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Las ferias de alimentos regionales o internacionales suelen ser eventos muy atractivos y entretenidos. Por ese motivo, también pueden ser muy concurridos, y en ocasiones podemos encontrarnos en la situación de tener que degustar los alimentos y las bebidas parados. ¿Pensaste que esa circunstancia podría tener alguna influencia en lo que consumís? Quizás muchas madres sean recordadas diciendo cosas como “no se come parado, sentate para comer.”

Un estudio encontró que estar de pie solo por unos minutos mientras comés puede apagar las papilas gustativas, impactando la evaluación del gusto, la percepción de la temperatura y el volumen general de lo que consumís (Biswas, Szocs, & Abell, 2019).

El autor principal, Dipayan Biswas, PhD, profesor de marketing en la Universidad del Sur de la Florida, es un experto en efectos intermodales y analizó específicamente cómo el sentido vestibular, que es responsable del equilibrio, la postura y la orientación espacial, interacciona con el sistema sensorial gustativo, que impacta en el sabor y el gusto.

Descubrió que estar de pie incluso durante unos pocos minutos provoca estrés físico y silencia las papilas gustativas. La fuerza de la gravedad empuja la sangre a las partes inferiores del cuerpo, haciendo que el corazón trabaje más para bombear la sangre hacia la parte superior del cuerpo, acelerando la frecuencia cardíaca. Esto activa el eje adrenal hipotalámico-hipofisario (HPA) y conduce a un aumento de las concentraciones de la hormona del estrés, cortisol. Esta reacción en cadena reduce la sensibilidad sensorial, que impacta en la evaluación del sabor de los alimentos y bebidas, la percepción de la temperatura de los alimentos y del volumen general que se consume.

Cuando las personas experimentan molestias, los alimentos que normalmente tienen buen sabor no parecen ser tan agradables al paladar. Biswas confirmó su hipótesis con 350 participantes que calificaron el sabor de un chip de pita. Los que estaban de pie le dieron una calificación menos favorable que los que estaban sentados en una silla acolchada.

Luego, los investigadores proporcionaron a los participantes brownies del tamaño de un bocado horneados en un restaurante local que fueron evaluados y ampliamente considerados de sabor agradable. Los que estaban sentados los calificaron como más deliciosos. Sin embargo, cuando el panadero cambió la receta para que el sabor fuera desagradable agregando ¼ de taza adicional de sal, los resultados fueron opuestos. Los participantes que estaban de pie no notaron que los brownies tuvieran un sabor más salado en ese punto, y en realidad los calificaron con sabor relativamente más favorable que aquellos que los probaron mientras estaban sentados.

Los autores consideran que, según este hallazgo, los padres podrían utilizar como herramienta la postura de pie cuando sus niños deben consumir medicamentos con sabores desagradables, o comida saludable que no tiene tan buen gusto.

Biswas amplió el estudio al inducir estrés adicional: requirió a los participantes que prueben bocadillos de frutas mientras llevan una bolsa de compras, imitando lo que sucede cuando uno prueba muestras en una tienda de comestibles o en un patio de comidas. Tanto los participantes sentados como los que estaban de pie informaron que el peso adicional hacía que el alimento tuviera un sabor aún peor. Esto resalta el mecanismo subyacente relacionado con el estrés físico que impulsa los efectos de la postura en las evaluaciones del gusto.

Además, el equipo de investigadores evaluó el impacto de la postura en la percepción de la temperatura: los participantes recibieron tazas de café caliente. Los que estaban parados reportaron que su gusto no era tan intenso como los que estaban sentados. Sin embargo, bebieron menos que los que estaban sentados, lo que sugiere que el estrés físico suprime el apetito. Comer mientras estás de pie podría ayudar con los objetivos de pérdida de peso a largo plazo. Específicamente, comer mientras se está de pie (en lugar de estar sentado) lleva a consumir una menor cantidad de alimentos. Además, una posición de pie conduce a un mayor estrés físico, lo que a su vez hace que el corazón bombee más sangre.

Resultados similares arrojó otro estudio que comentamos anteriormente en el artículo Comer de pie cambia la percepción del sabor.

Referencia del estudio:

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Biswas, D., Szocs, C., & Abell, A. (2019). Extending the Boundaries of Sensory Marketing and Examining the Sixth Sensory System: Effects of Vestibular Sensations for Sitting versus Standing Postures on Food Taste Perception. The Journal of consumer research. https://doi.org/10.1093/jcr/ucz018

Fuente: Science Daily

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