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A Peter, de 3 años, le dan terror los conejos y otros objetos peludos. Mary Cover Jones le hace el siguiente tratamiento: intenta reemplazar el miedo a los conejos con una respuesta condicionada incompatible con dicho miedo; al llevarlo a la práctica, lo que haces es asociar al conejo (que produce miedo) con una respuesta relajada y placentera asociada al comer. Mientras Peter come su merienda, ella introduce un conejo enjaulado en un extremo de la sala, el niño disfruta de su comida y apenas se da cuenta. Con el paso de los días, Jones va acercando cada vez más el conejo. Luego de dos semanas, Peter tolera tener el conejo en su falda y acariciarlo y su miedo a otros objetos peludos a desaparecido.

Treinta años después, el psiquiatra Joseph Wolpe populariza y perfecciona la técnica de Jones, conviertiéndola en el método de terapia conductual más utilizada: la terapia de exposición.

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Otra técnica que también se utiliza es la desensibilización sistemática. Wolpe asumió lo mismo que Jones, es decir, que no se puede estar relajado y ansioso al mismo tiempo, por ende, si uno logra relajarse varias veces estando frente al estímulo que causa ansiedad, ésta ira disminuyendo poco a poco. La clave es hacerlo de forma gradual.

En otras palabras, la desensibilización sistemática es un tipo de contracondicionamiento que asocia un estado relajado placentero con estímulos que producen cada vez más ansiedad.

Veamos un ejemplo de cómo se trataría una fobia común con este método:

Juan tiene miedo a hablar en público. Su terapeuta le pide que le ayude a construir una jerarquía de situaciones que le provoquen ansiedad relacionadas al hablar frente a otras personas (como hablar con un grupo de amigos) o situaciones que le produzcan terror (como dirigirse a un público numeroso). Luego, mediante el método de relajación progresiva, el terapeuta lo lleva a un estado de somnolencia y relajación. Seguidamente le pide que, con los ojos cerrados, imagine una situación que le produce poca ansiedad, si el imaginar dicha situación le causa ansiedad, Juan le avisa al terapeuta y el lo ayudará a desconectarse de esa situación y volver al estado de relajación La escena imaginada se asocia repetidas veces con la relajación hasta que la ansiedad desaparece.

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Esencialmente, el terapeuta gradualmente va haciendo que Juan asocie lo imaginado con la sensación de relajación. Luego de varias sesiones, el paciente podrá practicar las conductas imaginadas en situaciones reales, comenzando con tareas que son relativamente fáciles para Juan, hasta llegar a las situaciones que más ansiedad le causen.

Fuente: Myers, D. (2006), Psicología 7ma edición. Editorial Médica Panamericana:Madrid