Las investigaciones sugieren que, a partir de los 30 años, perdemos hasta un 8 por ciento de masa muscular cada década, y la grasa corporal suele aumentar con la edad.
Ya que el músculo contiene más agua que la grasa, menos músculo equivale a menos agua en el cuerpo para diluir el alcohol que uno bebe, lo que resulta en una mayor concentración de alcohol en sangre, señaló Mollie Monnig, investigadora sobre alcohol y envejecimiento de la Universidad de Brown.
Y más alcohol en la sangre podría afectar negativamente a los órganos, como el cerebro, dijo. Podría empeorar el habla, el juicio, el tiempo de reacción y la memoria. También puede disminuir la coordinación y el equilibrio, señaló Monnig. Ya que el alcohol se concentra más en el organismo, también puede aumentar la probabilidad de experimentar una resaca, dijo.
Esta es la razón por la que las mujeres tienden a embriagarse más que los hombres con la misma cantidad de alcohol: ellas suelen tener menos masa muscular que los hombres, aunque tengan la misma altura y el mismo peso. Esto crea una especie de doble golpe para las mujeres que envejecen, explicó Leasure.
Buena data de The New York Times.