Parkinson / Shutterstock

La enfermedad de Parkinson es una condición progresiva que suele provocar impedimentos motores y disminuir la calidad de vida de una persona. Existe evidencia de que la actividad física puede retrasar el deterioro de la calidad de vida en estos pacientes.

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La Dra. Miriam R. Rafferty, de la Universidad Northwestern comenta: “Hemos encontrado que las personas con Parkinson que mantienen una rutina de ejercicios de 150 minutos por semana, tenían menores deterioros en calidad de vida y movilidad en más de dos años, comparados con personas que no hacían ejercicio o ejercitaban menos. Un menor deterioro fue observado en personas que ya ejercitaban regularmente cuando el estudio empezó y sujetos que empezaron a ejercitar 150 minutos por semana luego de la primer semana de visitas relacionadas al estudio.”

Los datos fueron recolectados de la Iniciativa para Mejorar la Calidad de Vida de la Fundación Nacional Parkinson (NPF-QII por sus siglas en inglés), un estudio clínico internacional, prospectivo, multicéntrico que ha grabado datos de 21 sitios de Norte América, Países Bajos e Israel. El estudio contó con la participación de 3408 personas, por dos años, con información recolectada durante al menos 3 visitas clínicas.

El Cuestionario de la Enfermedad de Parkinson (PDQ-39) se utilizó para medir los reportes del paciente sobre calidad de vida. La movilidad funcional se midió a través del test Timed Up and Go (TUG), donde el desempeño se prueba al cronometrar a los pacientes cuando se paran de la silla, caminan 3 metros, giran y vuelven a sentarse.

Aunque no se determinó qué tipo de ejercicio era mejor, si se sugiere que cualquier tipo de ejercicio hecho por lo menos 150 minutos a la semana es mejor que no ejercitar. Los autores alientan a las personas con Parkinson a encontrar un ejercicio que disfruten, aunque tengan síntomas avanzados.

Un resultado no anticipado fue que los beneficios en la calidad de vida asociados a un incremento de 30 minutos en la actividad física semanal eran mayores en personas con síntomas avanzados. Los datos implican que es importante que el ejercicio sea accesible para esta población. No importa cuándo comiencen, ni si presentan síntomas avanzados, igual pueden beneficiarse del ejercicio.

Fuente: Psypost

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