Cortesía de Gerd Altmann

Hombres: no siempre el dolor de cabeza es una estrategia evasiva.

De acuerdo con una investigación publicada el pasado 14 de agosto en la revista científica Frontiers, y realizada por expertos del Instituto de Biología Molecular y Celular de la Universidad Miguel Hernández (Elche, España), ciertos tipos de dolor crónico (como la migraña) pueden ser hasta 3 veces más comunes en las mujeres que en los hombres, lo que son, de cierta forma, buenas noticias para la credibilidad del sexo femenino.

El dolor crónico es una de las principales causas de fatiga y bajones en la productividad laboral, por ende, representa un «quiste» para la economía y la salud pública. Muchas personas combaten afecciones derivadas del dolor crónico cambiando su estilo de vida y aprendiendo a lidiar con el estrés, sin embargo, el trasfondo molecular y celular que explica la prevalencia del problema en las mujeres había sido una pieza faltante en el rompecabezas.

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La leyenda urbana asegura que el sexo femenino usa la excusa del «dolor de cabeza» para salir por la puerta grande en más de una situación incómoda; no obstante, la investigación sugiere que la migraña podría deberse a diferencias hormonales a nivel gonadal y genético, lo que haría a las mujeres más vulnerables a esta dolencia.

Los hallazgos abren la puerta a nuevos tratamientos para combatir la migraña

Citando textualmente a los autores:

No hay duda de la existencia de una diferencia de sexo en las condiciones del dolor crónico, como la migraña, donde la prevalencia en las mujeres es dos o tres veces mayor que en los hombres. Aunque los mecanismos moleculares y celulares específicos que subyacen a este dimorfismo sexual todavía están bajo intensa investigación, parece claro un papel fundamental de las hormonas sexuales que regulan el sistema somatosensorial. Se creía que las hormonas sexuales actuaban principalmente para regular el sistema inmune, pero se está acumulando evidencia sobre un papel directo que modula la señalización de los nociceptores (receptores del dolor).

Los resultados del estudio (si bien preliminares) sugieren que las hormonas sexuales afectan a las células que rodean el nervio trigémino y los vasos sanguíneos conectados a la cabeza. Tomando en cuenta que los estrógenos presentan niveles más elevados en las mujeres en edad reproductiva, estos hallazgos explicarían por qué el sexo femenino manifiesta una mayor sensibilidad a la migraña.

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Para los investigadores, el estudio marca el inicio de un nuevo camino por recorrer, donde los frutos finales podrían involucrar el desarrollo de métodos personalizados para el tratamiento de la migraña en las mujeres.

Fuente: Science Daily; Frontiers

Rita Arosemena P.
Graduada en Comunicación y especialista en Educación Superior. Amante de la literatura, el arte y las ciencias (y del café. El café no se lo toquen). Le interesan especialmente la neuropsicología, la psicología evolutiva y la psicopatología. Le apasiona la música francesa y no tiene nada contra Freud.

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