Psyciencia
  • Membresía
    • Únete a Psyciencia Pro
    • Inicia sesión
    • Webinars
    • Recursos
    • Tips para terapeutas
    • Watson (podcast)
    • Café (red social)
  • Ciencia
  • Clínica
  • Biografías
  • Recursos
    • NORMAS APA
  • Nosotros
    • Nosotros
    • Uso de IA
    • Publicidad
    • Archivo
  • Tienda

Psicología humana en tiempos de máquinas 💞

Psyciencia
  • Membresía
    • Únete a Psyciencia Pro
    • Inicia sesión
    • Webinars
    • Recursos
    • Tips para terapeutas
    • Watson (podcast)
    • Café (red social)
  • Ciencia
  • Clínica
  • Biografías
  • Recursos
    • NORMAS APA
  • Nosotros
    • Nosotros
    • Uso de IA
    • Publicidad
    • Archivo
  • Tienda
  • Recomendados

Los humanos no son los únicos que se besan

  • 20/11/2025
  • David Aparicio

Ali Watkins para The New York Times:

Un grupo de científicos británicos afirma haber rastreado la antigüedad del beso, hasta hace entre 16 y 21 millones de años, y han descubierto que era mucho más común entre otras especies de lo que se creía.

¿Las hormigas? Se besuquean. ¿Los peces? Son besucones. ¿Los neandertales? Sí, también se besaban, a veces incluso con nosotros.

Pero besarse, dijeron los investigadores, siempre ha sido algo así como un misterio evolutivo. No presenta grandes ventajas para la supervivencia, tiene beneficios reproductivos mínimos y es sobre todo simbólico.

Artículo completo en The New York Times.

  • Recursos

Salud Mental en el Aula: Guía práctica para el docente

  • 20/11/2025
  • David Aparicio

Esta guía ofrece a los docentes una herramienta clara, práctica y actualizada para enfrentar uno de los retos más urgentes en educación: el bienestar emocional de los estudiantes. A partir de las necesidades reales que se viven en los centros educativos, el manual reúne el trabajo de psiquiatras, psicólogos y profesionales de la educación que conocen de primera mano el impacto del malestar emocional en el rendimiento, la convivencia y el desarrollo personal de los jóvenes.

El documento explica de manera accesible qué es la salud mental juvenil y cómo se manifiesta en el día a día del aula. Diferencia entre salud mental y bienestar emocional, aporta datos recientes sobre la prevalencia de ansiedad, depresión, autolesiones y TDAH entre adolescentes, y describe los factores que más influyen en su estabilidad: presión académica, conflictos familiares, redes sociales y dificultad para regular emociones, entre otros .

Una de sus mayores fortalezas es el enfoque práctico. Cada capítulo integra escenarios reales: estudiantes desbordados por la carga escolar, adolescentes que ceden a la presión del grupo, conflictos en amistades, uso problemático del móvil, dificultades para decir “no” o manejar discusiones. En cada caso, la guía muestra cómo interpretar la situación, qué estrategias aplicar —validación, comunicación asertiva, intervención temprana, manejo de límites, organización del tiempo— y cómo acompañar al estudiante sin juzgar ni castigar, sino entendiendo la conducta como una señal de necesidades emocionales no cubiertas .

También incluye recordatorios rápidos para el profesorado y pautas para colaborar con familias y orientadores, reforzando la idea de que la prevención comienza en el aula y que el docente es un agente clave de cambio.

Descarga la guía completa en formato PDF.

Relacionados:

  • Estrategias de modificación de conducta en el aula (PDF)
  • Niños que tuvieron educación para la salud con abordaje de problemas emocionales redujeron el consumo de comida chatarra
  • En Argentina se debate la implementación de planes educativos basados en las neurociencias
  • 3 consideraciones para una visita psicológica a una escuela
  • ¿Qué tan beneficiosa es la tecnología en el aula de clases?
  • Ciencia

Comprender la agresión: conceptos, tipos y modelos que explican su origen

  • 18/11/2025
  • David Aparicio

La agresión ha sido un tema central en la psicología desde sus inicios. Aparece en la infancia, en la vida adulta, en los animales y en prácticamente todas las formas de interacción social. Sin embargo, a pesar de su aparente familiaridad, es un fenómeno complejo, multidimensional y difícil de delimitar con precisión. El trabajo de Carrasco y González, publicado en la Revista Acción Psicológica, ofrece un mapa claro para entender qué es la agresión, cómo se diferencia de otros términos cercanos y qué modelos explicativos han tratado de esclarecer sus causas.

Este artículo resume y organiza sus principales aportes.

¿Qué entendemos por agresión?

La agresión se ha definido históricamente de muchas maneras. Aunque se asocia de inmediato con “hacer daño”, los autores muestran que la literatura científica incluye matices significativos.

La mayoría de definiciones coinciden en tres elementos centrales:

  1. Intencionalidad: la conducta busca dañar o generar una consecuencia aversiva.
  2. Daño o malestar: afecta a otra persona, a objetos o incluso a uno mismo.
  3. Variabilidad expresiva: puede manifestarse de manera física, verbal o más sutil.

Sin embargo, estas características no son universales. Por ejemplo, en la infancia temprana las agresiones físicas (pegar, morder, empujar) ocurren antes de que exista una comprensión clara del daño. También existen conductas agresivas que no buscan dañar deliberadamente, sino que emergen de miedo, ira o impulsividad. Este punto es clave: la agresión no siempre es un acto racional o planificado.

Diferenciar agresión de conceptos afines

La confusión conceptual es común. A continuación, las diferencias más importantes:

Agresión vs. Agresividad

La agresión es un acto concreto. La agresividad es una disposición estable, una tendencia general a responder de manera hostil.

Agresión vs. Ira y Hostilidad

La ira es un estado emocional. La hostilidad es una actitud negativa, un filtro cognitivo hacia los demás. La agresión es la conducta que puede emerger a partir de estas dos.

Agresión vs. Violencia

La violencia implica un uso de la fuerza más allá de lo adaptativo, cargado de intensidad, intencionalidad ofensiva, desaprobación social e incluso ilegalidad. No toda agresión es violenta.

Agresión vs. Delito o crimen

Solo una parte de las agresiones encaja en un marco jurídico. Para considerarse delito, debe tratarse de una conducta intencional, antijurídica y penada por la ley.

Tipologías de la agresión

La agresión no es un fenómeno homogéneo. Los autores recopilan varias tipologías clásicas:

1. Según la naturaleza

  • Física: golpes, empujones, daños corporales.
  • Verbal: insultos, amenazas.
  • Social: dañar reputación, excluir, manipular relaciones.

2. Según la relación interpersonal

  • Directa u abierta: confrontación explícita.
  • Indirecta o relacional: manipulación silenciosa, rumores, silencios estratégicos.

3. Según la motivación

  • Hostil: busca dañar por enojo o resentimiento.
  • Instrumental: daña para obtener algo (estatus, recursos).
  • Emocional: surge del afecto negativo, aunque el objetivo no sea obtener un beneficio.

4. Según su signo

  • Positiva: cuando protege, establece límites o facilita autonomía.
  • Negativa: cuando es destructiva o genera daño innecesario.

5. Según su función

Territorial, sexual, parental, disciplinaria, protectora, moralista, predatoria e irritativa, entre otras. Estas clasificaciones permiten entender que la agresión puede cumplir funciones adaptativas o desadaptativas según el contexto.

Modelos que explican la agresión

Las teorías sobre la agresión abarcan perspectivas biológicas, psicológicas y sociales. A continuación se sintetizan los modelos principales.

1. Modelos instintivos

Proponen que la agresión es un producto biológico y evolutivo.

  • Etología: lorenz y otros etólogos consideran la agresión un impulso que se acumula y descarga ante estímulos desencadenantes.
  • Sociobiología: la agresión favorece la supervivencia y la reproducción en determinados contextos.

Estas perspectivas subrayan la universalidad del fenómeno, pero no explican su variabilidad individual.

2. Modelos dinámicos (psicoanálisis)

Freud atribuyó la agresión al instinto de muerte dirigido hacia afuera. Más tarde incorporó la influencia del Superyó y los mecanismos de defensa.

Autores posteriores, como Bleiberg, la vinculan con déficits en la autoestructura y vulnerabilidad narcisista.

3. Modelos biológicos

Relacionan la agresión con neurotransmisores (serotonina, dopamina), hormonas (testosterona) y áreas cerebrales (amígdala, corteza prefrontal). No explican todo el fenómeno, pero aportan evidencia importante sobre predisposiciones.

4. Modelos del impulso (drive)

Incluyen teoría de la frustración–agresión y el modelo de transferencia de excitación. La idea central es que la activación fisiológica generada por un acontecimiento desagradable puede transferirse y convertirse en conducta agresiva.

5. Modelos conductuales

Consideran la agresión una conducta aprendida y mantenida por reforzadores. La atención, la evitación de estímulos aversivos y las ganancias materiales pueden reforzarla.

6. Modelos cognitivos

Aquí están algunas de las explicaciones más influyentes:

  • Neoasociacionismo de Berkowitz: los eventos aversivos generan afecto negativo, que activa redes cognitivas y emocionales ligadas a la agresión.
  • Teoría social cognitiva de Bandura: la agresión se aprende por observación, se instaura por refuerzo y se mantiene por mecanismos cognitivos que reducen la culpa (deshumanización, difusión de responsabilidad).
  • Procesamiento de la información (Dodge y colegas): los niños agresivos codifican mal las situaciones sociales, interpretan hostilidad donde no la hay y generan respuestas pobres para resolver conflictos.

Estas aproximaciones muestran cómo la agresión depende tanto de la interpretación como de la historia de aprendizaje.

Hacia una visión integradora

La agresión no puede explicarse desde un solo modelo. Se trata de un fenómeno donde confluyen:

  • predisposiciones biológicas,
  • aprendizajes previos,
  • estilos de crianza,
  • procesamiento cognitivo,
  • estados emocionales,
  • contextos sociales.

Conclusión

La revisión de Carrasco y González demuestra que la agresión no puede entenderse desde un único nivel explicativo ni como un fenómeno unitario. Su expresión depende de la interacción entre predisposiciones neurobiológicas, aprendizajes históricos, distorsiones en el procesamiento social, estados emocionales intensos y condiciones contextuales específicas. Para el trabajo clínico, esta complejidad implica abandonar modelos lineales y optar por evaluaciones funcionales que identifiquen qué procesos mantienen la conducta agresiva en cada caso. La evidencia disponible respalda intervenciones que integren estrategias conductuales, cognitivas y sociofamiliares, y que contemplen tanto la regulación emocional como la modificación de sesgos interpretativos y patrones relacionales. En última instancia, comprender la agresión como un sistema dinámico y multifactorial permite al profesional diseñar tratamientos más precisos y contextualizados, reduciendo el riesgo de interpretaciones simplistas y favoreciendo cambios conductuales sostenibles.

Referencia: Carrasco, M. Ángel, & González, M. J. (2012). Aspectos conceptuales de la agresión: definición y modelos explicativos. Acción Psicológica, 4(2), 7–38. https://doi.org/10.5944/ap.4.2.478

Relacionados:

  • Agresiones a niños con autismo: Mamá, me gustaría poder decir lo que me pasó hoy en la escuela
  • Protocolo de prevención e intervención ante agresiones a psicólogos y psicólogas en su puesto de trabajo
  • El abuso sexual y sus efectos en el cerebro femenino, un estudio con animales
  • Dormir pocas horas es una agresión fisiológica a nuestro organismo
  • Mejorando una relación terapéutica hostil con la psicoterapia analítica funcional
  • Ciencia

Comprendiendo la depresión adolescente desde las redes psicopatológicas

  • 18/11/2025
  • Nicolas Genise

Por Gabriel Genise y Nicolás Genise

La depresión en la adolescencia continúa siendo uno de los principales desafíos de la psicología clínica contemporánea. Más allá de su alta prevalencia, su complejidad radica en la variabilidad de sus trayectorias y en la multiplicidad de factores que la mantienen o exacerban. En los últimos años, el surgimiento del enfoque de redes psicopatológicas ha ofrecido una nueva forma de comprender los trastornos: no como entidades unitarias, sino como sistemas dinámicos donde los síntomas se influyen mutuamente en el tiempo.

En este contexto, el estudio de Aitken et al. (2025) aporta una contribución crucial al explorar cómo los síntomas depresivos en adolescentes se organizan y se modifican durante el tratamiento psicoterapéutico y en el seguimiento posterior. El trabajo se enmarca en un ensayo clínico de alta calidad metodológica e intenta responder una pregunta que todos los clínicos nos hacemos: ¿qué síntomas actúan como nodos clave en el cambio clínico? Y, más aún, ¿deberíamos priorizar ciertos síntomas o procesos durante la intervención?

Este artículo propone un análisis profundo del estudio, destacando sus implicancias clínicas, su valor para la psicoterapia basada en procesos y su relevancia para el trabajo con adolescentes.

Tabla de contenidos

  • Diseño del estudio y relevancia metodológica
  • Resultados principales: una red que cambia a lo largo del tiempo
    • 1. Durante el tratamiento: insomnio y fatiga como nodos centrales
    • 2. En el seguimiento: la inutilidad como síntoma residual crítico
    • 3. Diferencias entre tratamientos
  • Implicancias clínicas: Cómo este estudio orienta la práctica
    • 1. Priorizar el sueño y la energía al inicio
    • 2. La “inutilidad”: un objetivo prioritario en la fase final y el seguimiento
    • 3. Intervenciones diferenciadas según modalidad terapéutica
    • 4. De síntomas a procesos: una invitación a los clínicos
  • Discusión: Cómo este estudio dialoga con la literatura actual
  • Limitaciones del estudio
  • Implicaciones para el futuro de la psicoterapia con adolescentes
    • 1. Hacia intervenciones más precisas
    • 2. Integración con tecnologías digitales
    • 3. Conceptualizaciones de caso basadas en redes
  • Conclusión

Diseño del estudio y relevancia metodológica

Aitken et al. (2025) analizaron datos del ensayo IMPACT, uno de los estudios más robustos sobre depresión adolescente. La muestra incluyó 465 adolescentes de 11 a 17 años (75 % mujeres) con diagnóstico de episodio depresivo mayor. Los participantes fueron asignados aleatoriamente a tres tratamientos:

  1. Terapia cognitivo-conductual (TCC)
  2. Psicoterapia psicoanalítica breve
  3. Intervención psicosocial breve (BPI), una modalidad centrada en apoyo y resolución de problemas

Los autores evaluaron 11 síntomas depresivos autoinformados en dos fases:

  • Durante el tratamiento: semanas 0, 6 y 12.
  • Durante el seguimiento: semanas 36, 52 y 86.

La clave del artículo no está en comparar la eficacia entre tratamientos (las diferencias fueron mínimas, como ya había mostrado el ensayo original), sino en analizar la estructura dinámica de los síntomas. Para ello, Aitken et al. (2025) aplicaron modelos gráficos vectoriales (GVAR) para explorar cómo los síntomas predicen cambios en otros síntomas a lo largo del tiempo (redes temporales) y cómo se relacionan entre sí en un mismo punto temporal (redes contemporáneas).

Este enfoque permite identificar síntomas con mayor out-strength, es decir, aquellos que ejercen más influencia causal sobre otros síntomas en el sistema depresivo.

Resultados principales: una red que cambia a lo largo del tiempo

1. Durante el tratamiento: insomnio y fatiga como nodos centrales

En la fase de tratamiento, la red de síntomas se mostró altamente conectada: casi todos los síntomas se influían mutuamente. Sin embargo, dos síntomas sobresalieron por su centralidad: Insomnio, y Fatiga.

Aitken et al. (2025) encontraron que estos síntomas tenían el mayor out-strength, lo que significa que cambios en sueño y energía tendían a activar o disminuir otros síntomas posteriores. Esto es clínicamente relevante: el sueño y la energía aparecen como síntomas “gatekeepers”, puertas de entrada que pueden amplificar la depresión o facilitar su reducción.

2. En el seguimiento: la inutilidad como síntoma residual crítico

Durante el periodo posterior al tratamiento, la red se volvió menos densa y más estable. El síntoma que emergió con mayor centralidad fue: Sentimientos de inutilidad (worthlessness).

Aitken et al. (2025) sugieren que este síntoma puede funcionar como un mantenedor de riesgo: incluso cuando el resto de los síntomas mejora, la persistencia de inutilidad puede predisponer a la recaída.

3. Diferencias entre tratamientos

Un hallazgo notable es que permitir que los parámetros de red variaran por tratamiento mejoró significativamente el ajuste de los modelos. Esto indica que: La TCC, la psicoterapia psicoanalítica breve y la intervención psicosocial breve movilizan cambios mediante mecanismos distintos.

Aunque los tres tratamientos resultan efectivamente similares en resultados finales —como ya había mostrado el estudio IMPACT—, los caminos para llegar al cambio difieren.

Esta idea se alinea con el concepto de equifinalidad clínica y con los modelos de Terapia Basada en Procesos (Hayes & Hofmann, 2019).

Implicancias clínicas: Cómo este estudio orienta la práctica

1. Priorizar el sueño y la energía al inicio

El hallazgo de que insomnio y fatiga son nodos que predicen cambios posteriores invita a repensar la estrategia terapéutica con adolescentes:

  • Trabajar el sueño no es solo tratar un síntoma, sino intervenir en un mecanismo con efecto en cadena.
  • La educación sobre higiene del sueño, rutinas, manejo de pantallas, ritmos circadianos y exposición a luz natural puede ser una intervención de alto impacto.
  • Similarmente, intervenir sobre la fatiga implica trabajar activación conductual, rutinas, ejercicio y regulación de ritmos.

Para terapeutas que trabajan desde ACT, este hallazgo se conecta fuertemente con el concepto de activación valiosa y con la importancia de apuntalar conductas energizantes vinculadas a valores (Hayes, Strosahl & Wilson, 2012).

2. La “inutilidad”: un objetivo prioritario en la fase final y el seguimiento

El hallazgo de que la inutilidad tiene una centralidad crítica después del tratamiento ofrece un mensaje contundente:

El riesgo de recaída en adolescentes deprimidos no radica solamente en el estado de ánimo, sino en la autovaloración.

Por tanto:

  • Al finalizar el tratamiento, conviene evaluar explícitamente la presencia del esquema de inutilidad.
  • Trabajar creencias nucleares, procesos de autocompasión, defusión de pensamientos de autodesprecio y acciones valiosas que fortalezcan identidad es fundamental.
  • Incluir sesiones de seguimiento centradas en este síntoma puede prevenir recaídas.

3. Intervenciones diferenciadas según modalidad terapéutica

Aitken et al. (2025) muestran que cada tratamiento reorganiza la red de síntomas de manera distinta. Esto no debería verse como una limitación, sino como una oportunidad para:

  • Personalizar las intervenciones según los procesos que más impacto generan.
  • Adoptar una mirada transdiagnóstica que tome técnicas de distintos modelos según el síntoma central predominante.
  • Integrar estrategias combinadas: por ejemplo, en un adolescente con fuerte inutilidad residual, combinar TCC para creencias, ACT para identidad flexible y estrategias de FAP para reforzar conductas de autenticidad.

4. De síntomas a procesos: una invitación a los clínicos

El estudio refuerza la idea de que la psicoterapia efectiva no se define por su protocolo sino por su capacidad de impactar procesos funcionales.

Para quienes trabajamos con adolescentes:

  • El sueño es un proceso conductual esencial.
  • La energía es un proceso fisiológico y motivacional.
  • La inutilidad es un proceso cognitivo-identitario.

El clínico debe aprender a evaluar estos procesos en tiempo real y priorizarlos según su peso causal.

Esta lógica coincide plenamente con la Terapia Basada en Procesos y con el giro epistemológico actual hacia intervenciones flexibles y adaptativas.

Discusión: Cómo este estudio dialoga con la literatura actual

Los resultados de Aitken et al. (2025) se integran de manera coherente con literatura previa sobre depresión en adolescentes.

  1. El sueño como predictor de psicopatología. La evidencia ha mostrado que el insomnio predice depresión y ansiedad en adolescentes (Lovato & Gradisar, 2014). El estudio actual incorpora este hallazgo dentro de un modelo de red que lo posiciona como un síntoma causal relevante.
  2. La fatiga como síntoma puente. La investigación de Borsboom (2017) sobre redes psicopatológicas ya había sugerido que los síntomas somáticos pueden funcionar como “hubs”. Aitken et al. (2025) confirman esta hipótesis en un estudio longitudinal.
  3. La inutilidad como factor de mantenimiento. Autores como Beck (1976) y más recientemente Bailey et al. (2020) han señalado que la autovaloración negativa es un núcleo duro de la depresión. El estudio actual aporta evidencia temporal que refuerza esta visión.
  4. Mecanismos diferentes para caminos similares. La equifinalidad terapéutica señalada por Aitken et al. (2025) es coherente con trabajos sobre TCC, ACT y psicoterapia psicodinámica que han mostrado que resultados similares pueden alcanzarse modificando procesos distintos (Kazdin, 2007; Hayes & Hofmann, 2019).

En suma, este estudio avanza un paso más al combinar modelos longitudinales dinámicos con psicoterapia real aplicada a adolescentes.

Limitaciones del estudio

Aitken et al. (2025) reconocen varias limitaciones que moderan los alcances clínicos:

  • El uso de autoinformes, aunque validado, puede subestimar síntomas internalizados o sobreestimar fluctuaciones.
  • La temporalidad entre mediciones (semanas) no capta la dinámica diaria o microtemporal.
  • El número de síntomas analizados es limitado; la depresión incluye dimensiones no evaluadas (anhedonia, ideación suicida compleja, irritabilidad).
  • La red estimada puede cambiar si se incorporan factores externos (estrés, vínculos, consumo de redes sociales, contexto familiar).

Pese a ello, la fortaleza del ensayo clínico y el análisis temporal otorgan alto valor al trabajo.

Implicaciones para el futuro de la psicoterapia con adolescentes

1. Hacia intervenciones más precisas

El estudio refuerza la idea de que el futuro de la psicoterapia con adolescentes será:

  • Más personalizado
  • Más centrado en procesos
  • Más guiado por datos
  • Menos dependiente del modelo teórico rígido

Incorporar herramientas como evaluaciones continuas del sueño, energía y autovaloración podría ayudar a anticipar recaídas y orientar la intervención.

2. Integración con tecnologías digitales

El monitoreo mediante apps, diarios electrónicos o wearables puede capturar variaciones de sueño y energía —los dos nodos más influyentes— con mayor precisión que los autoinformes tradicionales.

3. Conceptualizaciones de caso basadas en redes

La conceptualización clínica tradicional se basa en síntomas agrupados en categorías diagnósticas. La perspectiva de Aitken et al. (2025) invita a construir mapas funcionales, donde el terapeuta identifica:

  • síntomas líderes,
  • síntomas seguidores,
  • síntomas puente,
  • y síntomas residuales críticos.

Esta forma de pensar es especialmente útil para terapeutas ACT, FAP y PBT.

Conclusión

El estudio de Aitken et al. (2025) ofrece evidencia robusta y clínicamente accionable para comprender la depresión adolescente como un sistema dinámico de síntomas que cambian en el tiempo y responden a diferentes mecanismos según la fase del tratamiento.

Los hallazgos principales son claros:

  • Durante el tratamiento, el insomnio y la fatiga son síntomas estratégicos con impacto causal sobre el resto del cuadro.
  • Después del tratamiento, la inutilidad emerge como síntoma nuclear que puede sostener el riesgo de recaída.
  • Los mecanismos de cambio varían entre tratamientos, incluso cuando los resultados finales son similares.

Para los clínicos, esta información ofrece caminos concretos para una práctica más precisa y orientada a procesos:

  • trabajar sueño y energía desde el inicio,
  • reforzar identidad, autovaloración y autocompasión al finalizar,
  • adaptar intervenciones según los procesos predominantes en cada adolescente,
  • y utilizar conceptualizaciones basadas en redes.

Este tipo de evidencia nos acerca a una psicoterapia más flexible, más científica y más ajustada a las necesidades reales de los adolescentes que consultan por depresión.

Referencias:

  • Aitken, M., O’Callaghan, G., Fearon, P., Goodyer, I., Wilkinson, P., Deighton, J., & Krause, K. (2025). Dynamics of depression symptoms in adolescents during three types of psychotherapy and post-treatment follow-up. Journal of Child Psychology and Psychiatry. https://doi.org/10.1111/jcpp.14175
  • Bailey, A., Hetrick, S., Rosenbaum, S., Purcell, R., & Parker, A. (2020). Treating depression in adolescence: The role of self-worth. Journal of Affective Disorders, 272, 319–326.
  • Beck, A. T. (1976). Cognitive therapy and the emotional disorders. International Universities Press.
  • Borsboom, D. (2017). A network theory of mental disorders. World Psychiatry, 16(1), 5–13.
  • Hayes, S. C., Strosahl, K., & Wilson, K. (2012). Acceptance and commitment therapy: The process and practice of mindful change (2nd ed.). Guilford Press.
  • Hayes, S. C., & Hofmann, S. G. (2019). Process-based therapy: Using science to inform practice. Context Press.
  • Kazdin, A. (2007). Mediators and mechanisms of change in psychotherapy research. Annual Review of Clinical Psychology, 3, 1–27.
  • Lovato, N., & Gradisar, M. (2014). A meta-analysis of sleep and depression in adolescents. Sleep Medicine Reviews, 18(6), 521–529.

Artículos recomendados:

  • Curar, cuidar, y el tiempo
  • Los 5 productos «terapéuticos» más inútiles que se siguen vendiendo en Internet
  • Si los sentimientos por un ex te agobian, intenta con la ‘acción opuesta’
  • Las personas que tuvieron COVID-19 podrían presentar síntomas psiquiátricos incluso un año después
  • Guía para tener mejores modales en las redes sociales
  • Clínica

Las peores frases que puedes decirle a alguien que se está divorciando (y qué decir en su lugar)

  • 17/11/2025
  • David Aparicio

Un divorcio no solo transforma la vida de quienes se separan. También altera la red de relaciones que los rodea: amigos, familia, colegas, vecinos. Y ante ese movimiento, la gente suele reaccionar con dos impulsos muy humanos: curiosidad y la necesidad de calmar su propio malestar. El resultado casi siempre es el mismo: comentarios torpes, invasivos y poco empáticos, incluso cuando provienen de buenas intenciones.

Desde un enfoque psicológico, el divorcio es un proceso de reajuste que combina pérdida, alivio, incertidumbre y reorganización emocional. En esos momentos, las palabras importan. Mucho. Aquí repasamos algunas de las frases que más dañan —y cómo reemplazarlas por mensajes que realmente acompañan.

“¿Qué pasó?”

Suena natural, pero no ayuda. La pregunta suele responder más a la curiosidad que a la compasión. Además, casi nunca hay un único motivo que explique la ruptura. Cada matrimonio es una red compleja de interacciones, expectativas, aprendizajes y conflictos.

Muchos hacen esta pregunta porque buscan proteger su propia relación: “Si sé qué les pasó a ellos, puedo evitarlo yo”.

Qué decir en su lugar:

“Gracias por confiarme esto. Voy a cuidar esta información.”

O: “Imagino que tu cabeza debe estar llena de cosas ahora mismo. Si quieres hablar, aquí estoy.”

Estas frases generan seguridad sin presionar.

“Pero ustedes se veían tan felices”

Nadie anuncia sus crisis. Desde afuera, todas las parejas parecen funcionar mejor de lo que realmente funcionan. Recordarle a alguien “lo felices que parecían” solo subraya la distancia entre su dolor actual y la imagen pública del vínculo.

Qué decir en su lugar:

“Tomar esta decisión requiere mucha fuerza. Admiro tu valentía.”

Es una frase anclada en recursos personales, no en juicios externos.

“Por lo menos vas a tener tiempo libre de los niños”

A quien se está divorciando, esta “ventaja” puede dolerle profundamente. Muchos padres viven la separación como la pérdida más dura: no compartir el día a día con sus hijos.

Qué decir en su lugar:

“Rehacer la vida no significa que tu vida se terminó. Puede ser un comienzo nuevo, a tu ritmo.”

Este mensaje abre espacio a la reconstrucción sin invalidar el duelo.

“Lo siento mucho”

Aunque suena empático, transmite lástima. No sabemos si la persona lo vive como tragedia, liberación o ambas. El divorcio puede ser el paso necesario para recuperar bienestar.

Qué decir en su lugar:

“No puedo imaginar todo lo que estás enfrentando, pero conociéndote, sé que vas a salir adelante con mucha fortaleza.”

“Tienes que volver a salir y empezar a conocer gente”

Empujar a alguien a “superar” el divorcio rápido ignora los ritmos emocionales individuales. Algunos necesitan espacio. Otros necesitan compañía. Ninguno necesita presión.

Qué decir en su lugar:

“Si te provoca salir a caminar, tomar un café o distraerte un rato, avísame. Estoy aquí.”

Lo importante es la presencia, no la solución.

“Te paso el número de mi abogado”

Las separaciones son procesos únicos, con necesidades muy diferentes. Sugerir tu propio abogado asume conflicto, juicio y estrategia, cuando algunas parejas optan por mediación o acuerdos cooperativos.

Qué decir en su lugar:

“¿Tienes el apoyo legal y emocional que necesitas? Si no, puedo ayudarte a buscar opciones, solo si te sirve.”

Ofreces recursos sin imponerlos.

“¿Y los niños?”

No existe padre o madre que tome esta decisión sin pensar profundamente en sus hijos. Preguntar esto suele sonar a reproche.

Qué decir en su lugar:

“Sé que esto es muy doloroso para ti. Estoy aquí para escucharte.”

La validación sostiene mucho más que el juicio encubierto.

“Es mejor que estar en un mal matrimonio”

Simplificar el divorcio como una decisión binaria invalida la complejidad del proceso emocional. Para algunas personas, su matrimonio era un lugar seguro. Para otras, una lucha silenciosa que nadie vio.

Qué decir en su lugar:

“Lo que sientes ahora está bien, sea lo que sea. No tienes que demostrar nada conmigo.”

“Nunca me cayó bien tu ex”

Aunque suele aparecer como muestra de lealtad, contribuye a que la persona dude de su propio criterio y reescriba la historia desde el dolor. Eso empeora la confusión.

Qué decir en su lugar:

“Sé cuánto hiciste por que esta relación funcionara. Si necesitas ayuda con algo concreto, aquí tengo un par de horas libres para ti.”

En momentos de desorden emocional, la ayuda práctica es un bálsamo.

Acompañar sin invadir

Quien se está divorciando necesita presencia estable, límites claros y un espacio seguro donde expresar emociones sin sentirse carga. No necesitan diagnósticos, profecías ni guías de “cómo rehacer su vida”. Necesitan compañía genuina.

Una frase que casi siempre funciona:

“¿Quieres que te escuche o que te ayude?”

Ese pequeño gesto ordena la conversación y devuelve control a quien lo perdió en un área importante de su vida.

Fuente: Time

Otras voces

💌 Sitios afines: amistades, colegas, referentes y compañeros de camino que leemos con gusto.

  • A Aeon aeon.co Filosofía en formato ensayo para publico general
  • P Pablo Malo Ocejo pablomalo.substack.com Pablo Malo es psiquiatra, escritor y ensayista.
  • R Revista de CETECIC cetecic.com.ar Una revista académica con artículos de terapia cognitiva conductual escrita por Ariel Minici y Carmela Rivadeneira, dos referentes en la TCC de América Latina.
  • A Aterrizaje de emergencia - Dario Benitez aterrizajedeemergencia.com Productividad, psicología y reflexiones de Dario Benitez, psicólogo ACT y cofundador de Psicoflix
  • T The Classical Mind andrewbharker.substack.com Ensayos de la vida intelectual
→ ver todos
  • Clínica

Por qué perdimos el hábito de dormir en dos turnos y cómo modificó nuestra percepción del tiempo

  • 13/11/2025
  • David Aparicio

Por Darren Rhodes, profesor de psicología cognitiva en Keele University.

El sueño continuo es un hábito moderno, no un fruto natural de nuestra evolución. Y eso ayuda a explicar por qué muchos de nosotros seguimos despertándonos a las 3 de la madrugada y nos preguntamos si algo va mal. Puede ser útil saber que se trata de una experiencia profundamente humana.

Durante la mayor parte de la historia de la humanidad, dormir ocho horas seguidas no era lo habitual. En cambio, la gente solía descansar en dos turnos cada noche, a menudo denominados “primer sueño” y “segundo sueño”. Cada uno de estos periodos duraba varias horas, separadas por un intervalo de vigilia de una hora o más en mitad de la noche. Los registros históricos de Europa, África, Asia y otros lugares describen cómo, al caer la noche, las familias se acostaban temprano y luego se despertaban alrededor de la medianoche durante un rato antes de volver a dormir hasta el amanecer.

Dividir la noche en dos partes probablemente cambió la percepción del tiempo. El intervalo de silencio daba a las noches un punto medio claro, lo que puede hacer que las largas tardes de invierno parezcan menos continuas y sean más fáciles de soportar.

El intervalo de medianoche no era tiempo muerto, sino tiempo consciente, que determinaba cómo se experimentan las largas noches. Algunas personas se levantaban para ocuparse de tareas como avivar el fuego o cuidar de los animales. Otras se quedaban en la cama para rezar o reflexionar sobre los sueños que acababan de tener. Las cartas y los diarios de la época preindustrial mencionan que la gente aprovechaba las horas de tranquilidad para leer, escribir o incluso socializar tranquilamente con la familia o los vecinos. Y muchas parejas aprovechaban este despertar de medianoche para tener relaciones íntimas.

La literatura de épocas tan lejanas como la de Homero y Virgilio contiene referencias a una “hora que pone fin al primer sueño”, lo cual indica lo habitual que era la noche de dos turnos.

Cómo perdimos el “segundo sueño”

La desaparición del segundo sueño se produjo a lo largo de los dos últimos siglos debido a profundos cambios sociales. La iluminación artificial es uno de ellos. En los siglos XVIII y XIX, las lámparas de aceite, la iluminación de gas y, finalmente, la luz eléctrica comenzaron a convertir la noche en un tiempo de vigilia más aprovechable. En lugar de acostarse poco después de la puesta del sol, la gente empezó a quedarse despierta hasta más tarde bajo la luz de las lámparas.

Desde el punto de vista biológico, la luz brillante por la noche también modificó nuestros relojes internos (nuestro ritmo circadiano) e hizo que nuestros cuerpos fueran menos propensos a despertarse después de unas pocas horas de sueño. El momento en que se expone a la luz es importante. La luz normal de una habitación antes de acostarse suprime y retrasa la melatonina, lo que a su vez retarda la llegada del sueño.

La Revolución Industrial transformó no solo la forma de trabajar de las personas, sino también la forma de dormir. Los horarios de las fábricas fomentaban un único bloque de descanso. A principios del siglo XX, la idea de ocho horas ininterrumpidas había sustituido al ritmo centenario de dos periodos de sueño.

En estudios del sueño de varias semanas de duración que simulan las largas noches de invierno en la oscuridad y prescinden de los relojes o la luz del atardecer, las personas que participan suelen acabar adoptando dos periodos de sueño con un intervalo de vigilia tranquilo. Un estudio de 2017 sobre una comunidad agrícola de Madagascar sin electricidad descubrió que la mayoría de las personas seguían durmiendo en dos segmentos, levantándose alrededor de la medianoche.

Inviernos largos y oscuros

La luz regula nuestro reloj interno e influye en la rapidez con la que percibimos el paso del tiempo. Cuando esas señales se desvanecen, como en invierno o bajo la luz artificial, nos desorientamos.

En invierno, la luz matutina más tardía y más débil dificulta la sincronización circadiana. Esa luz de la mañana es especialmente importante para regular los ritmos circadianos porque contiene una mayor cantidad de luz azul, que es la longitud de onda más eficaz para estimular la producción de cortisol por parte del cuerpo y suprimir la melatonina.

En laboratorios de aislamiento temporal e investigaciones en cuevas, las personas estudiadas han vivido durante semanas sin luz natural ni relojes, o incluso en oscuridad constante. Pues bien, muchos individuos contaron mal el paso de los días, lo que demuestra lo fácil que es perder la noción del tiempo sin señales luminosas.

Distorsiones similares se producen en el invierno polar, donde la ausencia de amaneceres y atardeceres puede hacer que el tiempo parezca suspendido. Las personas nativas de latitudes altas y los residentes de larga duración con rutinas estables suelen adaptarse mejor a los ciclos de luz polares que los visitantes de corta duración, pero esto varía según la población y el contexto. Los residentes se adaptan mejor cuando su comunidad comparte un horario diario regular, por ejemplo. Y un estudio de 1993 sobre la población islandesa y sus descendientes que emigraron a Canadá reveló que estas personas presentaban índices inusualmente bajos de trastorno afectivo estacional en invierno. El estudio sugirió que la genética podría ayudar a esta población a lidiar con el largo invierno ártico.

Las investigaciones del Laboratorio de Cognición Temporal Ambiental de la Universidad de Keele (Inglaterra), del que soy director, muestran lo fuerte que es este vínculo entre la luz, el estado de ánimo y la percepción del tiempo. En una realidad virtual de 360 grados, los participantes vieron seis clips con escenas del Reino Unido y Suecia de unos dos minutos de duración. Estos voluntarios consideraron que las grabaciones duraban más en las escenas nocturnas o con poca luz que en las escenas diurnas o con más luz. El efecto fue más pronunciado en los participantes que declararon tener un estado de ánimo bajo.

Una nueva perspectiva sobre el insomnio

Los médicos especialistas en sueño señalan que los despertares breves son normales y suelen producirse en las transiciones entre fases, incluida la fase cercana al sueño REM, que se asocia con sueños vívidos. Lo importante es cómo respondemos.

La percepción de la duración en el cerebro es elástica: la ansiedad, el aburrimiento o la escasez de luz tienden a alargar el tiempo, mientras que el compromiso y la calma pueden comprimirlo. Sin ese intermedio en el que antiguamente nos levantábamos y hacíamos algo o charlábamos con nuestra pareja, despertarse a las 3 de la madrugada a menudo hace que el tiempo discurra con lentitud. En este contexto, la atención se centra en el paso del tiempo y los minutos que pasan pueden parecer más largos.

La terapia cognitivo-conductual para el insomnio (TCC-I)aconseja a las personas que se levanten de la cama después de unos 20 minutos tras despertarse, realicen una actividad tranquila con luz tenue, como leer, y luego vuelvan cuando tengan sueño.

Los expertos en sueño también sugieren tapar el reloj y dejar de medir el tiempo cuando se tiene dificultad para dormir. Aceptar con calma el estado de vigilia, junto con la comprensión de cómo nuestra mente percibe el tiempo, puede ser la forma más segura de volver a descansar.

Artículo publicado en The Conversation y cedido para su republicación en Psyciencia.

  • Clínica

La Generación Z es la menos narcisista de los últimos 40 años

  • 12/11/2025
  • David Aparicio

En los últimos años, el término narcisista se ha vuelto omnipresente. En el consultorio mis pacientes me preguntan si su pareja es narcisista.En TikTok, en hilos de Reddit o en las conversaciones de pareja, se usa para describir cualquier forma de egoísmo o falta de empatía. Para muchos jóvenes de la Generación Z, detectar “red flags narcisistas” parece casi una habilidad de supervivencia emocional. Sin embargo, mientras el lenguaje cotidiano se llena de diagnósticos informales, la ciencia ofrece una sorpresa: los niveles de narcisismo están cayendo, no aumentando.

Esa es la conclusión de un nuevo metaanálisis global de la Universidad de Viena, liderado por Sandra Oberleiter, Paul Stickel y Jakob Pietschnig, publicado en Journal of Personality (2025). El estudio recopiló 1105 investigaciones, con más de 546,000 participantes de 55 países, y analizó datos obtenidos durante cuatro décadas (1982–2023) mediante el Inventario de Personalidad Narcisista (NPI). Es el análisis más extenso y riguroso realizado hasta la fecha sobre el tema.

La caída del narcisismo: una tendencia global

Contrario a la idea de una generación cada vez más ensimismada, los resultados muestran un descenso sostenido y estadísticamente significativo en las puntuaciones de narcisismo a nivel mundial durante los últimos 40 años.

El patrón se repite en Europa, América del Norte, Asia y Oceanía, aunque con distinta magnitud. Incluso entre los grupos tradicionalmente más narcisistas —jóvenes y norteamericanos— las puntuaciones bajaron de manera constante .

Sin “pico” ni “epidemia”

Durante los 2000, la psicóloga Jean Twenge popularizó la idea de una “Generación Yo” (Generation Me), apoyada en estudios que señalaban un aumento del narcisismo entre universitarios estadounidenses. Se asumía que factores como el auge del individualismo, la educación centrada en la autoestima y la cultura del reconocimiento habían inflado el ego colectivo.

Pero el nuevo análisis desmonta esa narrativa. Las puntuaciones se mantuvieron estables durante los 80 y 90, sin evidencia de aumentos significativos antes de la crisis financiera global de 2008. Luego, en lugar de estabilizarse o subir, comenzaron a descender más rápidamente .

Los investigadores concluyen que no hubo una “epidemia” que frenar, sino una trayectoria más compleja: una cultura que, lejos de volverse más narcisista, parece haberse vuelto más autocrítica.

¿Qué explica esta caída?

Los autores proponen varias hipótesis. Una de las más sugerentes apunta al papel de las redes sociales. Aunque durante años se les acusó de alimentar el narcisismo, podrían estar generando el efecto opuesto: la exposición constante a vidas idealizadas puede fomentar comparaciones sociales ascendentes y disminuir la autoestima, conteniendo los impulsos narcisistas.

Otra posibilidad es el aumento global de la ansiedad y la depresión, fenómenos inversamente asociados al narcisismo. Varios estudios recientes han documentado un incremento sostenido de síntomas depresivos entre adolescentes y adultos jóvenes en países industrializados; si las nuevas generaciones se sienten menos seguras de sí mismas, es lógico que sus autoinformes de grandiosidad sean menores.

Hombres, mujeres y el mito de la convergencia

Un hallazgo adicional del metaanálisis desmiente otra creencia popular: que el narcisismo femenino se ha “igualado” al masculino. Aunque los hombres siguen puntuando más alto en el NPI, las puntuaciones de las mujeres han disminuido, no aumentado. Esto contradice estudios previos que interpretaron los avances en asertividad y agencia femenina como una expansión del narcisismo. En cambio, sugiere que la autoafirmación no necesariamente se traduce en egocentrismo.

De la cultura del ego a la cultura de la vulnerabilidad

Paradójicamente, podría decirse que la Generación Z es la menos narcisista en décadas, pero también la más ansiosa, expuesta y autocrítica.

Mientras las generaciones anteriores temían parecer débiles, los jóvenes actuales publican su vulnerabilidad y discuten abiertamente su salud mental. Tal vez no asistimos a una “epidemia de narcisismo”, sino a una crisis de autoimagen colectiva: un giro cultural donde el espejo ya no devuelve admiración, sino comparación y duda.

En definitiva, el estudio de Oberleiter y colegas marca un cambio de era en la psicología de la personalidad. El narcisismo, lejos de expandirse, se ha desinflado. Y quizás eso diga más sobre el momento que vivimos —más incierto, más conectado y menos confiado— que sobre cualquier supuesto exceso de ego.

Referencia: Oberleiter, S., Stickel, P., & Pietschnig, J. (2025). A farewell to the narcissism epidemic? A cross-temporal meta-analysis of global NPI scores (1982–2023). Journal of Personality, 93(4), 884–894. https://doi.org/10.1111/jopy.12982

  • Ciencia

«Y así el corazón se romperá y, sin embargo, roto, vivirá»

  • 12/11/2025
  • David Aparicio

Esta frase de Lord Byron ha cobrado nueva fuerza en redes sociales gracias a las entrevistas a Guillermo del Toro, director de la reciente versión de Frankenstein. Me parece un buen momento para detenerme y reflexionar sobre lo que encierra esta idea: 

Esa frase contiene una verdad esencial de la experiencia humana. No hay vida significativa sin pérdida, sin ruptura, sin momentos en los que todo lo que parecía estable se desmorona. Pero también es cierto que el corazón no muere del todo cuando se rompe; aprende otra forma de latir.

Como terapeuta, he visto muchas veces cómo el dolor puede transformarse en una fuente de profundidad y humanidad. Cuando alguien se atreve a mirar su herida sin huir, comienza a descubrir una fuerza que no se parece a la dureza ni a la negación, sino a una suavidad resistente: la capacidad de seguir sintiendo, de seguir amando, incluso después del daño.

Vivir con el corazón roto no es una derrota. Es reconocer que la vida no siempre se ajusta a nuestros planes, pero aun así seguimos eligiendo estar presentes. Aceptamos la fragilidad como parte de lo que nos hace humanos. Ese es, quizás, el mayor acto de valentía: no cerrar el corazón para protegerlo, sino permitir que, aunque roto, siga vivo.

Dato curioso: Lord Byron fue una figura decisiva en el origen de Frankenstein. En el verano de 1816, durante su estancia en una villa junto al lago de Ginebra, invitó a un grupo de amigos —entre ellos Mary Shelley, Percy Shelley y John Polidori— a escribir una historia de terror como entretenimiento para las noches de tormenta. Ese desafío, propuesto por Byron casi como un juego, encendió una de las obras más influyentes de la literatura moderna.

  • Recursos

Contextuales desde adentro, un estupendo canal de Youtube para ver role playing de psicoterapia

  • 12/11/2025
  • David Aparicio

Ana Karenina Alvarenga está haciendo algo que casi nadie se atreve a intentar: mostrar role plays de psicoterapia en un espacio tan abierto como YouTube. Su canal es una oportunidad para ver cómo se hace terapia “desde adentro”, especialmente desde los modelos contextuales. No solo destaca por la calidad y realismo de las escenas, sino también por la participación de terapeutas reconocidos y con una amplia trayectoria clínica. Su canal Contextuales desde adentro es un recurso valioso para quienes quieren aprender observando la práctica real, con matices, errores, aciertos y momentos genuinamente humanos.

Role Plays

Role Plays con la Dra. Robyn Walser

Navegando el duelo desde las terapias contextuales con José Ignacio Cruz Gaitán

Role Play con el Dr. Francisco Ruiz

Role Play con Matthieu Villate

  • Análisis

Guillermo del Toro nos enseña de aceptación radical y cómo mejorar nuestra habilidad de describir sin juicios

  • 11/11/2025
  • David Aparicio

Con todo el boom por la nueva película de Frankenstein, quiero resaltar dos entrevistas de Guillermo del Toro que me parecen especialmente valiosas porque muestran dos procesos de las terapias contextuales y en especial de DBT. Sus reflexiones transmiten una sensibilidad profundamente latinoamericana que resuena tanto conmigo como con muchos de mis pacientes, y revelan una combinación poco común de experiencia, sabiduría y humanidad.

La primera entrevista fue realizada recientemente, durante las ruedas de prensa de la película, y la otra hace algunos años en una clase para estudiantes de cine. En ambas, Del Toro muestra con una claridad impresionante su forma de comprender el dolor, la creatividad y la empatía, tres temas que también atraviesan el corazón de la práctica clínica.

Sobre la aceptación y el dolor

La reflexión empieza en el minuto 3:

Me gusta cómo Guillermo del Toro habla de su dolor y lo que ha aprendido de la vida. Cuando cita a Lord Byron —“y el corazón se romperá y así roto seguirá vivo”— no está hablando solo de tristeza, sino de una manera de estar en el mundo. Aceptar que el dolor es inevitable, que la pérdida y la imperfección forman parte del tejido de la vida, y aun así seguir viviendo.

Veo similitudes con lo que en DBT llamamos aceptación radical: dejar de luchar contra la realidad y reconocer que, aunque no podamos cambiar lo que ocurrió, sí podemos decidir qué hacer con ello. Del Toro lo muestra con una simple imagen: el sol saliendo frente a la criatura de Frankenstein. El sol no se detiene ante nuestro sufrimiento. No porque no importe, sino porque la vida continúa.

Y ahí está la enseñanza: mientras estemos vivos, podemos elegir seguir adelante, cuidar lo que amamos y aprovechar este breve intervalo entre el nacimiento y la muerte. No hay una segunda vuelta. Por eso, como dice Del Toro, “más nos vale aprovechar este cachito”.

¡Simplemente hermoso!

Adjetivos filmables = Mejores descripciones para regular tu emoción

Lo que Guillermo del Toro plantea sobre los adjetivos no filmables encaja de forma sorprendente con una de las habilidades más poderosas de DBT: describir sin juicios.

En el entrenamiento en mindfulness de DBT, se enseña a observar y describir lo que ocurre tal como es, sin añadir interpretaciones o etiquetas internas. Decir “me siento triste” o “mi pecho está tenso” es una descripción. Decir “soy débil” o “esto es insoportable” es un juicio.

Del Toro aplica la misma precisión al lenguaje cinematográfico. Cuando critica frases como “Juan entra abrumado por su pasado”, está señalando que ese tipo de descripción no puede verse ni oírse; es una interpretación, no un hecho observable. En cambio, cuando propone “Juan entra, no suelta el picaporte, mira hacia atrás”, convierte el juicio interno en una secuencia de acciones observables.

En DBT hacemos algo parecido con nuestras emociones: dejamos de narrarlas como historias internas y aprendemos a observar lo que realmente ocurre. En lugar de decir “no puedo con esto”, describimos “mi corazón late rápido, tengo un nudo en el estómago y quiero salir de la habitación”.

Describir sin juicios, como filmar una escena, exige atención plena al detalle. Es mirar lo que pasa —dentro y fuera— con la cámara encendida, sin añadir efectos ni filtros. Solo así podemos ver con claridad qué está ocurriendo y decidir cuál será nuestra siguiente toma.

  • Recursos

Guía esencial contra la explotación sexual en centros residenciales

  • 11/11/2025
  • David Aparicio

La «Guía común de actuación para la detección, notificación y derivación de casos de explotación sexual contra la infancia en centros residenciales…» (2022) es un recurso operativo diseñado para ayudar a los profesionales de los servicios residenciales del sistema de protección español a prevenir, detectar e intervenir eficazmente ante la Explotación Sexual Infantil y Adolescente (ESIA).

Su utilidad reside en ofrecer un marco unificado y basado en la evidencia que permite a los equipos:

  1. Contextualizar el problema: Proporciona un marco legal detallado (internacional y nacional) y un marco teórico sobre la ESIA, crucial para comprender la alta vulnerabilidad de estos menores y el fenómeno de la «esclavitud voluntaria» o «sexo por supervivencia».
  2. Actuar con rigor: Se divide en tres ejes de acción esenciales: Prevención, Detección y Notificación, e Intervención.
  3. Implementar estrategias concretas: Ofrece propuestas específicas, como la creación de entornos seguros, la aplicación de protocolos estandarizados para manejar fugas y salidas no autorizadas (un alto factor de riesgo de ESIA), y la exigencia de formación especializada continua para todo el personal.
  4. Evaluar el riesgo: Presenta la herramienta EDR-ESIA, un instrumento para la detección precoz y la valoración del riesgo en menores de 10 años o más, ayudando a reducir la subjetividad en el diagnóstico.

La guía es la base para que las Comunidades Autónomas desarrollen sus herramientas específicas, garantizando que la intervención se centre en la protección y recuperación integral de la víctima.

Descarga la guía completa en formato PDF.

  • Sponsor

Una formación rigurosa para tratar la ansiedad desde la evidencia científica

  • 10/11/2025
  • David Aparicio

La ansiedad es uno de los motivos de consulta más frecuentes en la clínica contemporánea. Sin embargo, muchos profesionales se enfrentan a ella sin una formación estructurada que les permita intervenir con confianza, precisión y sensibilidad.

He tenido la oportunidad de formarme con CETECIC y puedo decir, sin exagerar, que su nivel académico, la calidad de sus docentes y la forma en que integran teoría, práctica y supervisión clínica son de lo mejor que se puede encontrar en español. Su enfoque combina profundidad conceptual con una enseñanza clara y directamente aplicable al trabajo terapéutico.

Por eso quiero compartirte una excelente oportunidad: el Diplomado Profesional en Terapia Cognitivo Conductual de los Trastornos de Ansiedad, una formación pensada para terapeutas que desean dominar las estrategias más eficaces y actualizadas para trabajar con los diferentes cuadros de ansiedad.

Qué hace diferente a este diplomado

  • Entrenamiento clínico desde el inicio: los participantes trabajan con casos reales bajo supervisión, integrando el aprendizaje teórico con la práctica profesional.
  • Enfoque basado en la evidencia: el programa abarca la evaluación y tratamiento de fobia específica, ataques de pánico, agorafobia, fobia social, ansiedad generalizada y ansiedad ante la salud, todo sustentado en la literatura científica más reciente.
  • Modalidad flexible y accesible: las clases son 100 % online (sincrónicas y asincrónicas), con materiales descargables, foros de intercambio y una comunidad académica activa.
  • Acompañamiento continuo: los docentes de CETECIC no solo enseñan, también supervisan, guían y comparten su experiencia clínica cotidiana.

Datos clave

  • Inicio: 9 de abril de 2026
  • Duración: 2 años (310 horas totales)
  • Dirigido a: psicólogos, psiquiatras y profesionales de la salud mental interesados en especializarse en ansiedad
  • Modalidad: online
  • Certificación: CETECIC

Por qué recomiendo esta formación

La práctica clínica exige más que buenas intenciones: requiere método, conocimiento y supervisión. CETECIC ofrece justamente eso. Sus diplomados no solo transmiten información, sino que forman terapeutas capaces de pensar, analizar y actuar con criterio clínico.

Si estás buscando una formación que combine rigor académico con aplicación práctica, este diplomado es una excelente inversión profesional.

Más información e inscripción: cetecic.org/diplomado

Agradecemos a CETECIC, nuestro sponsor exclusivo de la semana.

  • Artículos de opinión (Op-ed)

ChatGPT me derivó a una paciente

  • 09/11/2025
  • David Aparicio

Hace unos días llegó una paciente nueva a la entrevista de admisión. En medio de la conversación le pregunté: “¿Fuiste derivada por algún colega o paciente?”. Me respondió: “No, me derivó ChatGPT. Estaba atravesando una crisis muy fuerte y usé la IA para buscar ayuda. Le conté lo que me pasaba, me dio algunos recursos para calmarme y me recomendó la terapia DBT. Luego le pedí contactos de terapeutas DBT y me pasó tu nombre.”

Su respuesta me tomó por sorpresa. No lo esperaba. Lo habitual es que las personas busquen ayuda y se queden con los recursos que ofrece la IA, pero esta vez ocurrió algo distinto: ChatGPT identificó el modelo de terapia que consideraba más adecuado para los síntomas que la paciente describía y la orientó para encontrarlo.

Y esto me llevó a dos reflexiones que quiero compartir contigo.

I. La IA no reemplaza la terapia, pero puede orientar mejor que muchos sistemas humanos

Muchos psicólogos se oponen al uso de la inteligencia artificial en salud mental, y no sin razón: hay preocupaciones válidas sobre privacidad, precisión y ética. Pero también hay una resistencia más emocional, alimentada por el miedo a ser reemplazados. No creo que la IA pueda suplantar la relación terapéutica, pero sí puede ser un recurso de apoyo valioso, especialmente para personas que están perdidas en el sistema o no saben por dónde empezar.

El caso de esta paciente lo muestra con claridad. En cuestión de minutos, la IA logró identificar un modelo de tratamiento basado en evidencia (DBT) y dirigirla hacia un terapeuta especializado. Esa rapidez y especificidad son difíciles de encontrar incluso en muchos servicios humanos de orientación psicológica, donde todavía predomina el consejo genérico: “busca ayuda profesional”.

En otro momento, esta misma paciente probablemente habría recibido recomendaciones al azar: un psicólogo “que ayudó a alguien”, un método de moda o una terapia que suena bien pero carece de sustento empírico. Miles de personas pasan años así, probando opciones, gastando dinero y energía en tratamientos que no se ajustan a sus necesidades.

La IA no resuelve sus problemas, pero puede reducir esa fricción inicial. Puede ayudar a las personas a llegar más rápido al tratamiento que necesitan.

II. La presencia digital no puede depender solo de las redes

Muchos profesionales de la salud concentran casi toda su estrategia de visibilidad en redes como Instagram o TikTok. Tiene sentido: ahí están los potenciales pacientes que buscan en los perfiles cómo te expresas, cuantos seguidores tienen y con esa información deciden si pueden dar el primer paso de agendar una sesión. Pero depender únicamente de las redes es una apuesta frágil.

Instagram, TikTok o cualquiera de las redes son plataformas cerradas: todo lo que publicas pertenece a ellas, no a ti. Si mañana cambia el algoritmo o te bloquean la cuenta, desaparece toda tu visibilidad. En cambio, tener un sitio web profesional, un blog o un boletín permite construir una presencia más estable, indexada por los buscadores —y, como en el caso que conté, accesible también por los modelos de IA.

La guerra entre inteligencias artificiales y redes sociales ya empezó. Mientras las IA aprenden a ofrecer recomendaciones más precisas y personalizadas, los algoritmos de las redes priorizan el contenido que genera clics, no el que orienta bien. Eso crea una brecha: las personas buscan alivio y respuestas, pero encuentran entretenimiento.

Si eres terapeuta, la pregunta no es si deberías usar redes, sino cómo equilibrarlas con una estrategia digital más amplia que te dé autonomía y permanencia. Un espacio propio, bien optimizado y con contenido de calidad, no solo te da credibilidad profesional, sino que también te vuelve más visible para quienes realmente necesitan ayuda. Incluso, como ya me pasó, para los algoritmos que ahora derivan pacientes.

Mi página profesional, PsiDavidAparicio, está optimizada con palabras clave como DBT (aunque trabajo también otras problemáticas) y aparece entre los primeros resultados de búsqueda en Panamá. Incluye mi perfil, experiencia y una sección para que los pacientes nuevos puedan agendar directamente una cita. Esa estructura permitió que ChatGPT me encontrara y me recomendara.

Crear una página web puede parecer complicado, pero hoy existen muchas opciones accesibles. Plataformas como WordPress o Squarespace (la que usé para mi sitio, y me tomó apenas una hora) facilitan el proceso. Incluso hay herramientas impulsadas por IA, como Lovable, que generan un sitio completo en pocos minutos.

Lo importante es no depender únicamente de las redes sociales. Tener un sitio propio te da autonomía y visibilidad ante los buscadores y las inteligencias artificiales, algo que pronto será esencial. Cada vez más personas llegarán a terapia gracias a derivaciones automáticas de estos sistemas, que conectan síntomas, tratamientos y profesionales.

Las herramientas cambian, pero la necesidad de conexión y alivio sigue siendo la misma. La diferencia está en si decidimos resistir el cambio o aprender a usarlo para que más personas encuentren la ayuda que realmente necesitan.

ChatGPT me derivó una paciente y esto solo es el comienzo.

  • Exclusivo para miembros de Psyciencia Pro

Abordaje transdiagnóstico de la rumia (webinar)

  • 07/11/2025
  • David Aparicio

Webinar grabado de 2 horas de duración.

La rumia es uno de los procesos más frecuentes en personas con ansiedad, depresión y otras dificultades emocionales. Su carácter transdiagnóstico la convierte en un factor central que perpetúa y agrava el malestar psicológico.

Exclusivo para miembros de Psyciencia Pro

Accede a todos los artículos exclusivos, recursos, podcasts y comunidad para apasionados por la psicología y neurociencias.

Suscríbirme

¿Ya eres miembro? Inicia sesión | Volver a Psyciencia

  • Recomendados

¿Necesitas animarte? Prueba esta rutina de yoga energizante

  • 03/11/2025
  • David Aparicio

Hace unas semanas un paciente me pidió que empezaramos las sesiones de psicoterapia con algunos movimientos de yoga para mejorar su atención y energizarse. Me gustó mucho su idea, así que dedicamos algunos minutos para esto. Y por eso me ha gustado mucho encontrarme con este artículo del New York Times con algunos ejercicios fáciles de hacer para ayudarte a recobrar tu energía:

Para mucha gente, la tarde es un momento temido del día: la energía decae, la concentración se desvanece y el estrés aumenta.

Para contrarrestar el bajón del mediodía, considera una breve rutina de yoga. Es una forma estupenda de hacer una pausa y restablecer el cuerpo y la mente, dijo Elena Cheung, instructora de yoga y formadora de profesores de yoga en Seattle.

El yoga también puede ayudar a contrarrestar los efectos de estar sentado durante mucho tiempo, dijo Christiane Brems, profesora clínica de psiquiatría y Ciencias del comportamiento en la Universidad de Stanford y profesora de yoga titulada. En general, el yoga conduce al cuerpo por una amplia gama de movimientos, lo que puede aliviar la tensión en el cuello, los hombros, la nuca y las caderas.

La combinación de movimiento y respiración en el yoga también refuerza la conexión mente-cuerpo. Esta mayor conciencia de tus sensaciones físicas y pensamientos pasajeros puede ayudarte a concentrarte en calma, lo que puede hacer que rindas mejor cuando vuelvas a tu lista de tareas pendientes, dijo Cheung. Algunas investigaciones también sugieren que el yoga puede ayudar a reducir el estrés.

El artículo incluye instrucciones y videos explicativos. Puedes leerlo aquí.

  • Clínica

Trastorno límite de la personalidad: una condición espuria, sin respaldo científico, que debería ser abandonada

  • 03/11/2025
  • Equipo de Redacción

En 2023, el Journal of the Royal Society of Medicine publicó un artículo que desató un intenso debate en la comunidad psiquiátrica y psicológica. Firmado por Roger Mulder y Peter Tyrer —dos de los investigadores más influyentes en el estudio y la clasificación de los trastornos de la personalidad—, el texto sostiene que el diagnóstico de trastorno límite de la personalidad (TLP) carece de una base científica sólida y que su uso clínico ha generado más confusión y estigma que comprensión.

Los autores argumentan que el término borderline, originado hace más de sesenta años, se ha convertido en una etiqueta imprecisa que agrupa manifestaciones emocionales y conductuales muy diversas, sin describir un patrón estable de rasgos de personalidad. Según Mulder y Tyrer, lo que alguna vez se consideró una categoría diagnóstica útil hoy actúa como un “concepto tóxico” que oscurece la comprensión clínica, dificulta la investigación y refuerza actitudes discriminatorias hacia los pacientes.

La crítica no se limita a una cuestión terminológica. Los autores plantean que seguir utilizando el diagnóstico de TLP impide avanzar hacia modelos más precisos y dimensionales, como los propuestos en el ICD-11 y el DSM-5 Alternative Model of Personality Disorders, que priorizan la evaluación de la severidad y los rasgos de personalidad por encima de categorías rígidas. Desde esta perspectiva, abandonar el término borderline no significaría negar la existencia del sufrimiento emocional que describe, sino reemplazar una etiqueta estigmatizante por un enfoque más empático, científico y clínicamente útil.

He traducido y adaptado el texto para que puedan leerlo y comentarlo. Las referencias de todo el paper pueden descargarlas desde aquí.

***

Hace veinte años, George Vaillant, en un artículo titulado “El comienzo de la sabiduría es nunca llamar a un paciente ‘borderline’”, señaló que el diagnóstico de trastorno límite suele reflejar más el estado afectivo del clínico que una evaluación cuidadosa. Esta no era una opinión aislada, pero sostenemos que poco ha cambiado desde entonces, y que el término borderline, en el contexto de la personalidad, se ha convertido en un término tóxico que está obstaculizando el progreso en la investigación y el tratamiento.

La única característica precisa del término borderline es su propio nombre, una palabra que describe acertadamente su completa falta de especificidad. Surgió hace más de sesenta años para referirse a pacientes que se encontraban en la frontera entre la neurosis y la psicosis, y que podían ser susceptibles de tratamiento mediante el psicoanálisis. No es de sorprender que sus criterios diagnósticos no sean disposiciones estables de la personalidad, sino síntomas y conductas fluctuantes.

La tríada compuesta por ánimo inestable, relaciones erráticas y conductas perturbadas puede identificarse con facilidad, pero eso no la convierte en un trastorno de la personalidad; una alteración crónica del sueño produce los mismos síntomas. Un aspecto constante e indiscutido del verdadero trastorno de personalidad es la presencia de rasgos —características que reflejan el funcionamiento individual— que suelen mantenerse estables a lo largo del tiempo y que, cuando la alteración se convierte en trastorno, resultan desadaptativos. Las características ampliamente fluctuantes de la inestabilidad emocional no encajan dentro de este paradigma.

El diagnóstico de borderline o trastorno de personalidad emocionalmente inestable en la importante revisión del DSM-III de 1980 fue introducido únicamente como un compromiso poco elegante para satisfacer a los psicoanalistas que se sentían incómodos con un sistema de clasificación sin base teórica. Las revisiones del ICD-10 y del DSM-IV pusieron en evidencia los fracasos de las etiquetas previas. Ambos comités de clasificación favorecieron una representación dimensional de la patología de la personalidad, más coherente con la evidencia actual.

Este modelo implica que las características centrales de una personalidad anómala deberían estar presentes, aunque en menor grado, a lo largo de todo el espectro de alteraciones de la personalidad. Tanto las clasificaciones más recientes —el ICD-11 (Organización Mundial de la Salud) como el Modelo Alternativo de Trastornos de la Personalidad del DSM-5 estadounidense— incluyen dominios de rasgos que se vinculan bien con los conocidos cinco grandes dominios de la personalidad normal (Big Five). Todos los intentos por identificar un factor borderline han fracasado. Si el borderline fuera realmente un trastorno de la personalidad, no quedaría fuera de este sistema.

Muchos clínicos y pacientes se sienten identificados con las descripciones diagnósticas de los rasgos borderline, ya que estos son fáciles de reconocer y muy frecuentes desde la adolescencia; además, el diagnóstico ofrece una aparente sensación de certeza frente a síntomas y conductas complejas e intangibles. Sin embargo, cualquier aspecto positivo se ve superado por sus contradicciones y la confusión generada por el solapamiento con otros trastornos. Es un diagnóstico difuso, una especie de mezcla amorfa (mushy blancmange) que abarca demasiada patología como para tener un valor real. Aunque los síntomas borderline pueden tener sentido como síndrome examinado de manera aislada, se diluyen en un factor general cuando se modelan junto a otros trastornos de la personalidad.

El solapamiento de las características borderline con casi todos los demás trastornos psiquiátricos —especialmente el TDAH, el trastorno bipolar y otros trastornos del estado de ánimo— también enturbia aún más el panorama diagnóstico. Tanto los grupos de trabajo del ICD-10 como los del ICD-11 rechazaron incluir el término borderline y la “inestabilidad emocional” en sus clasificaciones, pero fueron presionados por poderosos grupos de influencia. No solo la industria farmacéutica puede incidir en la práctica diagnóstica.

Dado que los criterios diagnósticos son excesivamente amplios —incluyendo síntomas de ansiedad y depresión, alteraciones de la identidad y rasgos psicóticos—, incluso en ausencia de una verdadera patología de la personalidad podría emitirse un diagnóstico de borderline. Hacerlo, sin embargo, oscurece la comprensión de la patología más que aclararla.

Artículo recomendado: Las personas con TLP necesitan compasión, sin embargo, incluso los clínicos las estigmatizan

Uno de los principales argumentos a favor del diagnóstico de trastorno límite de la personalidad es que estaría vinculado a tratamientos específicos. Sin embargo, la evidencia sobre su eficacia ha sido exagerada. Cuando se elimina la pátina terminológica —términos como dialéctica, mentalización, formación de esquemas o transferencia—, los tratamientos ofrecidos resultan ser esencialmente los mismos que se aplican para el malestar psicológico general y la disfunción emocional, solo que bajo un nombre innecesariamente nuevo: manejo clínico estructurado (structured clinical management).

Los métodos utilizados para reducir el malestar son transdiagnósticos y aplicables a todos los pacientes. Ningún medicamento ha demostrado beneficios consistentes en el tratamiento del trastorno límite de la personalidad, y los dos estudios más amplios y mejor diseñados —con olanzapina y lamotrigina— fueron inequívocamente negativos.

A pesar de ello, casi todos los pacientes con este diagnóstico reciben no solo uno, sino múltiples fármacos psicotrópicos, y varias guías estadounidenses continúan recomendando combinaciones farmacológicas para este trastorno. Una revisión Cochrane recién publicada concluyó que “ninguna terapia farmacológica parece ser eficaz para tratar específicamente la patología del TLP”.

El uso indiscriminado del término borderline en múltiples contextos es una fuente importante de estigma. Las personas con inestabilidad emocional —un síndrome que sin duda existe, pero que se entiende mejor como un trastorno del estado de ánimo— suelen ser combativas y, a menudo, elocuentes al buscar atención. Emplean lo que antes se denominaban defensas inmaduras, como la escisión y la proyección. Dicho de forma más sencilla, pueden distraer e irritar al clínico.

Existen muchas otras razones por las que los pacientes pueden desafiar a sus médicos, pero en el clima actual, ese tipo de comportamiento —ya sea en servicios de urgencias, consultas de atención primaria o entornos psiquiátricos— suele provocar miradas de fastidio, gestos cómplices y comentarios en voz baja como “otro borderline”, que anticipan intervenciones inapropiadas y carentes de empatía. Los profesionales de la salud son, lamentablemente, los principales responsables de perpetuar este estigma y de las reacciones defensivas o de enojo que provoca.

Como consecuencia, los pacientes etiquetados de esta manera son percibidos como más difíciles de manejar, incluso cuando su comportamiento no difiere del de otros pacientes sin esa etiqueta diagnóstica. Esto también dificulta el reconocimiento de otros trastornos psiquiátricos —como depresión, ansiedad o TDAH— en quienes han sido diagnosticados con “patología borderline”.

Los pacientes relatan con frecuencia que, al mencionar otros problemas, reciben respuestas como: “todo esto forma parte de tu diagnóstico de inestabilidad emocional” o “cuando resolvamos el problema borderline, esos síntomas desaparecerán”. Es casi como si la mera sospecha de patología borderline desvalorizara todos los demás síntomas, no solo los psiquiátricos, sino también los médicos, bajo la suposición de que son exagerados o distorsionados, y que pueden descartarse para atender a pacientes considerados más “merecedores” de cuidado.

Cada vez con mayor frecuencia, la simple mención de la inestabilidad emocional en la correspondencia clínica de un paciente se utiliza como motivo para excluirlo de diversos servicios de salud mental, bajo pretextos poco sólidos como “comportamiento inapropiado” o “incongruencia diagnóstica”. Esto no hace más que aumentar la sensación de alienación que muchos pacientes ya experimentan.

El hecho lamentable es que, hoy en día, cualquier referencia a la inestabilidad emocional se ha convertido en una de las principales razones para negar tratamiento en numerosos servicios psiquiátricos. Esto refuerza la idea de que el diagnóstico de borderline se está utilizando, cada vez más, como un criterio de exclusión, lo cual intensifica el sentimiento de rechazo y enojo entre quienes lo padecen.

Dado que solo una fracción muy pequeña de las derivaciones potenciales puede ser atendida por servicios especializados, la experiencia de rechazo y la consecuente frustración se están convirtiendo en la norma.

La nueva clasificación del trastorno de personalidad en el ICD-11 propone una evaluación mucho más amplia que la mera verificación de criterios operativos del diagnóstico borderline. Esta clasificación dimensional —que parte de la idea de que todos nos ubicamos en un espectro de personalidad— permite una valoración más matizada de la psicopatología del paciente, y supera con creces los límites del concepto tradicional de borderline.

El enfoque clínico comienza evaluando el nivel de gravedad de la disfunción de personalidad, que se clasifica en cuatro grados de severidad para establecer el diagnóstico. Luego, este se califica según la presencia de uno de cinco dominios de rasgos, similares a los Big Five de la personalidad normal. Se ha añadido un “especificador de patrón borderline” para aquellos profesionales que aún consideran necesario conservar el síndrome, aunque toda la patología relevante puede describirse dentro del marco del ICD-11 sin requerir ese término.

La mayoría de los pacientes se presentan de forma aguda en los servicios de urgencias tras conductas autolesivas o crisis similares, y es probable que correspondan a un trastorno de personalidad de gravedad moderada, caracterizado por disfunciones en múltiples áreas del funcionamiento y las relaciones, con frecuencia asociadas a daño hacia sí mismos o hacia otros y deterioro significativo en la vida cotidiana.

Una formulación clínica más sofisticada podría conducir a intervenciones diferenciadas, en lugar de aplicar un protocolo estandarizado igual para todos —que, previsiblemente, produce resultados similares—. Por ejemplo:

  • Los pacientes con borderline menos severo, dominado por afectividad negativa, podrían beneficiarse de terapias menos estructuradas e intensas, posiblemente en formato grupal.
  • Aquellos con signos de desinhibición o rasgos disociales podrían requerir un tratamiento individual altamente estructurado y transparente, con límites claros.
  • Los pacientes con alteraciones de identidad o disociación podrían necesitar abordajes más enfocados en el trauma.

Estas consideraciones son, evidentemente, especulativas; sin embargo, seguir agrupando a todos los pacientes bajo el diagnóstico de borderline impide avanzar hacia modelos de tratamiento personalizados y más efectivos.

El diagnóstico de trastorno límite o de trastorno de personalidad emocionalmente inestable se utiliza de forma amplia e inapropiada. Aporta poca información útil, genera confusión e incertidumbre, y produce un enorme estigma. No tiene base en el estudio científico de la personalidad y se emplea indiscriminadamente para describir una gran variedad de interacciones humanas negativas, cuyas causas van mucho más allá del funcionamiento de la personalidad —desde simples desacuerdos hasta rupturas funcionales completas—.

Debido a su uso excesivo y a su falta de precisión científica, la comprensión, manejo y tratamiento específico de este grupo de condiciones se ha visto gravemente comprometido, convirtiéndose en un obstáculo importante para el progreso clínico.

El término borderline ya no tiene cabida en la práctica clínica moderna.

  • Recursos

Guía práctica para prevenir riesgos psicosociales en infancia y adolescencia

  • 03/11/2025
  • David Aparicio

Este documento ofrece un modelo claro y aplicable para fortalecer el rol protector de la familia, la escuela y la comunidad. Presenta indicadores concretos para identificar situaciones de riesgo, estrategias de intervención y ejemplos de trabajo coordinado entre actores sociales.

Ideal para profesionales en educación, salud mental, programas comunitarios y políticas públicas.

Descarga la guía y accede a herramientas listas para usar en tu contexto de intervención.

  • Recomendados

En vivo: “Una vida que valga la pena ser vivida” — las memorias de Marsha Linehan

  • 03/11/2025
  • David Aparicio

Este martes 4 de noviembre te invitamos a acompañarnos en un vivo por Instagram para conversar sobre Una vida que valga la pena ser vivida, las memorias de Marsha Linehan, creadora de la Terapia Dialéctico Conductual (DBT).

Linehan es una de las figuras más influyentes en la psicoterapia contemporánea. Su historia personal —una vida atravesada por el sufrimiento, la búsqueda espiritual y el compromiso radical con la ciencia— no solo transformó la forma en que entendemos la terapia, sino también lo que significa ayudar desde la autenticidad.

Leí sus memorias en inglés en 2020, y fue un libro que me marcó profundamente como psicoterapeuta. Su relato muestra con honestidad lo que implica construir una vida con sentido incluso en medio del dolor.

Por eso, que ahora esté disponible en español es una gran oportunidad para muchos colegas y estudiantes que aún no la habían podido leer.

Nos reuniremos para compartir lo que más nos conmovió, las lecciones que deja su historia y cómo sigue inspirando nuestro trabajo clínico diario.

📅 Martes 4 de noviembre

🕓 19 h ARG/CHI | 17 h COL/PER | 16 h MEX | 23 h ESP

📍 En vivo por Instagram en la cuenta de @tresolasediciones con Pablo Gagliesi (@pablo.gagliesi), Gabriel Genise (@dr.gabrielgenise) y su servidor, David Aparicio (@psyciencia).

Esperamos que puedas unirte a esta conversación sobre una mujer que cambió la historia de la psicoterapia contemporánea.

  • Sponsor

Black Month en Ítaca Formación

  • 03/11/2025
  • David Aparicio

Descuentos especiales en formación universitaria en terapias contextuales y análisis de conducta

La práctica psicológica basada en la evidencia exige actualización constante. En un campo donde los enfoques evolucionan y las necesidades clínicas se vuelven más complejas, contar con una formación rigurosa marca la diferencia.

Durante todo noviembre, Ítaca Formación lanza su Black Month, con descuentos exclusivos en programas universitarios y cursos especializados diseñados para psicólogos y profesionales de la salud mental que buscan profundizar en las terapias contextuales y en el análisis aplicado de la conducta.

Expertos Universitarios (749 € → 524,30 €)

  • Terapia Dialéctico Conductual (DBT)
  • Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT)
  • Terapia Integral de Pareja (TIP)
  • Psicoterapia Analítica Funcional (FAP)
  • Psicoterapia con Jóvenes y Adultos

Especializaciones destacadas

  • Máster en Psicoterapias Contextuales Formación integral en ACT, DBT, FAP y Mindfulness, con acreditación universitaria por la Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA). Incluye enfoque aplicado, supervisión clínica y recursos para la práctica contemporánea.
  • Especialista Universitario en Análisis de la Conducta Aplicado (AC)100 % online, acreditado por la UDIMA y certificado por la CIAC. Dirigido por Eparquio Delgado, ofrece una formación completa de 750 horas, con 150 horas de prácticas y clases en directo grabadas.

Cursos con descuento

  • Evaluación e intervención psicológica en imagen corporal — 95 € → 57 €
  • Terapia Dialéctica Conductual Radicalmente Abierta (RO-DBT) — 149 € → 89,40 €
  • Conducta Verbal — 49 € → 29,40 €
  • Workshop: Propósitos vitales. El eje de lo terapéutico — 19,90 € → 11,94 €

¡Y muchos más!

Todos los programas son 100 % online, con tutores especializados, materiales descargables y acreditación universitaria.

Promoción válida solo durante noviembre.

Forma parte de una comunidad de profesionales comprometidos con la evidencia

Aprovecha las ofertas del Black Month de Ítaca Formación y elige la especialización que mejor se alinee con tu práctica clínica.

Descubre todos los programas disponibles en 👉 itacaformacion.es/cursos

Agradecemos a Ítaca Formación, nuestro sponsor exclusivo de la semana.

  • Recursos

Jesse Eisenberg: cuando la ansiedad deja de ser el enemigo y pasa a ser señal

  • 31/10/2025
  • David Aparicio

El actor y director Jesse Eisenberg ha contado que la ansiedad y el miedo escénico lo acompañan desde hace años. Su historia muestra cómo esos estados pueden dejar de verse como fallas personales y empezar a entenderse como señales útiles. A partir de su experiencia, podemos explorar cómo los principios de la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) ayudan a transformar la ansiedad en una aliada.

Cuando el miedo no es un error

Eisenberg relata que la catastrofización —esa tendencia a anticipar lo peor incluso cuando todo ha ido bien— domina a menudo su mente. Después de cien funciones exitosas, su pensamiento automático es que la número 101 “va a salir mal”. Sabe que no es racional, pero las emociones pesan más que la lógica.

Un momento decisivo ocurrió durante el rodaje de Adventureland, cuando tuvo un ataque de pánico. El director le dijo algo que cambió su perspectiva: entendía lo que sentía y se sorprendería si no se sintiera así, dadas las exigencias del trabajo. Esa validación lo liberó de la necesidad de perfección. Le mostró que la incomodidad no es un fallo, sino una parte natural del proceso cuando algo realmente importa.

Hoy, Eisenberg busca usar la ansiedad como energía. Su coach de actuación le enseña a incorporarla al personaje, a dejar que el nervio sea combustible en lugar de freno. “Si te importa lo que haces —dice— es lógico sentir ansiedad. Esa incomodidad puede ser una señal de compromiso”.

En vez de evitar el malestar antes de salir al escenario, sugiere decirse: “Esto ocurre porque me importa. Voy a usarlo”. Así, la ansiedad se convierte en un motor de acción.

Lo que Eisenberg pone en práctica coincide con la ACT

Su experiencia refleja con claridad varios procesos fundamentales de la Terapia de Aceptación y Compromiso:

  • Aceptación: reconocer que pensamientos y emociones incómodas aparecerán, sin luchar contra ellas. Eisenberg acepta que la ansiedad forma parte de su experiencia, en lugar de intentar eliminarla.
  • Defusión cognitiva: observar los pensamientos como eventos mentales, no como verdades absolutas. Cuando Eisenberg nota que piensa “esto va a salir mal”, puede reconocerlo como un pensamiento pasajero, no como un hecho.
  • Presencia plena: estar en contacto con lo que sucede aquí y ahora. Su práctica de canalizar la ansiedad hacia el personaje muestra cómo puede mantenerse presente incluso ante el malestar.
  • Acción guiada por valores: actuar en coherencia con lo que es importante, aunque haya incomodidad. Eisenberg sigue actuando, porque su valor es la autenticidad en su trabajo, no la comodidad momentánea.

Si trasladamos esto a la práctica clínica o personal, podríamos formularlo así:

  • “¿Qué me está diciendo esta ansiedad? → que me importa lo que hago.”
  • “¿Puedo permitir que este miedo exista y seguir actuando según mis valores?”
  • “Voy a tomar esta ansiedad como una señal de que estoy en el camino correcto.”

Un ejercicio breve para aplicar

  1. Recuerda un momento reciente en que sentiste ansiedad antes de hacer algo importante.
  2. Identifica qué valor estaba en juego (por ejemplo: responsabilidad, conexión, crecimiento).
  3. Reformula el pensamiento “esto no va a salir bien” por “esto me muestra que me importa”.
  4. Hazlo igual: Haz una acción pequeña alineada con ese valor y observa qué cambia.

Paginación de entradas

Anterior 1 … 9 10 11 12 13 … 351 Próximo
Iniciar sesión — Pro
  • Únete a Psyciencia Pro
  • Webinars
  • Recursos
  • Tips para terapeutas
  • Watson (podcast)
  • Café (red social)

Clínicos Pro

Directorio de psicólogos y psiquiatras de la comunidad Psyciencia Pro.

  • Bleidy Bejarano

    Psicólogo/a · COLOMBIA

  • Dra. María González

    Psicólogo/a

  • Eduardo Cadena

    Eduardo Cadena

    Psicólogo/a · México

    Online
  • Elías Sulca

    Psicólogo/a · Perú

    Online
  • Sofía Vargas

    Sofía Vargas

    Psicólogo/a · México

    Online
Ver directorio completo

Psyciencia Pro

EXCLUSIVO

La psicología de las personas que no ven el mundial

jueves, 18 de junio 2026

Una sesión con Freud costaría hoy casi 2,000 dólares

miércoles, 10 de junio 2026

La psicología de las personas a las que no les importa su cumpleaños

domingo, 7 de junio 2026

El reloj no piensa. El cerebro tampoco.

jueves, 14 de mayo 2026

Ver todo

Webinars

FORMACIÓN

Autismo en mujeres: el elefante en la sala (webinar)

miércoles, 13 de mayo 2026

Psicoterapia con población LGTBIQ+ (webinar)

lunes, 9 de marzo 2026

Cómo crear tu página web de psicología con IA en 90 minutos (webinar)

lunes, 16 de febrero 2026

Ver todo

Opinión

OP-ED

La psicología de las personas que no ven el mundial

jueves, 18 de junio 2026

Distractibilidad sin diagnóstico: un nuevo motivo de consulta

miércoles, 17 de junio 2026

No todo es psicología: Sé compasivo con quien fuiste

domingo, 14 de junio 2026

Ver todo

Tips para psicoterapeutas

ARTÍCULOS

Una regla para no odiar mi trabajo

sábado, 13 de junio 2026

Cómo interrumpir a tus pacientes sin romper el vínculo

martes, 24 de junio 2025

Cuando el paciente habla al final: cómo manejar los comentarios de última hora en terapia

miércoles, 21 de mayo 2025

Ver todo

Guías y recursos

RECURSOS

Límites: un recurso completo para psicoeducación y trabajo clínico

miércoles, 1 de julio 2026

Plan de seguridad (Recurso)

miércoles, 17 de junio 2026

Aceptación y desesperanza creativa (hojas de trabajo)

miércoles, 10 de junio 2026

Ver todo
Psyciencia
  • Contáctanos
  • Publicidad
  • Nosotros
  • Publica
Orgullosamente desarrollado por psicólogos

Ingresa las palabras de la búsqueda y presiona Enter.