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A principios de este año la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó un informe que incluyó recomendaciones sobre las propuestas de fiscalización del cannabis y sustancias relacionadas con el cannabis. Dentro de los puntos más importantes, se destaca la propuesta de eliminar al cannabis (así como la resina de cannabis) del listado más restrictivo de la convención sobre drogas de 1961, y cambiar el estatus de la droga dentro del derecho internacional para favorecer la investigación de sus propiedades terapéuticas, pues mantenerlo en la lista IV (que está integrada particularmente por “sustancias dañinas y con beneficios médicos limitados”) restringe gravemente el acceso y la investigación sobre posibles terapias derivadas de la planta («Issue Highlights: September 2019», 2019).

Países como la Argentina han avanzado en la consideración de las recomendaciones de la OMS, apuntando al mismo fin: “retirar esta sustancia del listado en cuestión tampoco afectará negativamente el bien jurídico protegido “salud pública”, sino que se lo mejorará sustancialmente al facilitar el acceso al derecho a la salud de aquellas personas o familias que requieren de derivados de la planta de cannabis para tratar determinada patología (…). Cuando hablamos de cannabis debemos hacerlo desde una óptica de salud y de derechos individuales, dejando de lado definitivamente la antigua perspectiva prohibicionista que lo aborda como una cuestión de seguridad interior y narcotráfico” («Proyecto», s. f.).

Por su parte, la Organización de Naciones Unidas (ONU), alertó a la población mundial diciendo que la legalización del cannabis con fines medicinales hace que las personas consideren menos los riesgos de consumirlo, según indica la experiencia adquirida con el consumo de alcohol y tabaco («Los riesgos de la legalización del cannabis, a debate en el último informe mundial de estupefacientes», 2019).

La tendencia mundial hacia la legalización del cannabis ha llamado la atención de muchos investigadores, pues «han aumentado el acceso al cannabis y han disminuido los riesgos percibidos de daño», dijo Carrie Cuttler, profesora asistente en la Universidad Estatal de Washington, y autora de un estudio que encontró que el consumo de cannabis puede exacerbar el impacto negativo del estrés agudo en la memoria prospectiva (Cuttler et al., 2019).

«La memoria prospectiva es nuestra capacidad de recordar ejecutar tareas en el futuro (por ejemplo, recoger a un niño de la escuela, tomar medicamentos a tiempo) y es fundamental para nuestra habilidad de funcionar en la vida cotidiana», explicó Cuttler.

En una investigación anterior, Cuttler y sus colegas descubrieron que, en relación con los no consumidores, los consumidores de cannabis demuestran una respuesta de estrés contundente a un factor estresante multidimensional (Cuttler et al., 2017), por lo que quisieron investigar más profundamente si un factor estresante agudo impactaría diferencialmente en la prueba del rendimiento de la memoria prospectiva de los usuarios de cannabis y los no consumidores.

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“La investigación sobre el impacto del consumo de cannabis en la memoria prospectiva ha sido en gran medida mixta. Además, investigaciones previas han indicado que el estrés agudo puede facilitar el rendimiento de la memoria prospectiva. Dado que los consumidores crónicos de cannabis demuestran una respuesta de estrés contundente, razonamos que esto podría traducirse en un rendimiento deteriorado en la realización de tareas de la memoria prospectiva en los usos crónicos de cannabis,” dijo Cuttler.

Para su estudio, los investigadores compararon 40 usuarios de cannabis con 42 no usuarios. Los consumidores de cannabis habían usado la sustancia un mínimo de 3 a 4 veces por semana durante al menos un año. Los no consumidores, por otro lado, debían no haber consumido cannabis en el último año y no haber usado cannabis más de 10 veces en su vida.

Los participantes proporcionaron a los investigadores una pertenencia importante, como sus llaves, que luego se guardaron en un cajón bajo llave. Los investigadores dieron instrucciones a los participantes para solicitar la devolución del artículo después de haber terminado una serie de tests y encuestas psicológicas.

Durante la serie de test, los participantes fueron asignados aleatoriamente para completar 5 ensayos de las versiones de “alto estrés” o “sin estrés” de la Prueba de estrés agudo de Maastricht (MAST). Se les pidió a los participantes que trataran de recordar indicar cuán dolorosos encontraron cada ensayo.

En la versión sin estrés, los participantes colocaron una mano en agua tibia durante 45-90 segundos y luego se les pidió que contaran del 1 al 25. En la versión de alto estrés, los participantes colocaron su mano en agua helada durante 45-90 segundos . Luego se les pidió que contaran hacia atrás desde 2043 hasta el 17 y se les dio una respuesta verbal negativa cuando cometieron un error.

Los investigadores encontraron evidencia de que los niveles más altos de estrés se asociaron con un peor rendimiento de la memoria prospectiva. Pero, al igual que investigaciones anteriores, los hallazgos sobre el cannabis fueron mixtos.

Los participantes que obtuvieron una puntuación más alta en una medida de estrés crónico autoinformada tenían más probabilidades de olvidarse de pedir sus pertenencias, independientemente de si eran consumidores de cannabis o no.

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Del mismo modo, los participantes en la versión de alto estrés del MAST tenían más probabilidades de olvidarse de indicar cuán dolorosos encontraron cada ensayo. Pero en esta prueba, los consumidores de cannabis tendieron a ser más olvidadizos que los no consumidores.

«Nuestros hallazgos indican que el estrés agudo fue perjudicial para el rendimiento en la tarea de la memoria prospectiva y que este efecto se incrementó en los consumidores crónicos de cannabis. Por lo tanto, los consumidores crónicos de cannabis podrían ser más propensos que los no usuarios a olvidarse de realizar tareas en condiciones de estrés,» dijo Cuttler.

La naturaleza transversal del estudio obliga a los investigadores a detenerse antes de hacer cualquier determinación sobre la causalidad. «No somos capaces de manipular el consumo crónico de cannabis en humanos, por lo que no podemos concluir definitivamente que el consumo crónico de cannabis causó el detrimento relacionado con el estrés en el desempeño en las tareas de memoria prospectiva,» explicó Cuttler.

“En cambio, solo podemos afirmar que el consumo crónico de cannabis está asociado con detrimentos relacionados al estrés para el desempeño en las tareas de memoria prospectiva. Además, todavía necesitamos comprender mejor los mecanismos subyacentes a este efecto,» concluyó la autora.

Referencias de los estudios:

Cuttler, C., Spradlin, A., Nusbaum, A. T., Whitney, P., Hinson, J. M., & McLaughlin, R. J. (2017). Blunted stress reactivity in chronic cannabis users. Psychopharmacology, 234(15), 2299-2309. https://doi.org/10.1007/s00213-017-4648-z

Cuttler, C., Spradlin, A., Nusbaum, A. T., Whitney, P., Hinson, J. M., & McLaughlin, R. J. (2019). Joint effects of stress and chronic cannabis use on prospective memory. Psychopharmacology, 236(6), 1973-1983. https://doi.org/10.1007/s00213-019-5184-9

Issue Highlights: September 2019. (2019). Muscle & Nerve, 60(3), v. https://doi.org/10.1002/mus.26263

Los riesgos de la legalización del cannabis, a debate en el último informe mundial de estupefacientes. (2019, marzo 5). Recuperado 14 de agosto de 2019, de Noticias ONU website: https://news.un.org/es/story/2019/03/1452191

Proyecto. (s. f.). Recuperado 14 de agosto de 2019, de https://www.hcdn.gob.ar/proyectos/proyecto.jsp?exp=3001-D-2019

Fuente: Psy Post

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