El trabajo sobre valores tiene un papel fundamental para la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT). En gran parte ésto se debe a sus propiedades motivacionales, que proveen un marco sólido para la activación conductual y le dan sentido. Desde ACT, la salud psicológica no es entendida como la ausencia de contenidos psicológicos “perturbados” o “perturbadores” sino como el resultado de patrones de comportamientos valiosos. De este modo, los esfuerzos terapéuticos están orientados a aumentar estos comportamientos guiados por valores, que muchas veces se ven restringidos cuando los intentos de evitación de los eventos psicológicos dolorosos o perturbadores ganan control sobre las elecciones de la persona.

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Los valores serán la vara con la que estimaremos los comportamientos, tanto al momento de conceptualizar un problema y de evaluar las soluciones intentadas hasta ahora, como en el momento de evaluar la eficacia de nuestras intervenciones.
Los valores como guía, debido a sus particulares propiedades motivacionales, permiten más flexibilidad conductual que las metas y aumentan la sensación de sentido y propósito en la vida, aportando vitalidad momento a momento.
Es importante tener en cuenta entonces que  valores y metas poseen diferentes propiedades motivacionales y es útil tenerlas en cuenta al momento de comprometerse con un nuevo curso de acción o de escoger estrategias terapéuticas. Veamos de qué se tratan:

  1. Las metas pueden alcanzarse.  Es por esto que nos motivan –disfrutamos la sensación de propósito y progreso que implican. Pero una vez que la meta es alcanzada: ¿qué? Frecuentemente regresamos a nuestro comportamiento anterior. Esto explica la industria de las dietas, por ejemplo.
  2. Las metas no pueden alcanzarse ahora mismo.  De modo que pueden no servir para motivarnos aquí y ahora (cuando eso es necesario). Por ejemplo,  una persona tiene como meta bajar 5 kilos en los próximos 2 meses. Pero tiene esta meta desde hace 3 años… el problema yace en el hecho de que mientras no puede cumplir esa meta hoy, lo que sí puede hacer es comer una porción de torta.

De modo que cuando ve una porción de torta una pregunta  puede surgir en su mente: ¿puedo comer la torta y aun así cumplir mi meta? Entonces cierta incertidumbre aparece: ¿quizá pueda tener las dos? Nuestras mentes odian la incertidumbre y harán casi cualquier cosa para deshacerse de ella. Entonces ¿qué creés que hace para deshacerse de la incertidumbre?

3.    Las metas son motivadores poderosos. Los humanos están intrínsecamente orientados a   metas y sus mentes disfrutan de la sensación de propósito que las metas ofrecen. Aun así, las metas pueden establecerse sin que nosotros realmente examinemos el porqué. Una vez establecidas, su atracción gravitacional puede alejarnos de las cosas que realmente valoramos. Así, pensemos en un señor que por casi 10 años se ocupó de perseguir promociones en el trabajo que no le importaban verdaderamente. Mientras lo hacía, se sentía ocupado y lleno de propósito, pero una vez alcanzadas se sentía vacío y triste. Trabajó muy duro para subir la escalera solamente para notar que la escalera estaba apoyada en la pared equivocada.

En contraste con ésto, lo que ocurre con los valores es:

  1. Los valores nunca pueden alcanzarse.  De modo que los valores retienen sus propiedades motivacionales aún mucho después de que una meta haya sido alcanzada. Mientras la meta de bajar 5 kilos pudo haber sido alcanzada, actuar en concordancia con el valor de cuidar la salud nunca lo será. ¿Es importante o no lo es? Si lo es, entonces ¿dejará de serlo alguna vez?
  2. Los valores pueden ser vividos a cada momento.  Aunque Viktor Frankl no era libre dentro de Auschiwtz, el logró hacer del valor de la libertad algo importante eligiendo su respuesta frente a la tiranía que veía. En este sentido, los valores pueden poderosamente traernos al momento presente y, con el tiempo, aportar mayor coherencia a nuestros patrones de comportamiento durante períodos mucho más largos. Esto construye una sensación de sentido en la vida mucho más poderosa.
  3. Los valores tienen que ver con lo que más queremos representar en nuestra vida.  Se trata de cómo queremos ser recordados y qué persona queremos ser y representar. Cuando actuamos en concordancia con nuestros valores, actuamos auténticamente y en la línea de nuestras más profundas motivaciones y aspiraciones.

Trabajar sobre valores es trabajar para construir reforzadores en la vida personal con la mirada puesta en el desarrollo de una vida significativa que  sólo puede sostenerse estando presente en el aquí y ahora.
El foco no está puesto en pensar o desear: valorar es actuar.

Paula José Quintero
[Basado en un post original de Rob Archer-enero 2013]
Luciano MC, Rodríguez M y Gutiérrez O (2004). A proposal for synthesizing verbal contexts in Experiential Avoidance Disorder and Acceptance and Commitment Therapy. International Journal of Psychology and Psychological Therapy, 4, 377-394.
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Páez-Blarrina M, Gutiérrez-Martínez O, Valdivia-Salas S, Luciano C. (2006)Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) y la
importancia de los valores personales en el contexto de la terapia psicológica. International Journal of Psychology and Psychological Therap.Vol. 6, Nº 1, pp. 1-20

Wilson K y Luciano MC (2002). Terapia de aceptación y compromiso (ACT). Un tratamiento conductual orientado a los valores. Madrid: Pirámide.

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