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El diario EFE Salud ha publicado una entrevista al psicólogo Iñaki Piñuel, autor del libro «Amor Zero: Cómo sobrevivir a los amores con psicópatas», donde se habla del proceso y las repercusiones individuales de establecer una relación sentimental con una persona de conducta psicopática, una condición que, si bien no es reconocida como un desorden psicológico o psiquiátrico, se aborda dentro del Trastorno Antisocial de la Personalidad.

Desde luego, el término psicopatía ha sido mal utilizado y, consecuentemente, mal entendido en gran medida por la influencia mediática, que ha difundido el estereotipo de villano perverso y de actitud demencial cuya vida transcurre en un devenir carcelario.

Esta no es necesariamente una señal irrefutable de psicopatía, y de hecho, los expertos coinciden en que el psicópata que más daño psicológico puede ocasionar es el integrado, es decir: el que pasa completamente desapercibido.

En su libro, Piñuel ofrece recomendaciones para quienes se han visto involucrados o atraviesan en este momento una relación estrecha con alguien que cumple en frecuencia e intensidad los rasgos más comunes asociados con la psicopatía y descritos por el psiquiatra Robert Hare en su lista de verificación, a saber:

  • Encanto superficial
  • Estimación grandiosa (exageradamente alta) de sí mismos
  • Necesidad de estimulación
  • Mentira patológica
  • Astucia y manipulación
  • Falta de remordimiento o culpa
  • Afecto superficial (respuesta emocional superficial)
  • Callosidad y falta de empatía
  • Estilo de vida parasitario
  • Controles de comportamiento deficientes
  • Promiscuidad sexual
  • Problemas de comportamiento temprano
  • Falta de objetivos realistas a largo plazo
  • Impulsividad
  • Irresponsabilidad
  • No aceptación de responsabilidad por acciones propias
  • Muchas relaciones matrimoniales a corto plazo
  • Delincuencia juvenil
  • Revocación de la libertad condicional
  • Versatilidad criminal

De acuerdo con Piñuel, los psicópatas integrados poseen «una sofisticadísima capacidad para el mal, son incapaces de ponerse en el lugar de sus parejas, sentir pena, lástima o compasión por ellas». No obstante y a pesar de estas características, resulta sumamente difícil identificarlos, ya que se ocultan bajo una máscara de encanto y bondad y suelen ser individuos intelectualmente bien dotados.

Este factor dibuja una brecha diferencial entre la psicopatía y la sociopatía, dos términos a menudo confundidos o tomados como sinónimos: un sociópata que realiza un acto de crueldad aún cuenta con una conciencia moral que se lo reclama, mientras que un psicópata, simplemente, no tiene conciencia.

Un psicópata es incapaz de ponerse en el lugar de otra persona, sentir pena, lástima o compasión por ella

Vulnerabilidad personal: factor de riesgo que puede atraer a un psicópata

«Cualquiera puede convertirse en víctima de un psicópata», explica Piñuel, sin embargo, existe un factor que considera puede incrementar las probabilidades de ser elegido por un psicópata integrado, el cual describe como «una vulnerabilidad personal» que se ve determinada por un historial familiar de violencia física, verbal o psicológica, así como abuso de sustancias.

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Las personas que provienen de este tipo de ambiente son más vulnerables en la adultez porque «quieren creer que han encontrado el amor de sus vidas, aquel que les va a cuidar y curar sus heridas».

 «UN PSICÓPATA ES UN EXPERTO EN MANTENER RELACIONES SUPERFICIALES» (Iñaki Piñuel) 

Para Piñuel, la técnica de aplicación por excelencia para desvincularse de un psicópata es cortar por completo la comunicación, ya que la proximidad plantea riesgos para la víctima y la hace propensa a recaer en el ciclo tóxico incluso si ha habido un rompimiento de la relación.

Algunas señales que Piñuel considera podrían ser indicio de una personalidad psicopática son:

  1. Almagelización temprana, que consiste en hacer creer a la víctima desde el inicio que se percibe una conexión trascendental con ella, que son «almas gemelas» o que están hechos el uno para el otro.
  2. Sexo instrumentalo sostener relaciones íntimas como una herramienta de control sobre el otro. Una vez consumado el acto, sin embargo, el sujeto se muestra frío y apático.
  3. Sensación de abandono por parte de la víctima, la cual deriva de una capacidad del individuo psicópata para forjar un vínculo de dependencia emocional que hace a su compañero sentirse necesitado de atención y compañía constante.
  4. Facilidad para detectar puntos vulnerables y aprovecharse de ellos. El psicópata posee una gran habilidad para identificar puntos débiles en los demás, realiza lecturas con gran precisión y saca provecho de aquello que aflige a los demás.
  5. Sentir de afectación psicológica, lo cual implica malestar, depresión o desbalance mental, incluso ideación suicida. La víctima de un psicópata percibe dentro de sí que su identidad ha sido vulnerada y eso le impide experimentar la vida con disfrute.
  6. Tono acusatorio hacia las ex parejas. El psicópata culpa a sus parejas anteriores de haber sido celosas o psicóticas y se victimiza a sí mismo.
  7. Comportamiento dual que impide al resto del mundo percibir las conductas dañinas que sufre la víctima. Las personas que sostienen una relación con un psicópata pueden ser tomadas por paranoicas o dementes al momento de describir el comportamiento de sus parejas a los demás, ya que el psicópata, explica Piñuel, «es un experto en mantener relaciones superficiales».

Fuente: EFE Salud

Rita Arosemena P.
Graduada en Comunicación y especialista en Educación Superior. Amante de la literatura, el arte y las ciencias (y del café. El café no se lo toquen). Le interesan especialmente la neuropsicología, la psicología evolutiva y la psicopatología. Le apasiona la música francesa y no tiene nada contra Freud.