Recurso clínico: cuestionario de valores personales II
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Emilio Sánchez Hidalgo compartió en El País, las principales medidas definidas por el gobierno de España para iniciar el regreso a la escuela de los niños y adolescentes. La lista es amplia y parece bastante difícil de controlar. Todavía no sabemos qué tan efectivas son en el entorno escolar, pero nos da una idea de las posibles medidas que se implementarán en los países que no han abierto sus escuelas:
La lista continua, para leerla completa visita la página del El País.
José Naranjo reporta para El País:
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado oficialmente este martes a África “libre de poliovirus salvaje”, un hito histórico en la lucha contra la poliomielitis que se produce cuatro años después de los últimos casos en el noreste de Nigeria. La batalla contra la erradicación de esta enfermedad en el mundo comenzó hace nada menos que 30 años atrás y está en el camino de conseguirse pues solo quedan dos países con casos, Afganistán y Pakistán. De lograrse sería la segunda enfermedad humana erradicada en el mundo, tras la viruela en 1979.
Una impresionante combinación de esfuerzos públicos y privados y campañas masivas de vacunación, muchas veces en zonas de alto riesgo por la presencia de grupos terroristas, ha logrado la erradicación de África de una de sus lacras, que ha afectado a millones de niños en las últimas décadas. En 1988 había 350.000 casos en el mundo mientras que en 2013 se produjeron 416 contagios. El último país africano en sufrir casos de polio salvaje, es decir, que se produce a través de transmisión comunitaria frente a la que procede de la propia vacunación, ha sido Nigeria, que contaba con seis casos en 2014. Desde 2016 esa cifra ha sido cero.
No fue fácil. Las campañas antivacunación hicieron su efecto:
Las campañas de vacunación han tenido que hacer frente a la existencia de numerosos rumores y desconfianza por parte de la población. Líderes religiosos y sociales de las comunidades de estos países y del norte de Nigeria llegaron a asegurar que la inmunización era parte de un plan global de esterilización de los musulmanes, lo que provocó que numerosas familias llegaran incluso a esconder a sus hijos para evitar que fueran vacunados.
Los voluntarios y agentes sociales que recorrían los pueblos tuvieron que hacer frente incluso a la violencia de los grupos extremistas. De hecho, el inicio de la sublevación de Boko Haram en 2009 supuso un serio revés en el combate contra la polio porque muchos niños quedaron totalmente inaccesibles a la vacunación. Una veintena de enfermeros y agentes de salud fallecieron víctimas de la violencia radical en los últimos años. Fue precisamente en Borno, epicentro de la violencia yihadista, donde se registraron los últimos casos de polio salvaje en 2016.
Entre tanta desconfianza y noticias falsas, estos datos son un recordatorio fehaciente de que los programas basados en evidencia funcionan. Quizás no sean inmediatos y en el proceso se cometen errores, pero al final sus resultados son innegables. Gracias a ello hoy vivimos más y hemos erradicado muchas de las enfermedades que mataban mucha más gente que cualquier virus que afrontamos hoy.
Buena respuesta de la psicopedagoga María José Lladó:
Los niños menores de seis años necesitan sobre todo sentirse seguros y protegidos dentro y fuera de la familia. “Las emociones de los niños más pequeños se convierten en sentimientos y se basan en las necesidades del momento y por ello es importante que los adultos sepan qué es lo que necesitan sus hijos para ofrecérselo y crearles sensación de seguridad. Para poder ayudar a los niños a gestionar sus emociones, hay que entenderlos y saber cuáles son sus necesidades reales, además de aceptar sus miedos. Los referentes para los niños son los que observan en los padres, los medios de comunicación o la sociedad y en estos tiempos es en ellos donde buscan protección, seguridad y confianza”, explica María José Lladó, psicopedagoga del centro Acimut Bienestar.
Las situaciones de rabietas, expresión de cólera, ira o agresividad en los niños esconden detrás “miedo y necesidades insatisfechas. Todo ello se puede manejar y gestionar, sobre todo con los niños más pequeños, ofreciéndoles amor y seguridad. Pero si tenemos la televisión puesta en casa todo el rato y los niños escuchan a todas horas lo peligroso que es el mundo, pueden tener alteraciones del sueño, pesadillas, terrores nocturnos, eneuresis o incontinencia urinaria nocturna y problemas de piel, como eccemas o picores. Por eso es importante que los adultos sean un filtro sobre lo que se ve y escucha en casa, ya que así se evitará que el niño tenga miedo a salir a la calle o descontrol emocional que derive en situaciones como las rabietas”, añade Lladó.
Adam Satariano escribe un reportaje para The New York Times que describe la lucha que tienen los medicos ante la catarata de publicaciones falsas y pseudocientíficas que aparecen en las redes sociales:
Los doctores aseguran que por lo regular los pacientes se resisten a sus consejos, pues tienen una mayor inclinación a creer lo que leen en Facebook que lo que les dicen los profesionales de la salud. Según los doctores, las mentiras han afectado las iniciativas para que la gente use mascarillas y han alimentado la idea de que la gravedad de la enfermedad es exagerada. De acuerdo con algunos doctores, enfrentan abusos cuando participan en debates en línea para aclarar el asunto.
Muchos creen que el efecto de la información falsa es muy pequeño. Bueno, lee esto:
“Esto ya no es una observación anecdótica que algunos doctores han hecho de manera individual”, dijo Daniel Allington, profesor titular de King’s College de Londres y coautor de un estudio reciente en el cual se descubrió que había una mayor probabilidad de que la gente que obtiene sus noticias en línea, en vez de hacerlo de la radio o la televisión, creyera en teorías conspirativas y no siguiera los lineamientos de salud pública. “Es un patrón estadísticamente significativo que podemos observar en un muestreo grande”.
Un internista de Nueva York atendió en mayo a un paciente que vomitaba por haber tomado una mezcla de cloro como parte de una cura falsa contra el virus que había encontrado en YouTube.
Las redes sociales no están controlando efectivamente la información falsa. Y, en realidad, estos temas son la gasolina que mueve el motor de las redes sociales: los algoritmos. La respuesta de Facebook:
Las redes dicen que están controlando la información falsa, pero no es suficiente: “Hemos sido agresivos al momento de eliminar aseveraciones falsas y perjudiciales, y de dirigir a la gente hacia información acreditada”, aseguró Facebook en un comunicado. La empresa, la cual sostuvo una llamada con médicos en junio para conocer sus inquietudes, dijo que había eliminado más de siete millones de artículos de desinformación sobre el virus y había agregado etiquetas de advertencia a millones más.
YouTube:
YouTube señaló que estaba “comprometida con proporcionar información útil y oportuna sobre la COVID-19” y había eliminado más de 200.000 videos engañosos o peligrosos.
El artículo se concentró en Estados Unidos y Reino Unido. Pero no tocó ni por encima las cadenas de Whatsapp (propiedad de Facebook, no lo olviden) tan populares en Latinoamérica que se envían todos los días llenas de información falsa y remedios homeopáticos que prometen curar y proteger a la gente del coronavirus. Lee el artículo completo en The New York Times en español.
Es probable que si encuentras un debate con información falsa sobre el coronavirus, tu primer impulso sea intentar refutarlos con los datos científicos. Detente. No lo hagas. Al contestarle solo ayudarás a que el algoritmo de las redes sociales lo promocione y alcance a más persona que piensan exactamente igual. No participes en esos comentarios ni debates. Mejor prepara una publicación a parte que explique los peligros de la información falsa. Si estás con tu familia o amigos, no inicies debates estériles. Mejor intenta escuchar las preocupaciones y miedos de las personas sobre el coronavirus y luego explica, con ejemplos, cómo la ciencia nos ha ayudado a afrontar las pandemia en el pasado y cómo hemos salido adelante.
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