El fraude científico es un tema que incomoda y que muchos intentan evitar. Pero no podemos tapar el sol con un dedo. El fraude siempre ha existido y la ciencia no se exime de ello. La ciencia es dirigida por humanos de carne y hueso que son susceptibles a la seducción del prestigio de ser publicados en revistas académicas y la promesa de una carrera en ascenso.

Pero cuando nos encontramos con esos vergonzosos casos, pensamos que son situaciones aisladas, que se trata de unas cuantas ovejas negras. Pero parece que la realidad es otra y cada vez hay más datos que nos dicen que el fraude científico es mucho más común de lo que pensamos.

Para tratar este tema te presento la fantástica serie que escribió el investigador español Joaquín Sevilla para la cátedra de Cultura Científica en San Sebastián, España.

Uno de los datos que presentó Sevilla que más me sorprendió, fue la alta proporción de científicos que admitió haber cometido algún tipo de fraude (un tercio para ser exactos). En esa misma línea, 1 de cada 50 admitió haber falsificado o inventado los resultados de sus estudios y otros análisis han encontrado que un 72% de los científicos han cometido algún tipo de malas prácticas científicas (las fuentes están en el artículo original).

Modelo naïve del método científico ejemplificado con una máquina de hacer chorizos. Según el modelo, dándole vueltas al ciclo de la hipótesis, deducción, comparación con el experimento, se obtiene conocimiento científico certificado. Tal método no existe:

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Los datos son preocupantes y nos hace cuestionarnos el modelo ingenuo que tenemos sobre la ciencia y la necesidad de un modelo más complejo que nos permita revisar la actividad científica y su praxis.

Sin dudas es una lectura que como psicólogo no te debes perder:

  1. Una primera aproximación.
  2. La difusa frontera de la deshonestidad.
  3. Profundizando en los dos tipos de fraude.
  4. Algunas consecuencias.
  5. Resumen y conclusiones.

Fuente: Microsiervos