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  • Psicología clínica

Los horarios de sueño irregulares alteran la estructura cerebral de los adolescentes

  • David Aparicio
  • 24/02/2026

Cuando los adolescentes modifican drásticamente sus horarios de sueño entre los días de clase y los fines de semana, este desajuste puede alterar la estructura física y la comunicación interna de sus cerebros en desarrollo. Una investigación reciente publicada en la revista Sleep revela que esta inconsistencia está vinculada a conexiones más débiles y menor volumen en áreas cerebrales responsables de la atención, la regulación emocional y el procesamiento de recompensas.

El jet lag social: viajar sin salir de casa

Durante la adolescencia, los patrones de sueño experimentan cambios biológicos y sociales significativos. Los adolescentes tienden naturalmente a acostarse más tarde debido a cambios hormonales, pero los horarios escolares tempranos los obligan a despertar antes de haber descansado lo suficiente. Para compensar, muchos duermen hasta tarde los fines de semana, creando un desajuste entre su reloj biológico interno y su horario social externo.

Los investigadores denominan a este fenómeno jet lag social: el equivalente biológico de viajar a través de múltiples zonas horarias cada fin de semana sin salir de casa.

Investigaciones previas han vinculado este desajuste con aumento de peso, bajo rendimiento académico y problemas de salud mental como ansiedad y depresión. Sin embargo, pocos estudios habían examinado cómo el jet lag social altera físicamente el cerebro en desarrollo.

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El estudio

Matthew Risner, investigador del Boston Children’s Hospital, lideró un equipo junto a Eliot S. Katz y Catherine Stamoulis para investigar cómo los horarios de sueño irregulares interfieren con el proceso de maduración cerebral.

El equipo analizó datos de más de 3,500 niños de aproximadamente 12 años, provenientes de un proyecto nacional que rastrea el desarrollo infantil a lo largo del tiempo. Los adolescentes respondieron cuestionarios detallados sobre sus hábitos de sueño tanto en días escolares como en días libres.

Los investigadores examinaron resonancias magnéticas estructurales, que muestran el tamaño, volumen y grosor de regiones cerebrales específicas, así como escaneos funcionales en estado de reposo, que miden el flujo sanguíneo y permiten mapear las redes cerebrales.

Hallazgos principales

Más del 35% de los adolescentes afectados

Los resultados mostraron que más del 35% de los adolescentes experimentaba un jet lag social de dos horas o más. Los varones, los jóvenes hispanos, los jóvenes afroamericanos y los adolescentes de mayor edad tendían a presentar mayores desajustes en sus horarios de sueño.

Conexiones cerebrales debilitadas

Al examinar los escaneos cerebrales, el equipo descubrió asociaciones extensas entre el sueño irregular y la organización cerebral:

  • El tálamo, estructura profunda que ayuda a regular el ciclo sueño-vigilia, mostró conexiones funcionales más débiles con el resto del cerebro en adolescentes con mayor jet lag social.
  • La red de saliencia, responsable de decidir qué información externa merece atención, presentó conexiones internas más débiles y menor resiliencia ante la disrupción.
  • La red de atención dorsal, que gobierna las tareas enfocadas y dirigidas a objetivos, exhibió un procesamiento de información menos eficiente.

Cambios en la estructura física del cerebro

Los adolescentes con mayor jet lag social presentaron:

  • Corteza cerebral más delgada en varias áreas, incluyendo regiones del lóbulo temporal involucradas en el procesamiento visual y auditivo.
  • Menor volumen en estructuras cerebrales profundas responsables del procesamiento emocional y de recompensas, como la amígdala y el núcleo accumbens.

Alteraciones en la actividad cerebral espontánea

El jet lag social se asoció con fluctuaciones anormales en la actividad cerebral en reposo. Algunas áreas, como la red somatomotora que controla el movimiento, mostraron una variabilidad inusualmente alta. Otras, como la red de modo predeterminado (activa durante la ensoñación y el recuerdo de memorias), mostraron una variabilidad anormalmente baja.

Este desequilibrio indica que el sueño inconsistente podría alterar la trayectoria natural de la maduración cerebral.

Dificultades en el flujo de información

Los investigadores encontraron que los adolescentes con horarios de sueño irregulares tenían mayor dificultad para transferir información desde la amígdala y otras regiones relacionadas con el procesamiento sensorial. Este flujo de información reducido podría dificultar la integración de los estímulos sensoriales con las respuestas emocionales.

Limitaciones y direcciones futuras

Los investigadores reconocieron algunas limitaciones. El estudio solo evaluó a los participantes en un único momento, por lo que no pueden afirmar definitivamente que el jet lag social cause estos cambios cerebrales, sino únicamente que existe una asociación entre ambos factores.

Además, los datos de sueño se basaron en cuestionarios autoinformados, que generalmente son menos precisos que las mediciones objetivas de dispositivos portátiles.

Las investigaciones futuras podrían observar a estos adolescentes durante varios años para determinar si estas alteraciones cerebrales persisten hasta la adultez o si pueden revertirse adoptando un horario de sueño más consistente. También sería valioso conectar los datos de los escaneos cerebrales con puntuaciones académicas o evaluaciones psicológicas para revelar cómo el desajuste del sueño afecta el rendimiento cognitivo en la vida real.

Implicaciones para la salud adolescente

Comprender estas relaciones es esencial para apoyar la salud de los adolescentes. Al identificar cómo el sueño irregular moldea el cerebro, los profesionales de la salud pueden abogar mejor por políticas y hábitos que promuevan un descanso consistente.

La adolescencia es un período sensible para la maduración cerebral. Durante este tiempo, el cerebro está reconfigurándose, fortaleciendo conexiones importantes y eliminando las que no se utilizan para mejorar funciones cognitivas como la toma de decisiones y el control emocional. Estos hallazgos sugieren que mantener horarios de sueño regulares podría ser más importante de lo que se pensaba para el desarrollo cerebral saludable.

Referencia: Risner, M., Katz, E. S., & Stamoulis, C. (2024). Social jet lag has detrimental effects on hallmark characteristics of adolescent brain structure, circuit organization, and intrinsic dynamics. Sleep.

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Archivado en:
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