En la actualidad existe abundante documentación sobre el trabajo en comunidades, muchos de estos materiales han estado dedicados a la presentación y sistematización de experiencias, otros se han interesado especialmente por la formulación de propuestas metodológicas y algunos han avanzado en fundamentaciones teórico-conceptuales. Pero, ¿cuáles son los fundamentos epistemológicos y metodológicos, requeridos para el diagnóstico científico en comunidad? ¿Cuáles son los principios ontológicos, éticos y políticos del diagnóstico comunitario propuesto desde la psicología? ¿Qué estrategias utiliza el profesional en psicología, para el desarrollo del diagnóstico comunitario?

Fundamentos epistemológicos y metodológicos

En primer lugar, los fundamentos epistemológicos plantean la construcción de conocimiento a partir de la relación entre sujetos cognoscentes (psicólogos y personas interesadas de la comunidad), en donde el sujeto construye una realidad, que a su vez la transforma, lo limita y lo impulsa. De acuerdo a ello, ambos están siendo construidos continuamente en un proceso dinámico que involucra la dialéctica, en donde la construcción social es relativa pues responde a un momento y a un espacio determinados (Montero, 2011). A partir de lo anterior, el estudio crítico de la psicología comunitaria ha sido producto del intercambio de saberes, en donde el propósito es desideologizar, generar condiciones de cambio y concientizar a la comunidad sobre su realidad.

La comunidad es quien decide qué tema se va a intervenir- investigar y cómo se desea que esto se haga

Adicionalmente, los fundamentos metodológicos, han incluido a la investigación acción participación (IAP), la cual promueve la participación activa de la comunidad tanto en el estudio como en la comprensión de sus problemáticas, mediante la planeación de propuestas de acción, su implementación, la evaluación de los resultados, la reflexión y la elaboración del proceso sugerido (Castro, 1996), de tal manera  que se genere construcciones en una acción crítica y reflexiva de carácter colectivo. Por otra parte, los principios ontológicos, éticos y políticos del diagnóstico comunitario involucran por un lado la dimensión ontológica, en donde la historia de los miembros de la comunidad surge a partir de la experiencia y de la interacción entre los grupos, de acuerdo a esto, se construye la realidad mediante el discurso y las acciones. Para ello, la comunidad es quien decide qué tema se va a intervenir- investigar y cómo se desea que esto se haga. Más aún, la comunidad es quien posee recursos para realizar sus propias intervenciones en dónde el rol del profesional recae como facilitador más no como un experto (Tovar, 2001).

En este sentido, un análisis de la literatura sobre el tema, converge en dos tendencias fundamentales: aquella que focaliza la evaluación de dimensiones objetivas de la necesidad, en tanto a la realidad física y/ o socialmente determinada. Esta tendencia evaluadora se identifica con técnicas cuantificables y sus análisis son de orden macro sistémico. En cuanto a la otra vertiente investigativa, está es centrada en cómo esta necesidad es percibida, evaluada, valorada y sentida por los sujetos de la comunidad, lo cual acentúa su consideración subjetiva (Tovar, 2001). No obstante, esta tendencia se nutre de técnicas que permiten el análisis cualitativo de la información, lo cual permite enfatizar en el elemento ideográfico- particular.

Principios éticos, políticos y ontológicos

La dimensión ética nos muestra que como primer principio se debe aceptar la diferencia, en donde existen unas particularidades y unas condiciones propias de cada comunidad,  cuyo principal objetivo es la relación con el otro en términos de igualdad y respeto (ética de la relación). Cabe señalar, que los miembros de la comunidad tienen la capacidad de tomar y ejecutar sus propias decisiones que implican una serie de consecuencias. A partir de ello, lo que se busca es generar beneficios en términos de red. Más aún, la dimensión política, nos muestra, cómo la organización de la comunidad se fundamenta de acuerdo a unos intereses, objetivos y procesos, en dónde prima básicamente el respeto de los derechos y el cumplimiento de deberes y obligaciones por ambos tipos de agentes (Montero, 2011).

Finalmente, la evaluación que involucra las necesidades de la comunidad, ha seguido diferentes alternativas metodológicas en su desarrollo, para ello las estrategias que fundamentan los procesos de diagnóstico en psicología comunitaria y que suele utilizar el profesional en psicología son los métodos de observación, el análisis documental, informantes clave, los grupos semiestructurados, las tasas de atención, la encuesta de población e indicadores sociales (Morales, 2002). De acuerdo a lo anterior, los psicólogos comunitarios se han visto como agentes de cambio ligados a la detección de potencialidades (recursos, capacidades), al fortalecimiento y la puesta en práctica de las mismas y al cambio en los modos de interpretar, construir e influir sobre la realidad.

Imagen: Unsplash

Referencias bibliográficas:

Castro, M. (1996). La Psicología, los procesos comunitarios y la interdisciplinariedad. Colombia: Almudena Editores.

Montero, M. (2011). Introducción a la Psicología Comunitaria: Desarrollo, Conceptos y Procesos. Buenos Aires: Paidós Tramas Sociales 23.

Morales, A. (2002). Psicología Social Aplicada. Madrid: Pearson Educación, S.A.

Tovar, M. (2001). Psicología Social Comunitaria: Una alternativa teórico- metodológica. México: Plaza y Valdez, S.A de C.V.

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