Según un nuevo estudio publicado por la Asociación Psicológica Americana (APA), las mujeres de mediana edad que declaran haber sufrido abusos físicos en la infancia son aproximadamente dos veces más propensas que otras mujeres de su edad a tener presión arterial alta, elevados niveles de azúcar en sangre, una cintura más grande y altos niveles de colesterol.

Estas mujeres son diagnosticadas con el síndrome metabólico que, de acuerdo a las investigaciones previas, las coloca en un mayor riesgo de desarrollar enfermedades del corazón y diabetes tipo 2. Este vínculo entre el abuso físico y el síndrome metabólico persiste más allá de los factores de riesgo tradicionales, sugiriendo que el abuso físico es un factor único en la salud cardiovascular de las mujeres, según el estudio. Es el primer estudio que muestra que una historia de abuso físico en la infancia está relacionada con el desarrollo del síndrome metabólico en mujeres de mediana edad, según los autores. Fue publicado online en la revista Psicología de la Salud (Health Psychology) de la APA.

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Las mujeres que habían sufrido abusos físicos en la infancia son más propensas a tener presión arterial alta, elevados niveles de azúcar en sangre

“Nuestra investigación nos muestra que el abuso infantil puede tener consecuencias a largo plazo, incluso décadas más tarde, en la salud de las mujeres y se relaciona con otros problemas de salud a futuro”, dijo la coautora del estudio, Aimee Midei, Magister Scientiarum de la Universidad de Pittsburgh.

Participaron en el estudio 342 mujeres, 113 de raza negra y las restantes blancas, del área de Pittsburgh. Ellas estaban entre las edades de 42 y 52 años cuando comenzó el estudio. Cada una completó un cuestionario de traumas de la infancia que evaluó antiguos abusos físicos, emocionales y sexuales. Aproximadamente el 34 por ciento de las participantes reportaron haber experimentado algún tipo de abuso en la infancia.

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El síndrome metabólico fue identificado por la medición de: la circunferencia de la cintura de las mujeres, los niveles de colesterol, la presión arterial y los niveles de glucosa en ayunas, una vez por año durante los siete años que duró el estudio. Otros factores de riesgo tradicionales del síndrome metabólico también se evaluaron, como el tabaquismo, la actividad física, la menopausia, el consumo de alcohol, los síntomas depresivos y el nivel socioeconómico en la infancia y en la adultez. Al inicio del estudio, 60 mujeres fueron diagnosticadas con el síndrome metabólico y 59 más fueron identificadas en el transcurso del estudio.

Los resultados mostraron que el abuso físico estaba fuertemente asociada con el síndrome metabólico, incluso después de controlar el origen étnico, la edad, la menopausia y otros factores de riesgo tradicionales. El abuso sexual y el abuso emocional no estaban relacionados con el síndrome metabólico, según los resultados.

Los autores también examinaron los componentes individuales del síndrome metabólico y encontraron que el abuso físico estaba particularmente asociado con las cinturas más grandes y altos niveles de glucosa en ayunas, los cuales son precursores de la diabetes tipo 2. “Es posible que las mujeres con antecedentes de abuso físico adopten comportamientos alimenticios poco saludables o tengan una regulación pobre del estrés”, dijo Midei.

“Parece que la psicología juega un papel importante en la salud física, incluso cuando estamos hablando de incidentes traumáticos que ocurrieron cuando estas mujeres eran niñas.”

La investigación fue publicada en la revista académica Psychology.

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Leer artículo original en inglés.

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