Existe suficiente evidencia que vincula (especialmente en niños y adolescentes) el uso de antidepresivos y el incremento del riesgo suicida. Algunos han argumentado que no se debe a los compuestos de los antidepresivos ISRS (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina) sino a la severidad de la depresión de los pacientes.

Sin embargo, estudios posteriores que controlaron la variable severidad de los síntomas depresivos, han encontrado que el incremento del riesgo de suicidio se mantiene y que el uso de antidepresivos incrementa en un 2.5 veces el riesgo de intención suicida en comparación con el placebo.

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El estudio

Ahora un nuevo reporte publicado en el European Journal of Clinical Pharmacology, desarrollado por el Instituto Karoliska en Suecia encontró que el consumo de antidepresivos no solo incrementa la ideación suicida sino que también el riesgo de suicidio violento.

El estudio fue desarrollado con los análisis de meticulosos reportes forenses del gobierno sueco de casi 10,000 personas que habían muerto por suicidio entre los años 2005 y 2012 y compararon las muertes por suicidio violento (ahorcamiento o uso de armas de fuego, por ejemplo) y suicidio no violento (envenenamiento, sobredosis, etc). Esta distinción es muy relevante porque las personas tienen mayor probabilidad de lograr el suicidio con métodos más definitivos.

Gracias a la detallada información del Registro Nacional de Prescripción Sueca, los investigadores pudieron determinar el nivel de antidepresivos que tenían las personas al momento de su muerte, desde cuando estaban bajo medicación y si tenían otra prescripción farmacológica.

Es envidiable el nivel de información con la que contaban los investigadores.

Con todos estos datos, los investigadores encontraron que los suicidios violentos eran más frecuentes entre los varones (esto no es nuevo). Lo que no se esperaban fue que los suicidios violentos fueron más frecuentes en los varones de mayor edad y no en los más jóvenes o más impulsivos.

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Al estratificar los resultados también pudieron detectar una relación inversa: el riesgo de suicidio violento aumentaba cuando el tratamiento con ISRS era menor a 28 días y el riesgo disminuía al incrementar la duración del tratamiento.

Limitaciones e implicaciones clínicas

Basados en sus resultados los autores consideran que no puede excluirse que los ISRS pueden incrementar, durante el primer mes de tratamiento, el riesgo de utilizar un método violento de suicidio lo que al mismo tiempo incrementa el riesgo de un resultado fatal (Nuevamente: estos métodos son más efectivos para acabar con la vida) y que este riesgo debería ser considerado en futuras investigaciones.

Los autores también aclaran que todo estos datos provienen solo de personas que cometieron suicidio y no se contó con datos sobre los intentos suicidas previos, los trastornos comórbidos y otros factores relevantes que convergen en una conducta tan compleja como la ideación e intento suicida. Por lo tanto resaltan que estos datos tienen implicaciones clínicas inmediatas y que no se debe utilizar los datos de esta investigación para discontinuar, ni aplazar ningún tipo de tratamiento farmacológico.

Referencias bibliográficas: Forsman, J., Masterman, T., Ahlner, J., Isacsson, G., & Hedström, A. K. (2019). Selective serotonin re-uptake inhibitors and the risk of violent suicide: a nationwide postmortem study. European Journal of Clinical Pharmacology, 75, 393–400. https://doi.org/10.1007/s00228-018-2586-2

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2 COMENTARIOS

  1. Dado el carácter divulgativo que tiene su publicación, la advertencia final en “limitaciones e implicaciones clínica” llega tarde. Entiendo la necesidad de presentar de manera atractiva los articulos para fomentar su lectura pero el alarmismo del titular es muy conflictivo. ¿Porqué? Porqué soy psiquiatra y cuando estos artículos llegan a divulgarse los pacientes y sus familiares pueden no leerlos en profundidad, quedarse con lo más llamativo y acoger preventivamente el tratamiento antidepresivo, especialmente cuando más necesario es, en la depresión mayor grave, con riesgo autolítico mayor.
    Porqué hay ámplia literatura en la que se valora que el tratamiento antidepresivo es eficaz para tratar la depresión grave y reduce el riesgo suicida (no tanto para depresiones más leves, pero son incluidas por los estudios a menudo por un interés comercial de ampliar el mercado por parte de la industria farmacéutica)
    Porqué los antidepresivos tiene una latencia de respuesta antidepresiva de 4 a 6 semanas sobradamente conocida, durante la cual aún no producen contención del riesgo y durante la cual se deben implentar otras medidas de cuidado, de vigiliancia incluso, cuando el riesgo suicida es mayor. A menudo se ha explicado este efecto de aumento de riesgo suicida a partir de un efecto desinhibidor del antidepresivo de instauración más ràpida que el efecto propiamente antidepresivo o ansiolítico. Por esto, bien manejado por el clínico, se aconseja administrar medicaciones ansiolíticas, más sedativas, concomitantemente.
    Me sorprende, también, la sorpresa, valga la redundancia, sobre la mayor prevalencia del suicidio violento entre las personas mayores. Es un hecho sobradamente conocido, por lo menos en la comunidad psiquiàtrica, que la incidencia de suicidio es mayor en los grupos de edad mayores y que suelen ser métodos más definitivos y proporcionalmente menor número de tentativas.

  2. He vuelto a leer el artñiculo y diria que hay una errata en el capítulo último al que me referia y que muestra como los expertos, no sololos pacientes o famiiares, también pueden caer en un sesgo preocupante respecto al uso de medicaciones antidepresivas. Donde dice “Por lo tanto resaltan que estos datos tienen implicaciones clínicas inmediatas” debería decir “Por lo tanto resaltan que estos datos tienen NO implicaciones clínicas inmediatas”
    He visto referencias a este estudio, también muy enfáticas, en otras revistas de psicología y alguna referencia en foros médicos. Me pregunto si no hay un sesgo de tipo ideológico “anti modelo biomédico” detrás. Y sabemos que los sesgos son enemigos de la ciencia que hay que tener identificados y controlados.

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