Se entiende por cuento terapéutico a todo cuento escrito por un sujeto desde la situación traumática más dolorosa que haya vivido y cuyo conflicto concluye con final positivo; es decir que la situación traumática vivida en el pasado se resuelve positivamente en el cuento.

Los personajes del cuento representan al autor de dicho cuento, puesto en un lugar desplazado, como en los sueños. Los diferentes personajes de los cuentos son distintos aspectos del Yo (desplazamiento). Esto supone un cambio o vuelta a la propuesta de Pennebaker (1997) ya que en la escritura de situaciones traumáticas el que escribe es el yo de la persona.

En cambio, en el cuento terapéutico, el protagonista es un yo narrativo, el sujeto es el personaje y es desde esta distancia donde se produciría lo terapéutico. Al escribir un cuento terapéutico, los sujetos alternan la 1º y la 3º persona «sin darse cuenta» en el momento de la creación del mismo. Este juego de persona/ personaje ayudaría a provocar este cambio en el bienestar de los sujetos.

En todo cuento terapéutico  hay un conflicto que se resuelve. La escritura de un cuento terapéutico puede ser homologada a las etapas de un tratamiento psicológico:

Introducción – Conflicto- Resolución

=

Motivo de consulta – Enfrentar el conflicto – Elaboración

El conflicto que se resuelve en el cuento terapéutico se presenta como una fotografía, como una condensación de lo vivido en forma traumática por el sujeto y que termina finalmente.

¿Por qué escrito?

A lo largo de las distintas investigaciones llevadas a cabo por Pennebaker (1997) se destaca el valor de la escritura en 1º persona desde una perspectiva terapéutica.

La escritura de situaciones traumáticas vividas por el sujeto puede volver al sujeto más saludable. Es una herramienta óptima en el aprendizaje del mundo y su afrontamiento. Ayuda a adquirir y recordar información; el escribir permite que esa información nueva resulte más viva y por lo tanto más fácil de evocar la memoria. Es una alternativa para sobrellevar un problema ya que como el escribir es más lento que el pensar, ello obliga a que cada idea sea pensada más detalladamente, produciéndose una mayor conexión con el mismo.

¿Por qué el final que se propone es  positivo?

Desde las líneas de investigación actuales en Psicología que se apoyan en los conceptos de Psicología Salugénica, centrada en la Salud y no en la enfermedad se considera que el final  positivo le permite al sujeto creador de ese cuento conectarse con los aspectos más saludables de su persona.

Si un sujeto pasa suficiente tiempo escribiendo, eventualmente encuentra los detalles correctos, descubre la frase apropiada y los finales buscados. El sujeto resuelve esa búsqueda a través de una resolución simbólica. El cuento terapéutico, cuento que un sujeto crea  a partir de la situación más dolorosa que haya vivido en su vida y que la resuelve con final  positivo,  puede ser homologado a lo expresado por De Salvo en el párrafo anterior. Al comprometerse con la escritura, con el trabajo creativo, se permite pasar de la insensibilidad al sentimiento, de la negación a la aceptación, del conflicto y caos al orden y resolución, de la ira y pérdida a un crecimiento profundo. Del dolor a la alegría (De Salvo; 1999).

Algunos investigadores han sugerido que los mecanismos a través de los cuales los eventos positivos pueden reducir indirectamente los afectos negativos es a través de crear un contexto más saludable a partir del cual se juzga el efecto de las experiencias negativas. Este análisis es compatible con el concepto de cuento terapéutico en el que a partir de una situación traumática vivida se genera la posibilidad que el sujeto re-cree esa situación dolorosa y en el cual el conflicto se resuelve positivamente (Stalings et cols; 1997).

Aristóteles veía a la felicidad como el uso más completo de los recursos físicos y mentales, como un proceso más que un resultado. En la escritura de un cuento terapéutico, el objetivo sería similar a esta definición: el cuento terapéutico es un proceso, que podría ayudar a aliviar a un sujeto atravesado por una situación traumática. No es un resultado en sí mismo (Lazarus; 1999). No tiene sentido hablar de felicidad como objetivo de vida porque no existe un modo consistente de perseguirla debido a la vaguedad de lo que significa ser «feliz» y de lo que provoca dicho estado. Como en el cuento terapéutico, la felicidad y la alegría podrían considerarse como resultado únicamente en un sentido temporario.

La escritura de un cuento terapéutico es una intervención específica que colabora en un momento determinado de la vida de un sujeto y que favorece los resortes de  resiliencia, en particular su autonomía.

El cuento terapéutico es afecto. Al señalar que el cuento es afecto, se incluyen tanto los afectos positivos como negativos.

Y en cuanto al perfil psicológico de la depresión se ha señalado a la autoestima como uno de sus factores intermediarios. Definida la autoestima a partir de la balanza entre experiencias positivas y negativas, se propone que el tener más experiencias positivas ayuda a superar de manera más fácil los sucesos estresantes

La autoestima refiere a la integración satisfactoria de los roles y la red social,  en otras palabras, a la interiorización del apoyo social y los sucesos de vida en el sí mismo.

Otros factores asociados a la depresión son la capacidad percibida de control del medio y el centro de control. La primera se refiere al sentimiento de competencia o eficacia que se reflejan en las expectativas del sujeto respecto de realizar determinadas conductas. El segundo hace referencia a la creencia del sujeto que las  cosas que ocurren a las personas tienen que ver con las conductas o con factores externos fuera de su control. La baja autoestima y la pérdida de la capacidad de control del medio pueden conducir a la ansiedad y la depresión. Los sujetos depresivos se perciben con poca capacidad de acción sobre el medio. Hay un déficit de capacidad de auto-refuerzo que ha llevado a hablar de un estilo cognitivo concreto: los sujetos depresivos atribuyen las causas de los hechos estresantes negativos a ellos mismos, no tienen el sesgo de positividad (atribuir fracasos a causas externas y éxitos a características personales) ni el de ilusión de control. Freud los caracterizaba como de tendencia a la descalificación.

Beck (1983) presenta un modelo en el que integra los elementos mencionados. Sostiene que el factor explicativo principal de la depresión es el esquema de sí negativo que el sujeto tiene, es decir una estructura previa de conocimientos sobre sí mismo que organiza de determinada manera el procesamiento de la información.

La mayoría de las distorsiones planteadas por Beck son comunes a todo  conocimiento «normal» de sí mismo y del  mundo social. Las personas deprimidas más que una distorsión negativa tienen un déficit de distorsiones positivas.

Podemos decir que un nivel bajo de sucesos estresantes, un alto apoyo social y un mejor control del medio previenen de estados depresivos. Asimismo, la depresión será más probable cuando las expectativas de actuación sean bajas y se enfrente una situación de desarme social y auto-imagen negativa.

Sintetizando, el uso de la intervención cuento terapéutico provoca: por un lado un aumento de los afectos positivos y una disminución de los afectos negativos;  y por otro una mejoría en el bienestar psicológico, en particular en la autonomía de los sujetos incentivados a realizar dicha escritura. Estos aspectos guardan una estrecha relación con el concepto de resiliencia y como contra-cara con el de depresión ya que frente a dicha escritura se  fortalecen los aspectos más positivos de cada sujeto.

Cuento terapéutico y resiliencia

Como ya se ha explicitado, proponer a un sujeto atravesado por una situación

traumática  escribir su cuento terapéutico favorece los resortes de la resiliencia

¿Qué es resiliencia?: Es la capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas y salir fortalecidos positivamente de ellas.

Dicen Melillo y Ojeda (2001):

“La resiliencia se produce en función de procesos sociales e intra-psíquicos. No se nace resiliente ni se adquiere «naturalmente» en el desarrollo: depende de ciertas cualidades del proceso interactivo del sujeto con otros seres humanos, responsable de la construcción del sistema psíquico humano” (p. 87).

Este concepto no debe considerarse como una capacidad fija sino que puede variar según las circunstancias vividas; la resiliencia es el resultado de un balance de factores de riesgo, factores protectores y de personalidad del ser humano. Es de naturaleza dinámica. La escritura de un cuento terapéutico es un vehículo para potenciar  esta capacidad.

Los pilares de la resiliencia son:

  • Introspección: es el arte de preguntarse a sí mismo y darse una auto- respuesta honesta.

  • Independencia: saber fijar límites entre uno mismo y el medio con problemas, la posibilidad de saber mantener distancia emocional y física sin caer en el aislamiento.

  • Capacidad para relacionarse con los otros.

  • Iniciativa

  • Humor: encontrar lo cómico en la tragedia

  • Creatividad: la capacidad de crear belleza a partir del caos y el desorden.

Melillo y Suárez Ojeda (2001) señalan que:

“Chok Hiew y colegas (2000) descubrieron que las personas resilientes eran capaces de enfrentar estresores y adversidades. También advirtieron que la resiliencia reducía la intensidad del estrés y producía el decrecimiento de signos emocionales negativos, como la ansiedad, la depresión y la rabia, al tiempo que aumentaba la curiosidad y la salud emocional. Por lo tanto la resiliencia es efectiva no sólo para enfrentar adversidades sino también para la promoción de la salud mental y emocional” (p. 25). 

Algunos autores señalan que a partir del cambio en el paradigma epistemológico salud – enfermedad, en el cual del modelo de riesgo basado en las necesidades y la enfermedad se ha pasado a un modelo de prevención y promoción de la salud, los sujetos son considerados como agentes de su propia ecología y salud social.

Por lo tanto un sujeto no carece ni se enferma sino que desde este nuevo paradigma es capaz de buscar y encontrar sus propios recursos y salir fortalecido de las adversidades, esto es de las situaciones traumáticas que haya vivido.

Como la resiliencia es dinámica, un camino posible para favorecerla es el uso de cuento terapéutico, ya que como señala Cyrulnik (2001): “La vida no es una historia. Es una resolución incesante de problemas de adaptación” (p.117); y la posibilidad de recrearla a partir de la escritura de cuentos terapéuticos es un recurso eficaz para tal fin.

¿Por qué el cuento terapéutico sería entonces favorecedor de la resiliencia?

La escritura de un cuento terapéutico es una intervención eficaz para favorecerla ya que si la resiliencia es la capacidad de enfrentar las situaciones adversas y salir fortalecidos de ellas y si el cuento terapéutico se crea desde la situación más dolorosa que un sujeto haya vivido y concluye con final positivo ambos conceptos constituyen una dialéctica complementaria. Con la escritura de un cuento terapéutico, los sujetos fortalecen los pilares de la resiliencia ya señalados.

Un ejemplo es el pilar de la creatividad; crear un cuento que implica al propio sujeto y el caos vivido es una manera de posibilitar el encuentro con un camino creativo de salida ante el sufrimiento. Otro es el de introspección: la escritura de todo cuento terapéutico genera el encuentro con uno mismo desde la mayor intimidad. Recordemos que la escritura terapéutica en general, no sólo el cuento terapéutico es una propuesta que parte desde el anonimato; de ahí el fortalecimiento de la introspección. Otro es el resorte de la iniciativa: la escritura de un cuento terapéutico permite recuperar la autonomía perdida en el pasado por la situación traumática y por lo tanto volver también a recuperar la capacidad de iniciativa en cada sujeto.

*Puedes descargar el artículo completo en formato PDF que incluye un estudio de caso y la bibliografía completa. 

Imagen: Pixabay

Avatar
Dra. en Psicología. P.h.D. Lic. en Psicopedagogía Profesora en Enseñanza Primaria Autora de los libros “El cuento y los afectos: los afectos no son cuento” Editorial Galerna. “ Escritura y Cuento terapéutico: enfoque teórico- clínico” Editorial Hormé Ha realizado publicaciones nacionales e internacionales. Especialista en Escritura y Cuento terapéutico.

1 COMENTARIO

  1. Hola, me parece interesantísimo este post. Muchas gracias por mostrarnos nuevas formas de intervención y abordaje. Me preguntaba sí podrías pasarme el artículo completo de favor, porque el link que está ya no funciona. Saludos! :)

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.