Cuanto más joven eres cuando tienes tu primer hijo, más probable es que termines con menos educación, menores ingresos y peor salud física décadas después. Eso no es nuevo. Lo que sí aporta un estudio reciente en PLOS One es algo más preciso: ¿en qué momento exactamente empiezan a estabilizarse esas desventajas?
El problema con cómo se ha estudiado esto antes
Uno de los aspectos más interesantes del estudio es su punto de partida metodológico. Jordan MacDonald, investigador doctoral de la Universidad de New Brunswick y padre desde los 17 años, notó que la literatura científica tendía a meter a todos los padres jóvenes en una misma categoría, sin distinguir si alguien tuvo su primer hijo a los 14 o a los 18. Además, la mayoría de los estudios se enfocaban casi exclusivamente en madres jóvenes, dejando fuera a los padres.
Para corregir esto, MacDonald y su colega David Speed analizaron datos de 6.282 adultos canadienses con hijos biológicos, tomados de la Encuesta Social General de Statistics Canada de 2017. En lugar de agrupar a los participantes en categorías rígidas, usaron una técnica estadística llamada regresión por splines cúbicos restringidos, que permite modelar relaciones curvilíneas y detectar exactamente en qué punto los efectos empiezan a estabilizarse.
Lo que encontraron
Los resultados son bastante consistentes entre sí. En términos educativos, solo el 40% de quienes tuvieron su primer hijo a los 16 años alcanzaron algún nivel de educación más allá del bachillerato. Esa cifra mejora progresivamente a medida que aumenta la edad del primer hijo, y se estabiliza alrededor de los 31 años.
El patrón económico es similar. Las personas que tuvieron su primer hijo a los 16 tenían la mayor probabilidad de estar en el tramo de ingresos más bajo. La probabilidad de alcanzar ingresos más altos aumenta con cada año de retraso, y se estabiliza entre los 26 y los 31 años. Un dato llamativo: la probabilidad de vivir en un hogar con ingresos superiores a 125.000 dólares canadienses alcanza su punto máximo en quienes tuvieron su primer hijo alrededor de los 29 años, y desciende lentamente después de esa edad.
En cuanto a la salud física, los padres más jóvenes reportaron peor salud en etapas posteriores de su vida, con una mejora progresiva que se estabiliza cerca de los 26 años. La salud mental mostró una tendencia más lineal: los padres de mayor edad reportaron mejor salud mental en general, sin un punto de quiebre claro.
Lo que no varió fue la satisfacción con la vida: los participantes reportaron niveles similares de bienestar subjetivo independientemente de cuándo tuvieron su primer hijo. Los autores sugieren que esto podría deberse a un efecto techo en las respuestas, ya que el promedio rondó el 8 sobre 10 en todos los grupos.
El marco teórico: liminality theory
Los autores enmarcan sus hallazgos dentro de la teoría de la liminalidad. Un período liminal es una fase de transición —como el paso del colegio a la vida adulta, o de vivir con los padres a vivir de forma independiente—. Cuando alguien asume la paternidad en medio de una de estas transiciones críticas, su desarrollo personal puede quedar interrumpido. La persona queda, en cierto sentido, atrapada en la etapa vital en que se encontraba cuando llegó el hijo, y las consecuencias de esa interrupción se arrastran durante décadas.
Lo que el estudio no dice
MacDonald es explícito en esto, y vale la pena repetirlo: los hallazgos no implican que los padres jóvenes estén condenados al fracaso. Lo que señalan es que las barreras son reales y sistémicas, y que sin apoyo adecuado, son mucho más difíciles de superar. La conclusión práctica del estudio apunta hacia los programas de apoyo a padres jóvenes: los datos sugieren que estos deberían extenderse hasta los 30 años, no limitarse a la adolescencia.
«No le diríamos a un niño con el pie roto: ‘te lo dije, ahora arréglalo tú'», escribe MacDonald. «De la misma manera, no deberíamos decirle a un padre o madre joven: ‘te lo advertí, suerte en la vida’.»
Referencia: MacDonald, J., & Speed, D. (2026). Congratulations, it’s a risk factor! Varied social determinants of health at different ages of becoming a parent in Canada. PLOS ONE, 21(4), e0345799. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0345799