Benedict Carey entrevistó, para The New York Times en español, a Ido Erev, especialista en ciencia conductual sobre la conducta y respuesta de la sociedad ante las medidas de aislamiento. Todos nos hemos mostrado preocupados por el pánico y las conductas derivadas por el miedo que puede tomar la sociedad, pero Erev, expone que el riesgo es otro mucho más peligroso: la autocomplaciencia.

Aquí dos fragmentos de la entrevista:

En situaciones de riesgo, ¿cuándo se convierte en pánico la precaución?

Lo que encontramos es que hay grandes diferencias entre los individuos en cuanto a cómo responden a amenazas como esta. Todos tienden a reaccionar de forma exagerada al principio. Pero luego, un poco de experiencia invierte esa sensación en la mayoría de las personas y empiezan a creer que “no me pasará a mí”.

Una minoría de personas, entre el 10 y el 30 por ciento, dependiendo de la situación, sigue sobrestimando el riesgo y se comporta de forma más histérica o reacciona de manera exagerada. Estas son las personas principalmente responsables de la oleada de compras de papel higiénico y las que vacían las estanterías. Esto es un problema, por supuesto, porque puede provocar el mismo tipo de comportamiento en otros. Pero lo importante es que se trata de una minoría. La mayoría de la gente tiene el problema opuesto.

Y:

¿Entonces el efecto general es que haya más autocomplacencia que pánico?

(…) La gente se aislará por un tiempo y luego, cuando no pase nada, cuando no se enfermen, comenzarán a salir de nuevo y tomarán más riesgos de los que habían planeado.

Este tipo de comportamiento se puede observar en una amplia variedad de experimentos. Puedes dar a la gente la posibilidad de elegir entre dos opciones poco atractivas en un juego repetido: perder con toda seguridad una sola moneda o un 5 por ciento de probabilidad de perder veinte monedas. La mayoría de las personas prefiere la opción segura en los primeros cinco intentos, pero luego cambian su preferencia por la opción más arriesgada y la eligen alrededor del 65 por ciento de las veces. Puedes ajustar los riesgos relativos de las opciones, introducir incertidumbres y otros factores del mismo estilo, pero se va a ver un patrón similar.

La investigación sugiere, en efecto, que si dejas que las personas decidan por sí mismas cómo reaccionar, obtendrás dos tendencias problemáticas: una mayoría tomando progresivamente más riesgos con el tiempo y una pequeña minoría exhibiendo conductas de pánico, como almacenar provisiones.

Puedes leer la entrevista completa en The New York Times.