Una respuesta natural del cuerpo humano ante ambientes o situaciones estresantes es la sudoración. Al monitorear las reacciones de sudor de adolescentes con autismo severo, investigadores sugieren que se puede comprender mejor cuándo es probable que ocurran problemas de comportamiento como la agresión (Ferguson et al., 2019). El pequeño estudio analizó los niveles de estrés de ocho adolescentes gravemente afectados por el trastorno del espectro autista (TEA), residentes de The Center for Discovery, una instalación en Nueva York que brinda atención avanzada e investigación para personas con afecciones complejas.

Utilizando monitores de muñeca y tobillo, los investigadores detectaron un aumento en la actividad electrodérmica del cuerpo (que resulta del aumento de los niveles de sudor) 60% de las veces antes de que un participante mostrara problemas de comportamiento.

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“Un aumento en la actividad electrodérmica nos dice que el cuerpo del individuo está reaccionando fisiológicamente a algo estresante, que podría ser su estado interno, algo en el ambiente o una combinación de ambos,” dijo Bradley Ferguson, profesor asistente de investigación en los departamentos de psicología de la salud, radiología y el Centro Thompson para el autismo y los trastornos del neurodesarrollo.

Ocuparse de la situación antes de que ocurran conductas problemáticas

“Si se notifica a los padres o cuidadores con anticipación que los niveles de estrés de sus hijos están aumentando, podrían tener la oportunidad de intervenir y reducir la situación antes de que ocurran conductas problemáticas.”

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Ferguson dice que los posibles métodos de intervención podrían implicar sacar al niño del entorno o actividad que está causando el estrés, así como proporcionar acceso a un elemento con el cual el niño disfruta interactuar, en un esfuerzo por calmarlo.

“Las personas que se ven gravemente afectadas por el trastorno del espectro autista a menudo no pueden comunicar verbalmente su malestar cuando se estresan,” dijo Ferguson.

“Sin embargo, su cuerpo aún responde a los estresores como cualquier otra persona. Por lo tanto, ser alertado de aumentos en la actividad electrodérmica puede permitir que los padres y cuidadores intervengan antes de involucrarse en un comportamiento problemático con el objetivo de garantizar la salud y la seguridad de los involucrados.”

“Se está haciendo un trabajo importante para tratar de identificar los predictores de cuándo una persona con autismo tiene mayor riesgo de tener un episodio de comportamiento”, dijo Beversdorf, coautor del estudio. “Esta investigación destaca la variabilidad individual en esta respuesta que debe considerarse, y también puede tener implicaciones para los enfoques de tratamiento individualizados en el futuro.”

Referencia bibliográfica:

Ferguson, B. J., Hamlin, T., Lantz, J. F., Villavicencio, T., Coles, J., & Beversdorf, D. Q. (2019). Examining the Association Between Electrodermal Activity and Problem Behavior in Severe Autism Spectrum Disorder: A Feasibility Study. Frontiers in Psychiatry / Frontiers Research Foundation, 10, 654. https://doi.org/10.3389/fpsyt.2019.00654

Fuente: Psychcentral

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