El insomnio es un trastorno del sueño que, según el DSM V (2013), se caracteriza por problemas con la calidad o cantidad del sueño acompañada de uno o más síntomas, tales como: dificultad para quedarse dormido (en niños esto puede darse no pudiendo quedarse dormido sin la ayuda de un cuidador); dificultad para mantener el sueño, es decir, despertarse frecuentemente o enfrentar problemas para volver a quedarse dormido (de nuevo, en los niños puede darse esta dificultad cuando no esta un cuidador para ayudarlo); despertarse temprano en la mañana sin poder volver a quedarse dormido.

El problema debe darse al menos 3 noches en la semana y durar por lo menos 3 meses. Causa además un gran malestar en varias áreas de la vida de la persona y ocurre aunque cuente con el contexto adecuado para quedarse dormido. Por último, los problemas para dormir no se deben a los efectos de ninguna droga (APA, 2013).

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De todos los trastornos del sueño, el insomnio es el más prevalente. Se da en aproximadamente 10%-15% de los adultos (Myers, 2006).Es más común en mujeres y se suele dar luego de tener un hijo o cuando comienza la menopausia. Si bien puede ser un trastorno en si mismo o un síntoma de otro trastorno o enfermedad médica, generalmente no hay comorbilidad (APA, 2013).

Entre las consecuencias de sufrir de insomnio, podemos encontrar problemas de tipo social, interpersonal y ocupacional. Aumento de la irritabilidad durante el día, pobres atención y concentración, preocupación sobre el sueño, hay altas probabilidades de que le ocurran accidentes. También hay consecuencias a largo plazo, entre ellas un mayor riesgo de desarrollar depresión, hipertensión e infarto de miocardio, ausencias en el trabajo y baja productividad. De todo eso pueden derivarse una peor calidad de vida y un aumento en la carga económica (APA, 2013).

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Una muy buena opción de tratamiento para este trastorno tan debilitante, es la Terapia Cognitivo Conductual, que además puede ayudarte a mejorar algunas enfermedades crónicas mentales o médicas, como la depresión, el alcoholismo, el TEPT, la fatiga en pacientes con cáncer de mama y el dolor crónico.

Fuentes: Myers, D. (2006), Psicología 7ma edición. Editorial Médica Panamericana:Madrid.
American Psychiatric Association, (2013), Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed.). Washington, DC.
Imagen:Andrés Nieto Porras (Flickr)