A veces los adultos estamos tan enfocados en nuestra profesión que sólo queremos leer artículos y materiales que se relacionen directamente con nuestro trabajo. Estamos dispuestos a gastar mucho dinero en libros sobre productividad, inversiones, trucos para ser más felices (si esos sirvieran…) o publicaciones académicas. Pero nos olvidamos de las profundas enseñanzas que nos pueden dar los libros para niños. En mi corta experiencia trabajando con niños, he quedado sorprendido con los complejos temas que esos libros exploran, con un lenguaje tan sencillo y divertido que uno disfruta al máximo cada minuto de lectura.

Jennifer Delgado preparó para el blog Rincón de la Psicología, una lista de 10 libros infantiles que deberías leer cómo adulto. Honestamente no he leído ni la mitad de esos libros, pero estoy entusiasmado por empezar en este verano y ya los agregué a mi lista.

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Les dejo un pequeño fragmento del artículo: 

Sin embargo, si te animas a mirar al pasado y recobrar la magia de la niñez (cuando reíamos más que ahora, nos asombrábamos con una flor y disfrutábamos de la vida tal y como venía), te propongo estos libros infantiles que tienen preciosas enseñanzas para los adultos, sabios mensajes que hemos olvidado.

1. “Alexander y el día terrible, horrible, espantoso, horroroso”, de Judith Viorst. Alexander se dio cuenta de que aquel iba a ser un día terrible. Apenas se despertó, encontró un chicle pegado en el pelo. Y todo fue a peor… Su mejor amigo lo abandonó, no tenía postre en su bolsa del almuerzo. ¡Y para colmo, había habas verdes en la comida y besos en la televisión! Este libro nos recuerda, con un toque de humor, que después de la tormenta llega la calma, que al peor día que puedas imaginar le sigue un día mejor. Lo importante es no darse por vencidos y mantener la esperanza de que el mañana será diferente.

2. “Ferdinando, el toro”, de Monroe Leaf. Había una vez un toro muy joven llamado Ferdinando. Los demás toros pasaban el tiempo jugando, dándose topetazos y haciéndose más fieros con el objetivo de participar en las corridas. Sin embargo, Ferdinando prefería oler las flores a la sombra de una encina… Este cuento hace referencia a las presiones sociales, lo difícil que es ser diferente y, por supuesto, es una oda a la “no violencia” y la tolerancia. Como nota curiosa, os apunto que la historia data de 1936 y debido a su mensaje, el libro fue prohibido en España y quemado en la Alemania hitleriana.

Lee el artículo completo en Rincón de la Psicología.