Psicocuentos gratuitos para niños
Federico Kukso escribió un estupendo artículo sobre Alexandra Elbakyan, la creadora de Sci-Hub, el portal de acceso gratuito/pirata a las investigaciones científicas que muchos de nosotros usamos y que admiramos. En su artículo relata el peculiar homenaje que hicieron un equipo de investigadores argentinos a esta desarrolladora a la que le debemos tanto:
El artículo era distinto porque a la hora de bautizar a este animal los científicos argentinos lo denominaron Brachyplatystoma elbakyani. «Quisimos homenajear a alguien que haya realmente contribuido al conocimiento científico y lo que hace Alexandra Elbakyan es importante», señala Agnolin. «Además, porque usamos Sci-Hub constantemente».
Sobre Alexandra Elbakyan:
Esta investigadora de 31 años -que vive escondida por miedo a ser encarcelada y se la conoce como la «Robin Hood de la ciencia» o una «delincuente comunista», dependiendo de a quién le pregunte- es una celebridad porque se enfrentó sola a un grupo de gigantes y, a través de su creación, hace que el mundo sea un poco más libre.
«En mi humilde opinión, Alexandra Elbakyan es la persona que más ha contribuido al acceso abierto del conocimiento científico en la historia de la humanidad», dice el biólogo Humberto Debat, especialista en virología molecular del INTA en Córdoba. «Y me permito esta hipérbole porque no existe iniciativa, ONG, institución, gobierno, acuerdo, editorial, empresariado o colectivo que haya democratizado de forma tan eficiente y simple el conjunto del conocimiento científico global. Elbakyan, para muchos, es la única persona que logró derribar los muros de pagos que las grandes editoriales oligopólicas habían implementado para secuestrar el conocimiento científico generado por la humanidad».
Y unos datos que nos nos orgullecen sobre el mundo de la investigación:
Este modelo fue promovido por el magnate británico Robert Maxwell y, hasta ahora, ha sido apoyado por gobiernos y universidades. Se trata de un mercado de US$10.000 millones. La mitad de la investigación mundial es publicada por cinco compañías: además de Springer Nature y Elsevier (que posee más de 2500 revistas, entre ellas, Journal of South American Earth Sciences a la que Agnolin y Bogan mandaron su paper con sorpresa), están Taylor & Francis, Wiley-Blackwell y la American Chemical Society. Sus márgenes de ganancia se comparan con los de Apple, Google y Amazon.
Se estima que al menos el 70% de la producción científica global está secuestrada detrás de muros de pago. El resto se distribuye en revistas de acceso abierto, como PLOS One , que generalmente cobran a los investigadores más de US$1000 para publicar un paper en ellas, pero hacen que los documentos estén disponibles de forma gratuita en línea.
El nombre de Alexandra Elbakyan debe estar en la sección de agradecimientos de cada tesis y paper que ha usado Sci-Hub.
Margarita Rodríguez para BBC News Mundo:
Alicia Lardé fue clave para cambiar las percepciones de muchas personas sobre la esquizofrenia al ayudar a sacar de la oscuridad a una de las mentes más superdotadas del siglo XX: el matemático John Nash.
“Si bien John era famoso por muchas cosas, entre ellas su Premio Nobel de Economía en 1994 y su capacidad de salir lentamente de la niebla cognitiva de la esquizofrenia, para mí es mejor recordarlos juntos, como una de las grandes historias de amor de todos los tiempos”.
“Alicia también merece fama y ser recordada por su hermosa mente. Sin ella, muy probablemente no habría habido recuperación ni Premio Nobel”, escribió la doctora Nancy C. Andrease en el artículo “John y Alicia Nash: una hermosa historia de amor”, publicado en The American Journal of Psychiatry, en agosto de 2015.
Cómo lo salvó:
Nasar cuenta en el artículo “Los años perdidos de un premio Nobel”, publicado en The New York Times en 1994, que Lardé creía muy firmemente que Nash “debía vivir en casa y permanecer en la comunidad matemática de (la Universidad de) Princeton incluso aunque no funcionara bien”.
Lardé creía que estar en entornos familiares ayudaría a darle estabilidad a su esposo y se negaba a la idea de que estuviera permanentemente en una institución psiquiátrica.
Nasar cuenta en el artículo “Los años perdidos de un premio Nobel”, publicado en The New York Times en 1994, que Lardé creía muy firmemente que Nash “debía vivir en casa y permanecer en la comunidad matemática de (la Universidad de) Princeton incluso aunque no funcionara bien”.
Lardé creía que estar en entornos familiares ayudaría a darle estabilidad a su esposo y se negaba a la idea de que estuviera permanentemente en una institución psiquiátrica.
Una mujer muy admirable que merece el reconocimiento:
“Por 30 años, no fue una vida romántica. Fue la jefa de familia, trabajó muy duro para apoyar a su esposo y a su hijo”.
De hecho en una entrevista de 2005 con Shane Hegarty de The Irish Times, Lardé reconoce que «fue una gran película» pero con buenas dosis de ficción.
Lardé trabajó como programadora de computadoras y analista de datos.
“Tuvo que lidiar con los comportamientos propios de la esquizofrenia paranoica más el trauma emocional y las dificultades que enfrentan muchas familias con parientes que padecen enfermedades mentales”, señala la doctora.
Todo el mundo habla de John Nash, su diagnóstico y el Premio Nobel que ganó. Es momento de hablar y que se dé a conocer la poderosa historia de Alicia Lardé.
Ana Requena y Marta Borraz sintetizan en eldiario.es la creciente evidencia del fuerte impacto que tiene la cuarentena sobre las madres:
«No tengo un diagnóstico, pero nado en la ansiedad. Vivo en el esfuerzo constante, lo que era una cosa provisional y que minimicé se ha convertido en una rutina, en trabajar sin parar asumiendo que tienes una niña al lado que antes más o menos se entretenía y que ahora está desatendida. Ahora mismo no tengo ninguna gratificación en mi vida». Lo dice María, de 37 años, que desde que se declaró el estado de alarma teletrabaja y cuida sola de su hija pequeña la mayor parte del día. Su caso ilustra los resultados de varios estudios que indagan sobre la consecuencias psicológicas o laborales de la pandemia y que apuntan hacia un mismo sitio: las mujeres con empleo e hijos pequeños son el colectivo que más está sufriendo el impacto en su salud mental y emocional.
(…)
Al menos dos investigaciones han señalado ya que la brecha de género en los cuidados está agrandándose durante la pandemia: la carga de trabajo reproductivo que ha recaído totalmente en los hogares no se está distribuyendo equitativamente y las mujeres son las responsables principales mientras trabajan al mismo tiempo. Uno de estos proyectos, liderado por varias investigadoras de la Universidad de Valencia, que han hecho cientos de entrevistas y encuestas, concluye, entre otras cosas, que las mujeres con hijos que teletrabajan están soportando la mayor parte del estrés del confinamiento. «Algunas sienten que están todo el día trabajando ya que tener flexibilidad de horarios se convierte en una demostración continua y un ejercicio de responsabilidades para con sus superiores, porque están trabajando a la vez que están cuidando, y eso es durante todo el día», asegura la socióloga Empar Aguado.
Estos efectos consecuencias directas del COVID-19, sino que representan una deficiencia del sistema social que ha dejado sola a las madres y mujeres que suelen llevar la mayor carga de trabajo y responsabilidad dentro del hogar. El último informe de la ONU resaltó la vulnerabilidad de las mujeres como grupo de riesgo a causa de las medidas impuestas para controlar el coronavirus pero muy pocas han sido las políticas específicas implementadas para protegerlas. Estos estudios demuestran los daños que se van evidenciando.
Ingresa las palabras de la búsqueda y presiona Enter.