De acuerdo con científicos cognitivos del Instituto de Tecnología de Massachusetts, no es el hecho de hablarle a los niños todo el día ni sentarlos frente a un televisor que les hable lo que desarrolla su capacidad de comunicación, sino mantener una conversación con ellos, un diálogo interactivo plasmado de giros conversacionales donde los pequeños tengan la oportunidad de intercambiar ideas y opiniones.

Estos hallazgos sugieren que los padres pueden tener una influencia considerable en el desarrollo del lenguaje y el cerebro de sus hijos al entablar una conversación con ellos, ya que esto les permite practicar sus habilidades de comunicación, incluida la capacidad de comprender lo que otra persona intenta decir y de responder de manera apropiada.

El estudio se realizó utilizando imágenes de resonancia magnética funcional (fMRI) donde los investigadores identificaron diferencias en la respuesta del cerebro al lenguaje que se correlacionaban con el número de giros conversacionales. Estos giros, a su vez, guardaron relación con los puntajes de los niños en pruebas estandarizadas de habilidades lingüísticas, incluyendo el vocabulario, la gramática y el razonamiento verbal.

Menos televisión, más conversación

Como parte del estudio, los investigadores utilizaron un sistema llamado Language Environment Analysis (LENA) para registrar cada palabra hablada o escuchada por cada niño. A los padres se les pidió que hicieran que sus hijos usaran la grabadora durante dos días, desde el momento en que se despertaran hasta que se acostaran.

Luego, las grabaciones fueron analizadas por un programa informático que arrojó tres mediciones: el número de palabras pronunciadas por el niño, el número de palabras que se le dijeron y el número de veces que el niño y el adulto tomaron un “giro conversacional”, es decir, un intercambio ida y vuelta iniciado por cualquiera de los dos.

En los niños que experimentaron más conversación durante el estudio, el área de Broca, una parte del cerebro involucrada en la producción del habla y el procesamiento del lenguaje, fue mucho más activa mientras escuchaban las historias, según los hallazgos del estudio. Esta activación cerebral luego predijo los puntajes de los niños en las evaluaciones del lenguaje.

Estos resultados son un gran paso para abolir la idea de que sentar a los niños frente a la televisión amplía instantáneamente su vocabulario.

Para John Gabrieli, autor principal del estudio, lo realmente novedoso es que puedo obtenerse evidencia de que la conversación familiar en el hogar está asociada con el desarrollo cerebral en los niños. “Es casi mágico cómo la conversación entre los padres parece influir en el crecimiento biológico del cerebro”, concluye Gabrieli.

Fuente: Psych Central; MIT

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