Estar solo y sentirse solo son dos cosas diferentes. La soledad es un estado socioemocional que surge cuando percibimos que faltan nuestras conexiones sociales, ya sea en cantidad o calidad, y esta percepción se extiende más allá de nuestras relaciones personales a la relación que tenemos con nuestra comunidad en general.

Un estudio realizado el año pasado mostró que la soledad es un problema particularmente común entre los jóvenes y está relacionada con dificultades con la salud mental, los comportamientos del estilo de vida e incluso las posibilidades laborales (Matthews, Danese, et al., 2019).

Posteriormente, el mismo equipo de investigación se interesó por averiguar qué relación podría existir entre la soledad en jóvenes adultos y sus vecindarios inmediatos.

Para averiguarlo, investigadores reclutaron a más de 2000 participantes de 18 años que viven en el Reino Unido. Se preguntó a los participantes con qué frecuencia experimentaron sentimientos de soledad y también respondieron una serie de preguntas sobre las características de sus vecindarios.

Los investigadores también usaron los códigos postales de los participantes para obtener información adicional sobre los vecindarios desde otras fuentes, incluidos datos del gobierno, encuestas de otros residentes en el área y calificaciones basadas en observaciones de Google Street View.

Los hallazgos revelaron que los jóvenes solitarios tienden a sentir que sus vecindarios carecen de cohesión, pero esto puede ser una cuestión de percepción más que una característica real de sus vecindarios (Matthews, Odgers, et al., 2019).

Específicamente, las personas más solitarias calificaron a sus vecindarios con una «eficacia colectiva» más baja: una combinación de cohesión social y la voluntad de los locales de abordar el comportamiento desordenado en el vecindario. Estas evaluaciones subjetivas no se correlacionaron con los datos de fuentes de información más objetivas.

De hecho, las personas solitarias calificaron la eficacia colectiva de sus vecindarios como más baja que sus propios hermanos que vivían en la misma dirección. Los hallazgos sugieren que sentirse solo podría poner un sesgo negativo en las percepciones subjetivas de las personas sobre su área local.

Según explica Timothy Matthews, autor principal del estudio, las personas que se sienten solas tienden a percibir negativamente sus interacciones con otras personas y a tener expectativas negativas respecto de estas interacciones. Los hallazgos del estudio sugieren que la soledad también podría influir en sus percepciones de la comunidad en la que viven.

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Los hallazgos también podrían tener implicaciones para ayudar a las personas a superar la soledad.

«Si las personas solitarias sienten que sus vecindarios son menos amigables de lo que realmente lo son, podrían perder oportunidades de conectarse con las personas que los rodean», dice la autora principal Louise Arseneault.

«Las estrategias para reducir la soledad pueden necesitar ir más allá de simplemente juntar a las personas en la comunidad. El asesoramiento para ayudar a las personas solitarias a salir de los patrones negativos de pensamiento podría permitirles obtener el máximo beneficio de estas oportunidades,» sugiere Matthews.

Referencia del estudio:

Matthews, T., Danese, A., Caspi, A., Fisher, H. L., Goldman-Mellor, S., Kepa, A., … Arseneault, L. (2019). Lonely young adults in modern Britain: findings from an epidemiological cohort study. Psychological Medicine, 49(2), 268-277. https://doi.org/10.1017/S0033291718000788

Matthews, T., Odgers, C. L., Danese, A., Fisher, H. L., Newbury, J. B., Caspi, A., … Arseneault, L. (2019). Loneliness and Neighborhood Characteristics: A Multi-Informant, Nationally Representative Study of Young Adults. Psychological Science, 30(5), 765-775. https://doi.org/10.1177/0956797619836102

Fuente: Psychological Science

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