Conceptos clave para entender la teoría de Alfred Adler
Actualizado el 2 de octubre de 2026. Unificamos en este artículo nuestras dos guías sobre Alfred Adler, ampliamos su biografía, corregimos el lugar de su muerte y añadimos qué dice la investigación actual sobre el orden de nacimiento y la terapia adleriana.
Alfred Adler (1870 – 1937) fue un médico, psicoterapeuta austriaco y fundador de la psicología individual. Basó su teoría en sus propias experiencias – él fue su principal ejemplo – lo que le valió para construir unas de las conjeturas psicológicas más interesantes expuestas en su época. Incluso a Adler se le catalogó como el “personaje del momento” dentro del ambiente intelectual norteamericano (Schultz & Schultz, 2010, p.132), hasta su muerte en 1937 en Aberdeen (Escocia), durante una gira de conferencias.
En este artículo repasamos su vida, su relación con Freud, las características de la psicología individual y sus conceptos clave, y qué dice hoy la investigación sobre algunas de sus ideas.
Biografía de Alfred Adler
Alfred Adler nació el 7 de febrero de 1870 en Rudolfsheim, en las afueras de Viena (hoy parte de la ciudad) (Wien Geschichte Wiki; Britannica).
Para comprender qué trata de explicar la teoría de Alfred Adler se debe hacer mención a su vida, puesto que desde su niñez sufrió de raquitismo, condición que le impidió la realización de actividades físicas y que propició cierta envidia hacia su hermano mayor que a diferencia de él era saludable y atlético; se esforzó por superar su condición física y su enfermedad. En muchos aspectos de su vida lo logró, destacando la importancia que tuvo la aceptación social de su entorno y la autoestima que había construido.
Adler fue un hombre de mucho coraje: superó el raquitismo, la pérdida de su hermano menor Rudolf y una enfermedad pulmonar que lo dejó al borde de la muerte. Fue entonces cuando se decidió por la profesión de médico: “me di un objetivo para destruir mis aflicciones infantiles y a mi temor a la muerte” (Bernstein, p. 225 en: E. Heidbreder). En 1895 obtuvo el título de médico en su ciudad natal, Viena. En los comienzos se dedicó a la oftalmología y luego a la medicina general, aunque eso seguía sin colmar sus aspiraciones de integrar la medicina, la psicología y la educación. Ya en 1898 publicó un folleto sobre la salud en el oficio de los sastres en el que mostraba el vínculo entre la enfermedad y las condiciones laborales, destacando el componente social de los problemas humanos y la importancia de la prevención.
Su relación con Freud
Otro hito importante fue el encuentro con Freud, primero a través de sus obras La interpretación de los sueños (1900) y Psicopatología de la vida cotidiana (1901). En aquel entonces, Freud no contaba con el apoyo de la comunidad científica y, luego de la aparición de un artículo que ridiculizaba el primero de esos libros, Adler defendió las tesis freudianas en el mismo periódico (Neue Freie Presse) en que se habían publicado las críticas. Este episodio conmovió a Freud, quien le envió una postal de agradecimiento y lo invitó a participar en las reuniones de los miércoles, en las que se discutían temas de psicología y neuropatología. Adler aceptó y formó parte del incipiente círculo psicoanalítico junto a Stekel, Kahane, Reitler y el propio Freud. La Sociedad Psicológica de los Miércoles (1902) fue el primer nombre de lo que luego pasó a ser la Sociedad Psicoanalítica de Viena (1908).
Freud quedó asombrado por la capacidad que mostraba Adler para ganarse la confianza de sus pacientes. Más allá de esto, su relación fue estrecha y Adler nunca fue un discípulo de Freud. Pese a esto, en 1910 presidió la Sociedad Psicoanalítica de Viena y fue editor de la revista del mismo nombre. Allí empezó a publicar artículos que criticaban la teoría psicoanalítica y proponían una nueva idea sobre la personalidad, lo que terminaría en la ruptura definitiva con Freud.
En 1911, con 41 años, Adler presentó ante el círculo psicoanalítico cuatro disertaciones dedicadas a la «Crítica de la teoría de Freud sobre la sexualidad como base de la vida psíquica». Según el estudioso argentino de la obra adleriana Jaime Bernstein: “En la primera (4 de enero) trata ‘Algunos problemas del psicoanálisis’; en la segunda (1 de febrero) presenta ‘La protesta masculina como problema nuclear de las neurosis’; y en las dos siguientes (8 y 22 de febrero) se entra en el debate general de esos temas. Adler repudia el Complejo de Edipo y abandona el grupo freudiano (el 22 de febrero) y la Revista (24 de mayo)” (Bernstein, p. 356 en: E. Heidbreder). Lo siguieron nueve miembros de la asociación, entre ellos Margarethe Hilferding, la única mujer del grupo, que se convirtió en una participante activa de la psicología individual.
Siguiendo al historiador Henri Ellenberger y su obra El descubrimiento del inconsciente: “Contrariamente a la suposición común, ni Adler ni Jung son ‘herejes del psicoanálisis’, y sus sistemas no son meras distorsiones de éste. Ambos tenían sus propias ideas antes de encontrarse con Freud, colaboraron con él manteniendo su independencia y, después de abandonarle, desarrollaron sistemas básicamente distintos del psicoanálisis y también básicamente distintos entre sí” (Ellenberger, p. 641). Por eso, Ellenberger aconseja a quienes empiezan a leer a Adler dejar de lado, temporalmente, todo lo aprendido sobre el psicoanálisis.
La psicología individual y sus últimos años
Tras la ruptura, Adler fundó con sus seguidores la Sociedad de Psicología Individual. Ya antes había publicado el Estudio sobre la inferioridad de los órganos (1907), y en 1912 publicó El carácter neurótico, considerado la carta de independencia de la psicología adleriana. Tras la Primera Guerra Mundial, en las clínicas adlerianas de orientación infantil de Viena colgaba un mensaje esperanzador: “nunca es demasiado tarde”.
En sus últimos años, Adler dio numerosas conferencias en Europa y Estados Unidos. Murió en Aberdeen, Escocia, el 28 de mayo de 1937, de un infarto, tras dar una serie de conferencias en la Universidad de Aberdeen. Fue enterrado en Aberdeen y, en 2011, sus cenizas fueron trasladadas a una tumba de honor en el Cementerio Central de Viena (Wien Geschichte Wiki).
¿Qué es la psicología individual?
La propuesta psicológica “individualista” adleriana es llamada así porque es alrededor del propio individuo que gira su teoría y donde se le atribuye una participación activa y consciente en sus decisiones. De acuerdo a Cavazzana (1934) «la psicología individual ha tomado la tarea de estudiar la personalidad del ser humano como una sola unidad y que ésta se direcciona hacia un propósito» (p.284). A su vez, Cloninger (2003) propone lo siguiente: «La teoría de Adler, en contraste con las teorías de Freud y Jung, pone énfasis en la lucha consciente de los individuos para mejorar sus vidas» (p.108).
La psicología individual o adleriana suele describirse como una psicología profunda, constructivista, holística, teleológica o finalista y optimista:
- Profunda: porque considera el inconsciente. Freud, Adler y Jung son los pioneros de la psicología profunda, aunque cada uno realizó aportes propios a la teoría del inconsciente.
- Constructivista: la persona participa activamente en la construcción de su conocimiento. En 1911, el filósofo Hans Vaihinger publicó La filosofía del como si, que influyó en toda la obra de Adler. Para Vaihinger, las ficciones son ideas que no tienen paralelo en la realidad, pero que nos permiten tratar con ella mejor que si no las tuviéramos. El carácter neurótico comienza con un epígrafe de Séneca: “Todo depende de la opinión. Cada cual es tan miserable como cree serlo”.
- Holística: concibe a la persona como una totalidad, en línea con el «holismo» del filósofo sudafricano Jan Smuts.
- Teleológica o finalista: el comportamiento está dirigido hacia metas ficticias. Aunque se tiene en cuenta la causalidad (el porqué), se hace mayor hincapié en la finalidad (el para qué) y en la interpretación subjetiva que la persona hace de los hechos.
- Optimista: confía en la capacidad de cambio de las personas, como resume el lema “nunca es demasiado tarde”.
Para explicar la idea de ficción, Paul Watzlawick recurre en La coleta del barón de Münchhausen a una parábola sufí: un padre deja la mitad de sus 17 camellos a su hijo mayor, un tercio al segundo y un noveno al menor. Los hijos no encuentran la forma de repartirlos hasta que un mullah que pasaba por allí añade su propio camello: de 18 camellos, el mayor recibe 9, el segundo 6 y el menor 2; en total, 17, y el mullah se va con el suyo. El camello 18 es una ficción: un supuesto imaginario sin paralelo con la realidad, pero con una finalidad práctica, resolver el conflicto.
Conceptos clave de la teoría de Alfred Adler
Esta teoría presenta diversos puntos sobre la forma de percibirse a uno mismo, los cuales se describirán y explicarán para una mejor comprensión:
Sentimiento y complejo de inferioridad
Sentimiento de inferioridad como fuente del esfuerzo humano. Sobre esto diversos autores señalan que “la teoría adleriana estará dirigida hacia la situación de inseguridad que moviliza toda conducta: el sentimiento de inferioridad” (Chávez, 2009). Adler, al igual que Freud, tampoco tenía una visión tan optimista sobre el ser humano, incluso, afirmaba que “ser «humano» significaba ser inferior” aunque, debido a que esta condición es igual para todos, no debe ser entendido como una debilidad o un defecto. Dicha “inferioridad” está presente desde que somos niños, al tener la necesidad de ser protegidos por nuestros cuidadores y existe una subordinación a ellos. Adler una vez escribió: “Todo ser humano parte – como niño – de una posición inicial de inferioridad que le produce sentimientos de imperfección, desamparo e insignificancia, experimentados en los primeros años de la vida”. (Adler citado en Oberst & Ruíz, 2014). La superación de esta inferioridad (real o imaginaria) se logra a partir de la «compensación», en la cual el sujeto se fija un objetivo o meta para vencer esa posición adversa. Cuando no se logra compensar la situación, la persona puede caer presa en un complejo de inferioridad, en el que se expresa una exagerada incapacidad para afrontar la realidad. Los autores Schultz & Schultz (2010) escriben: “El complejo de inferioridad puede surgir de tres fuentes durante la niñez: la inferioridad orgánica, los mimos excesivos y el descuido.”(p.133). De manera contraria, también teorizó la existencia de un complejo de superioridad donde el individuo exagera sus logros, no por querer sentirse más que los demás sino que radica en el hecho de no querer sentirse menos que el otro o los demás.
Lucha por la superación y finalismo ficticio
Otro elemento clave es la lucha constante por la perfección o superación, en donde uno tiende a alcanzar la superioridad – entiéndase como lograr la plenitud personal – con ello surge la cuestión de que se debe buscar un ideal en la vida, una meta imaginaria, que Adler llamaría finalismo ficticio. Con las metas aparece una manera particular de llevarlas a cabo, una serie de conductas características del individuo para lograr su ideal, esto es conocido en la teoría adleriana como “estilo de vida” y tercer elemento de la psicología individual. En la teoría de Adler a partir de este punto, él señaló que existen tipos de estilo de vida: dominante, inclinado a recibir, evasivo y socialmente útil. Pero cada uno tiene una manera propia de lograr su estilo de vida y es allí donde entra en acción “la fuerza creativa del yo” o el “sí mismo creativo” que nos permite ir construyendo nuestra forma de actuar frente a la vida.
El cuarto elemento, es el sentimiento comunitario que se conoce mayormente como interés social. Según Oberst, Virgili, & León (2004) es “una fuerza innata latente en el ser humano que se tiene que despertar y desarrollar en la infancia mediante la interacción del niño o de la niña con sus padres”. Del mismo modo, Oberst & Ruíz señalan que: “Un aspecto importante del sentimiento de comunidad es el concepto de cooperación; la cooperación es un requisito indispensable para el desarrollo y progreso de la humanidad”. El individuo debe cooperar y contribuir con la sociedad para realizar sus metas personales y las comunitarias, de allí el porqué de su importancia para el estudio de la personalidad.
Adler llegó a este concepto, en alemán Gemeinschaftsgefühl, tras observar el sufrimiento humano durante la Primera Guerra Mundial. Cuando uno de sus discípulos, Neuer, le señaló que ese término no existía en los tratados de filosofía, Adler contestó: “…es lo que el mundo necesita” (Bottome, 1952, p. 171). En el libro Religión y psicología adleriana, fruto de un intercambio epistolar (1930–1933) entre Adler y el pastor luterano Ernst Jahn, el sentimiento de comunidad se describe como una meta orientadora, un ideal inalcanzable que nos indica el camino y el sentido de la vida.
Orden de nacimiento
Como quinto y último elemento central de la psicología individual está el orden de nacimiento (lo que vimos sobre la infancia de Adler ayuda a comprenderlo). En la teoría adleriana se presentan cuatro situaciones: el primogénito, el segundo hijo, el hijo menor y el hijo único. El primogénito goza de la atención de los padres para su cuidado y cumplir sus necesidades con lo cual, frecuentemente, es consentido o malcriado. El segundo hijo, no experimentará esa posición de poder, incluso sus padres pueden cambiar la manera de crianza y ser menos preocupados con su crecimiento. Por lo general, los hijos en segundo orden suelen ser los rebeldes. El hijo menor, por su lado, llega a ser el consentido de la familia y no teme la llegada de un hermano más. Suelen crecer de manera acelerada y si son muy engreídos llegan a ser personas muy dependientes. El hijo único, nunca compite con hermanos y posee el poder sobre sus padres y es probable que sea muy apegado a la madre y consentido. Al pasar más tiempo con adultos, desarrolla características semejantes a ellos.
¿Qué dice la investigación sobre el orden de nacimiento?
La idea de que el lugar que ocupamos entre los hermanos moldea la personalidad se ha vuelto muy popular, pero los estudios con muestras grandes no la respaldan. Rohrer, Egloff y Schmukle (2015) analizaron datos de 20,186 adultos de Estados Unidos, el Reino Unido y Alemania y no encontraron efectos del orden de nacimiento en la extraversión, la estabilidad emocional, la amabilidad, la responsabilidad o la imaginación. Solo confirmaron una disminución pequeña de la inteligencia medida (y del intelecto autoinformado) a medida que aumenta el orden de nacimiento (Rohrer et al., 2015). Por eso, las descripciones del primogénito, el segundo hijo, el menor y el hijo único conviene leerlas como hipótesis clínicas de Adler, no como reglas.
En síntesis
En síntesis, la psicología individual trata de explicar la personalidad de cada uno desde un enfoque humano y vívido donde es el individuo un participante activo en sus tomas de decisiones, en el cual prevalece un sentimiento de superación por llegar en una condición inferior, de acuerdo a la visión de Adler sobre la persona. Esta teoría nos permite comprender por qué el ser humano busca un propósito de vida y lograr sobresalir, superarse: por otro lado, nos permite tener una idea de por qué otras personas no conciben esa idea y se sienten inferiores ante los demás.
El ambiente social cumple un factor importante en la superación de las metas fijadas y de acuerdo a sus vivencias fabrican un patrón de acciones o hábitos para lograrlas; el tema familiar es otro aspecto a contemplar para entender por qué las personas actúan de una manera u otra.
Para finalizar, se debe considerar que esta teoría concibe a la persona como una unidad activa y consciente y no como impulsos que priman en nuestra conducta o una suma de condicionamientos.
La terapia adleriana hoy
La psicología individual dio lugar a la terapia adleriana, que se sigue practicando y enseñando en todo el mundo. Rudolf Dreikurs, uno de sus continuadores, resumía su espíritu así: “cada niño necesita ser animado continuamente tanto como una planta necesita de agua”. El aliento (o estímulo) es una de las herramientas centrales de este enfoque.
En cuanto a la evidencia, en 2018 la revista The Journal of Individual Psychology dedicó un número especial a la «terapia adleriana basada en la evidencia» (vol. 74, n.º 3). En él, Len Sperry planteó por qué la terapia adleriana necesita alcanzar el estatus de tratamiento basado en la evidencia y cómo lograrlo, y presentó con Vassilia Binensztok un manual de tratamiento (Adlerian Pattern-Focused Therapy). Es decir, sus propios especialistas reconocen que todavía faltan estudios controlados que la respalden como tratamiento de eficacia demostrada.
En español, el Centro de Estudios Adlerianos (Uruguay) es una asociación científica continuadora de los principios de Alfred Adler y miembro de la International Association of Individual Psychology (IAIP), cuyo objetivo es difundir la teoría adleriana y formar psicoterapeutas.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la psicología individual de Alfred Adler?
Es la teoría de la personalidad que fundó Adler tras separarse de Freud en 1911. Estudia a la persona como una unidad que se dirige hacia metas y destaca el sentimiento de inferioridad, la lucha por la superación, el estilo de vida y el interés social.
¿Qué es el complejo de inferioridad según Adler?
Es lo que ocurre cuando una persona no logra compensar sus sentimientos de inferioridad y se siente exageradamente incapaz de afrontar la realidad. Según Schultz y Schultz (2010), puede surgir de la inferioridad orgánica, los mimos excesivos o el descuido en la niñez.
¿Por qué se separaron Adler y Freud?
Porque Adler rechazaba que la sexualidad infantil y el complejo de Edipo fueran la base de las neurosis. Tras exponer sus críticas en cuatro sesiones de la Sociedad Psicoanalítica de Viena en 1911, abandonó el grupo.
¿El orden de nacimiento determina la personalidad?
Según los estudios con muestras grandes, no. Rohrer et al. (2015) no hallaron efectos del orden de nacimiento en los grandes rasgos de personalidad, solo una pequeña diferencia en la inteligencia.
¿Dónde murió Alfred Adler?
En Aberdeen, Escocia, el 28 de mayo de 1937, durante una gira de conferencias. Desde 2011, sus restos descansan en una tumba de honor en el Cementerio Central de Viena.
Este artículo integra el texto de Isaac Araujo y el de Andrés Buschiazzo (Centro de Estudios Adlerianos), «Alfred Adler: el que tuvo e infundió coraje», publicado en Psyciencia en 2013.
Referencias bibliográficas:
- Adler, A., & Jahn, E. (2013). Religión y psicología adleriana. Centro de Estudios Adlerianos.
- Ansbacher, H., & Ansbacher, R. (1964). The individual psychology of Alfred Adler. Harper Torchbooks.
- Bottome, P. (1952). Alfred Adler: apóstol de la libertad. Luis Miracle.
- Cavazzana, J. (1934). La psicología individual de Alfredo Adler. Revista de la Universidad Católica, 276-286. https://repositorio.pucp.edu.pe/index/handle/123456789/52832
- Chávez, I. (2009). Alfred Adler y Viktor Frankl: El discurso acerca del sentido de la vida. Avances en Psicología, 17(1), 35-58. https://revistas.unife.edu.pe/index.php/avancesenpsicologia/article/view/1907
- Cloninger, S. (2003). Teorías de la personalidad. Prentice Hall.
- Dreikurs, R. (1973). Psychodynamics, psychotherapy and counseling. Adler School of Professional Psychology.
- Ellenberger, H. (1970). El descubrimiento del inconsciente. Historia y evolución de la psiquiatría dinámica. Gredos.
- Heidbreder, E. (1976). Psicologías del siglo XX. Paidós.
- Oberst, Ú., & Ruíz, J. (2014). Manual introductoria a la psicología adleriana. Asociación Española de Psicología Adleriana, 1-15.
- Oberst, U., Virgili, I., & León, R. (2004). La psicología individual de Alfred Adler y la psicosíntesis de Olivér Brachfeld. Revista de Neuro-Psiquiatría, 67(1), 31-44. https://www.scielo.org.pe/pdf/rnp/v67n1-2/a03v67n1-2.pdf
- Rohrer, J. M., Egloff, B., & Schmukle, S. C. (2015). Examining the effects of birth order on personality. Proceedings of the National Academy of Sciences, 112(46), 14224-14229. https://doi.org/10.1073/pnas.1506451112
- Schultz, D., & Schultz, S. (2010). Teorías de la personalidad. Cengage Learning.
- Sperry, L. (2018). Achieving evidence-based status for Adlerian therapy: Why it is needed and how to accomplish it. The Journal of Individual Psychology, 74(3) . https://muse.jhu.edu/issue/39006
- Watzlawick, P. (1992). La coleta del barón de Münchhausen. Psicoterapia y realidad. Herder.
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