En una autobiografía publicada en 1952 por la Universidad Clark, Piaget nos habla de la importancia de entender las biografías como elementos para explicar la obra de un autor. Únicamente entonces, nos dice, puede considerarse un documento de interés científico.

La forma de ver el mundo de Jean Piaget se rigió siempre por este principio: el de garantizar una mirada crítica y científica de los acontecimientos diarios. También es válido descifrar a Piaget como un “espíritu filosófico” que buscó durante más de treinta años expresar asertivamente una idea personal, “sin conseguirlo jamás enteramente”.

Pero antes de adentrarnos en el Piaget psicólogo, es necesario conocer al Piaget humano, al hombre y sus ideales, su procedencia y sus objetivos.

Infancia y vida personal de Jean Piaget

Piaget nació en Neuchatel, Suiza, el 9 de agosto de 1896. Su padre fue un “espíritu escrupuloso y crítico”, consagrado a la literatura medieval y amante de las pláticas sustanciosas, sin temor a las polémicas que pudieran surgir por las discrepancias históricas y culturales. Piaget describe a su madre como una mujer “muy inteligente, enérgica y, en el fondo, de una verdadera bondad”; sin embargo, su temperamento era neurótico, lo que hacía de la vida familiar un aspecto difícil de manejar.

Fue la neurosis de su madre lo que motivó a Piaget a reemplazar el juego por el trabajo a una edad temprana, de este modo, sentía que imitaba a su padre y, a la vez, podía refugiarse de los conflictos familiares en un mundo privado de conocimientos y experiencias. A pesar de esto, Piaget se consideró siempre enemigo público de “toda huida de la realidad”, y puede que haya sido esto lo que dirigió su interés hacia el estudio de los problemas del psicoanálisis y la psicología patológica.

Piaget demostró desde pequeño un gran interés por el método científico y la investigación. Entre los diez u once años, descubrió una pasión particular por los pájaros y los moluscos; de hecho, siendo todavía un escolar, Piaget escribió una serie de artículos sobre los moluscos de Suiza, Saboya, Bretaña y Colombia. Muchos académicos extranjeros quisieron conocer a Piaget, sin embargo, nunca se atrevió a presentarse por considerarse aún demasiado joven e inexperto. Incluso el director de un periódico conocido por aquel entonces rechazó uno de los artículos de Piaget al darse cuenta de su edad, le hacían falta aún dos años para culminar el bachillerato, aunque ya tenía la destreza y dominio para componer piezas muy completas y valiosas.

Piaget nos habla de estos episodios como vivencias “muy útiles” para su formación científica; gracias a ellos, pudo entrever la ciencia y lo que esta representa de cara a importantes cambios de la adolescencia. “El haber tenido la experiencia precoz de estos dos tipos de problemática ha constituido”, escribe Piaget en su autobiografía, “el móvil secreto de mi actividad posterior en psicología”.

La religión fue para Piaget, al igual que para muchos académicos de la época, una cuestión delicada. Su madre, quien era una protestante convencida, insistió en que Jean asistiera a un curso instructivo de seis semanas para aprender las bases de la doctrina cristiana; su padre, en cambio, no asistía a ninguna iglesia, pero contaba con material interesante en su biblioteca personal. Fue ahí donde Piaget encontró, aproximadamente a los quince años, La filosofía de la religión fundada sobre la psicología y la historia, obra de Augusto Sabatier que aportó gran riqueza a Piaget ayudándolo a comprender los dogmas desde el simbolismo, así como la importancia de una “evolución dogmática” desde la filosofía.

Piaget describe esta etapa de su vida como un “choc emotivo” donde llegó a ver la figura de Dios como la Vida, lo cual le permitió ver en la biología “la explicación de todas las cosas y del espíritu mismo”.

Piaget, el psicólogo

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La vida de Piaget se caracterizó siempre por la abundancia de preguntas irresolutas y unas ansias tremendas de comprender los misterios de la mente y la conducta humana. Así, el interés de Piaget fue dejando de estar limitado al espectro de los moluscos y la biología animal para inclinarse por el estudio de la biología y la psique del ser humano.

Piaget inició este camino leyendo a los grandes autores de la filosofía, entre ellos: Kant, Spencer, Augusto Compte, Fouillée y Guyau; y a psicólogos como W. James, Th. Ribot y Janet. Además, durante los dos años que precedieron la culminación del bachillerato, Piaget tomó lecciones de psicología, lógica y metodología científica, aunque no pudo realizar prácticas en laboratorios por la ausencia de estos; de “hecho, no había un solo psicólogo experimental en su ciudad natal, ni siquiera en la universidad.

“Lo único que podía hacer era teoría, y escribir”, recuerda Piaget en su autobiografía.

El documental “Piaget explica a Piaget” es un gran complemento para comprender los conceptos de la psicología piagetiana de boca de su principal autor. 

El acceso de Piaget al conocimiento fue mucho más limitado que hoy en día; Piaget solo pudo encontrar escritos de la escuela francesa que no era capaz de comprender, y que no podía verificar por ausencia de herramientas para una práctica científica experimental. “Si hubiera conocido los trabajos de Wertheimer y Kóhler, me hubiera convertido en Gestaltis”, afirma Piaget.

Al culminar el bachillerato, Piaget se inscribió a la Facultad de Ciencias Naturales y profundizó en el estudio apasionado de los moluscos; no obstante, a pesar de este incansable interés, estaba también entre sus objetivos el poder vincularse a una universidad más grande que la de su ciudad natal, dotada de un laboratorio de psicología en el que pudiera realizar prácticas experimentales. Esto llevó a Piaget a movilizarse a Zurich luego de culminar sus estudios en Ciencias; en una ciudad mucho más grande, Piaget frecuentó los laboratorios de G. E. Lipps, de Wreschner y la clínica psiquiátrica de Bleuler.  

“Sentí muy pronto que estaba en el buen camino, y que aplicando a la experimentación psicológica los hábitos mentales que había adquirido en zoología, conseguiría quizás resolver los problemas de estructura de la totalidad hacia los que me había encaminado por medio de la reflexión filosófica”; comenta Piaget.

Aportes de Jean Piaget a la psicología moderna

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Piaget encontró en la psicología experimental su campo de investigación. Estableció relaciones de paralelismo lógico-psicológico en sus escritos y estableció una mirada psicológico que buscaba explicar los hechos en términos de causalidad, mientras la lógica, cuando trata de proposiciones verdaderas, describe las formas en términos de equilibrio ideal.

Piaget envió su primer artículo al Journal de Psychologie y no solo fue aceptado, sino que también le sirvió para establecer una gran amistad con Meyerson, quien tenía intereses muy parecidos a los suyos. Piaget continuó enviando artículos a esta y otras revistas, y ampliando su círculo de colegas y conocidos progresivamente.

Piaget atribuye la decisión de estudiar el pensamiento infantil a su “espíritu sistemático”, sin embargo, más adelante volvería al estudio de la inteligencia durante los dos primeros años de vida. Más adelante, las conclusiones alcanzadas le llevarían a “atacar el problema del pensamiento en general, y a construir una epistemología psicológica y biológica”.

Las principales contribuciones de Piaget a la psicología comprenden, en definitiva, el terreno de los pensamientos comprensivos de los niños — que, según Piaget, se construyen a través de una serie de canales que incluyen escuchar, leer, experimentar y explorar el lugar en el que vive o el entorno en el que crece.

Los aportes de Piaget son muy importantes tomando en cuenta que, antes, la psicología infantil no recibía mucha importancia; de hecho, prácticamente no existía.

Gracias a las contribuciones de Jean Piaget, ahora sabemos los niños razonan y piensan de manera diferente durante las distintas etapas del ciclo de desarrollo. Además, Piaget creía que todos los niños pasaban por una secuencia invariable de cuatro etapas cognitivas:

  1. Sensorimotor (desde el nacimiento hasta los dos años de edad): durante esta etapa, la estructura mental del niño se enfoca principalmente hacia el dominio de los objetos concretos.
  2. Preoperacional (desde los dos años hasta los siete años): Durante esta etapa, el niño domina todos los símbolos.
  3. Concreto (de siete a once años de edad): Durante esta etapa, los niños aprenden sobre cómo razonar y dominar las clases de números y relaciones.
  4. Operación formal o pensamiento abstracto (a partir de los once años): la cuarta etapa trata del dominio del pensamiento.

Hoy en día, comprendemos esta teoría como una vía útil para develar el misterio de la menta humana, e incluso hablamos de conceptos y métodos que aún se utilizan. Todo esto hace de Jean Piaget uno de los psicólogos más trascendentales de la historia.

Referencias: Piaget, J. (1952). Boring KA history of Psychology in Autobiography. Worcester, Clark University Press. Traducción española de Montserrat Moreno

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