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Un equipo de investigadores liderados por Emily Hards aplicó el test de las 20 afirmaciones a 822 adolescentes de entre 13 y 18 años, que asisten a 3 escuelas de Inglaterra.

Las instrucciones del test, que evalúa el auto-concepto, dicen así: “Escribe la oración sin terminar ‘Yo soy…’ veinte veces. Ahora piensa para tí mismo ‘quién soy’ y completa tantas oraciones ‘Yo soy…’ como puedas en los siguientes cinco minutos o menos.”

Adicionalmente se les pidió que no pensaran mucho en las respuestas y que no se preocuparan por el orden/importancia de las oraciones.

Existen pocos datos sobre cómo se describen los adolescentes a ellos mismos (o auto-imágenes, como le llamaron los investigadores) de manera sistemática.

En total obtuvieron 6,558 auto-imágenes y, luego de eliminar las redundantes, los científicos concluyeron que los adolescentes produjeron 443 formas diferentes de describirse.

Sus resultados

Las producciones más comunes

Las 20 producciones más comunes fueron: feliz, hijo/hija, gracioso/a, un/una estudiante, jugador/a de deporte, amigo/a, hermana/o, amable, amistosa/o, alguna descripción sobre su apariencia, alguna descripción sobre su altura, cansado/a, deportista, me preocupo por otros, seguro/a, algo sobre su edad, amoroso, inteligente, tímido, alguna descripción sobre el género, callado/a.

Salud mental

En tiempos donde se habla mucho de crisis en salud mental, los investigadores encontraron que la mayor parte de las “auto-imágenes” pertenecían a rasgos de carácter y eran positivas.

Desarrollo

Además, los autores notan que sus resultados son consistentes con teorías del desarrollo que explican que en la adolescencia nos concentramos en nuestro interior psicológico y en la auto reflexión.

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Diferencias según el género

Otros datos curiosos fueron que las chicas tendían a proveer más auto-imágenes que los chicos; además se referían a ellas mismas como hijas, hermanas, amigas, algo sobre su apariencia, cansadas, preocupadas por otros, tímidas o calladas con más frecuencia.
Por otro lado, los chicos utilizaban más descripciones relacionadas a los deportes.

Comparación con adultos jóvenes

Uno de los resultados más interesantes fue la comparación con una muestra de adultos jóvenes (entre 18 y 30 años). La principal diferencia fue que, mientras que los adolescentes se describen mayormente en términos de rasgos de carácter, los adultos jóvenes suelen describirse en relación a sus roles sociales (amigo, hijo, etc.).

El grupo de científicos opina que los roles sociales pueden tener más importancia para los adultos que para los adolescentes.

Conclusión

Aunque no debemos olvidar las limitaciones del estudio (realizado en una sola cultura y con un diseño transversal) las imágenes que formamos de nosotros mismos en la adolescencia tienen un impacto duradero. Estudios como este nos ayudan a empezar a comprender cómo las formamos y qué podría ser diferente en las auto-imágenes de personas con depresión, por ejemplo.

La investigación es de libre acceso ya que sus autores esperan que sea una fuente útil para futuros estudios.

Referencias del estudio original: Hards, E., Ellis, J., Fisk, J. & Reynolds, S. (2019), Memories of the self in adolescence: examining 6558 self-image norms. DOI: https://doi.org/10.1080/09658211.2019.1608256

Fuente:BPS

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