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Investigación reciente sugiere que las personas de la tercera edad que sufren de dolores crónicos persistentes podrían presentar una tendencia particular al deterioro cognitivo, como una declinación más rápida en la memoria a medida que ocurre el envejecimiento y una propensión a desarrollar demencia años más tarde.

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Esto sugiere un estudio publicado en JAMA Internal Medicine, el primero además en realizar este tipo de asociación que tuvo como base los datos de 10 mil participantes de 60 años y más estudiados por un periodo de 12 años.

Los participantes de la investigación dijeron experimentar un dolor persistente que los científicos pudieron relacionar con una tendencia significativamente alta al desarrollo de demencia en general.

La memoria resultó mostrar un deterioro importante en los individuos que reportaron sufrir de dolores crónicos, lo cual evidencia un decrescendo en las funciones cognitivas que podría dificultar la vida diaria.

“Las personas mayores necesitan mantener sus facultades cognitivas intactas para permanecer independientes. Una de cada tres de estas personas sufre de dolores crónicos, así que hablamos de algo que afecta a un porcentaje alto de la población”

Estos resultados sugieren tres posibles explicaciones, la primera es que los fármacos opioides utilizados por un gran porcentaje de personas para tratar el dolor estén influyendo a su vez en la propensión al desarrollo de la demencia.

Otra explicación podría ser que la experiencia per sé del dolor comprometa de alguna manera la habilidad del cerebro para codificar memorias y realizar otro tipo de tareas.

Por último, existe la posibilidad de un factor no considerado en el estudio.

Para Elizabeth Whitlock, autora del estudio, esta evidencia es sin duda de gran relevancia clínica, ya que significaría que el dolor crónico puede ser un marcador para futuro decline cognitivo, incluso si no se establece una asociación biológica clara.

“Las personas mayores necesitan mantener sus facultades cognitivas intactas para permanecer independientes”, explica Whitlock. “Una de cada tres personas mayores sufren de dolor crónico, así que entender la relación entre el dolor y el deterioro cognitivo es un paso importante para encontrar formas de ayudar a esta población”. 

Fuente: Psych Central

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