recompensas y las ganancias.

Los resultados revelan que tanto los jugadores problemáticos como sus hermanos mostraron una mayor toma de riesgos e impulsividad en comparación con el grupo de control. Por ejemplo, los jugadores con problemas y sus hermanos eran más propensos a actuar impulsivamente cuando experimentaban emociones negativas y hacían grandes apuestas al tomar una decisión arriesgada.

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Curiosamente, los hermanos no mostraron alteraciones en la respuesta cerebral a las recompensas en comparación con el grupo de control, lo que deja la posibilidad de que la actividad cerebral observada en jugadores problemáticos se haya desarrollado como resultado de la experiencia de juego.

Relaciones familiares tensas

Los investigadores señalan que los hermanos de los jugadores con problemas fueron particularmente difíciles de reclutar para el estudio porque las relaciones familiares a menudo son tensas como consecuencia de los problemas de juego.

“Dado que nuestro estudio tenía un tamaño de muestra relativamente pequeño, esperamos que aliente a otros investigadores a replicarlo para que podamos aprender más sobre cómo la genética juega un papel en el trastorno del juego,” dijo la Dra. Henrietta Bowden-Jones, coautora del estudio y directora de la Clínica Nacional de Problemas de Juego del Reino Unido, desde donde se reclutó al grupo con trastorno de juego.

Referencia bibliográfica:

Limbrick-Oldfield, E. H., Cocks I. M. R. E., Flechais R. SA, Turton, S., Lingford-Hughes, A., Bowden-Jones, H., Clark, L. (2019). Impulsivity as a marker of vulnerability to gambling disorder: a study of affected siblings. Journal of Behavioral Addictions, 8(76,77).

Fuente: Psychcentral

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