Los bebés no solo perciben el estrés de sus madres, sino que también muestran los cambios fisiológicos correspondientes (Waters, West, & Mendes, 2014).

Sara Waters, académica postdoctoral de la Universidad de California en San Francisco, Wendy Berry Mendes, profesora asociada de emoción Sarlo/Ekman en la UCSF y Tessa West de la Universidad de Nueva York, autoras del estudio, explican que investigaciones anteriores han demostrado que las emociones pueden ser “contagiosas” y que existe una sincronía emocional entre las parejas románticas; esto fue lo que las motivó a investigar si también podría existir sincronía emocional en otra relación cercana: la que se da entre una madre y su hijo.

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Para ello, reclutaron a 69 madres y sus bebés que tenían entre 12 a 14 meses de edad. Conectaron sensores cardiovasculares a la madre y al bebé y tomaron grabaciones de referencia de cada uno. Después de instalarse, la madre y el bebé fueron separados y la mamá fue asignada a dar un discurso de 5 minutos a dos evaluadores, seguido de una sesión de preguntas y respuestas de 5 minutos. Algunas madres recibieron señales positivas de los evaluadores, incluyendo asentir, sonreír e inclinarse hacia adelante. Otras recibieron respuestas negativas, como fruncir el ceño, sacudir la cabeza y cruzar los brazos. Un tercer grupo de madres no recibió ningún comentario. Madres e hijos se reunieron más tarde.

Como se predijo, las madres que recibieron respuestas negativas informaron mayores disminuciones en las emociones positivas y mayores aumentos en las emociones negativas que las madres en las otras dos condiciones. También mostraron signos de aumento del estrés cardíaco.

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Y los bebés se dieron cuenta rápidamente de esta respuesta al estrés: los bebés cuyas madres recibieron comentarios negativos mostraron aumentos significativos en la frecuencia cardíaca en relación con la línea de base a los pocos minutos de reunirse con sus madres.

Es importante destacar que la respuesta del bebé siguió la respuesta de la madre, es decir, cuanto mayor fue la respuesta al estrés por parte de la madre, mayor fue la respuesta al estrés del bebé, una asociación que en realidad se hizo más fuerte con el tiempo.

“Antes de que los bebés sean verbales y puedan expresarse plenamente, podemos pasar por alto cuán exquisitamente sintonizados están con el tono emocional de sus cuidadores,” señala Waters. Quizás tu bebé no sea capaz de decirte que te ves estresada o de preguntarte qué está pasando pero, según este estudio, tan pronto como está en tus brazos, está captando las respuestas corporales que acompañan tu estado emocional e inmediatamente comienza a sentir en su propio cuerpo tu emoción negativa.

Referencia bibliográfica:

Waters, S. F., West, T. V., & Mendes, W. B. (2014). Stress contagion: physiological covariation between mothers and infants. Psychological Science, 25(4), 934-942. https://doi.org/10.1177/0956797613518352

Fuente: Psychological Science

1 COMENTARIO

  1. Me identifico con lo expuesto en la publicacion, incluso porque lo vivi con mi hijo mayor, de 6 años que ademas y tiene tdah. Desde su vida intrautero vivi muchas situaciones estresantes y hoy relaciono todo sus trastornos ansiosos con estos y hechos. Tambien odentifico muchas cuestiones hereditarias

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