(Guía) ¿Qué hace un médico psiquiatra?
«Ir al psiquiatra significa que estoy muy grave». «No quiero medicación». «Tengo que poder por mis propios medios, no por una pastilla». «Prefiero ir al psicólogo». Estas son algunas de las frases más comunes, y detrás de casi todas hay un mito. Está perfecto: nadie nace sabiendo.
Psiquiatría y psicología cumplen funciones diferentes, pero en muchos tratamientos trabajan de manera complementaria. Entender qué aporta cada profesional ayuda a organizar mejor el tratamiento y a tomar decisiones con más información. La OMS plantea que la atención en salud mental necesita avanzar hacia modelos centrados en la persona, que integren a los distintos profesionales que participan del cuidado (World Health Organization , 2022).
El psiquiatra no es sinónimo de medicación. Es un médico especializado en la prevención, evaluación, diagnóstico, tratamiento y seguimiento de personas con problemas de salud mental, con formación en medicina, neurociencias, farmacología y desarrollo humano.
Por eso, una consulta psiquiátrica no necesariamente implica comenzar con farmacoterapia.
La valoración sirve para comprender la situación clínica, evaluar riesgos y decidir junto con el paciente —y su familia, cuando corresponde— cuál es la intervención más apropiada. La recopilación de información clínica relevante y la formulación de un plan de tratamiento son componentes centrales del proceso diagnóstico (American Academy of Child and Adolescent Psychiatry , 1997).
Entre sus funciones están la evaluación médica integral, la elaboración de hipótesis diagnósticas, la evaluación del riesgo, la psicoeducación sobre la situación y las alternativas terapéuticas, la indicación y seguimiento de tratamientos farmacológicos cuando están clínicamente indicados, y la coordinación con otros profesionales.
¿Qué información es importante llevar a la consulta?
Para que el psiquiatra pueda evaluar la evolución, hay que compartir los cambios relevantes desde el último encuentro:
- Estado de ánimo, ansiedad o pánico
- Sueño y apetito
- Concentración e irritabilidad
- Conductas de riesgo, ideas de muerte o autolesiones
- Efectos secundarios
- Olvidos o suspensión de la medicación
- Otras medicaciones o suplementos
- Enfermedades médicas nuevas o consultas por guardia
No se trata de llegar con un informe perfecto. Se trata de que el profesional tenga los datos para tomar mejores decisiones clínicas. La revisión de la medicación, la comunicación de cambios y el seguimiento de efectos adversos son parte de una utilización segura y efectiva de los tratamientos farmacológicos (National Institute for Health and Care Excellence , 2015).
Psiquiatría y psicoterapia: parecido pero diferente
Una dificultad frecuente aparece cuando se espera que todo el equipo trabaje exactamente los mismos aspectos.
La consulta psiquiátrica está orientada a la evaluación médica, el seguimiento clínico, la seguridad y el tratamiento farmacológico cuando corresponde. La psicoterapia basada en la evidencia permite trabajar con mayor profundidad la regulación emocional, la autoestima, los conflictos interpersonales y las habilidades para afrontar dificultades.
Esto no significa que los roles sean compartimentos estancos. Significa que diferenciar las funciones permite aprovechar mejor la complementariedad del equipo.
¿Psiquiatra o psiquiatras?
Tener un psiquiatra tratante no significa renunciar al derecho a cuestionar, preguntar o pedir una segunda opinión. La Ley 26.529 de Derechos del Paciente lo reconoce expresamente en su artículo 2, inciso g (interconsulta médica).
Lo importante es diferenciar una segunda opinión de mantener dos tratamientos psiquiátricos simultáneos y descoordinados. Cada profesional responde por sus propias decisiones clínicas, y es difícil garantizar un buen seguimiento cuando quien conduce el tratamiento no sabe qué indicó, modificó o decidió otro profesional. La historia clínica debe documentar las actuaciones de todos los especialistas que intervienen.
Por eso, si se suma un segundo profesional, conviene definir quién es el psiquiatra tratante o, si ambos participan, cómo se coordinan y qué responsabilidad tiene cada uno.
Decidir sobre el tratamiento también es parte del tratamiento
La participación del paciente no debería limitarse a recibir información sobre lo que el profesional ya decidió. Cuando hay alternativas terapéuticas, la toma de decisiones compartidas implica cruzar la mejor evidencia disponible con la experiencia clínica y con los valores y objetivos de la persona. NICE señala específicamente la importancia de involucrar a las personas en las decisiones sobre sus medicamentos, discutir beneficios y riesgos, y explorar qué es importante para ellas (NICE, 2015).
Por eso, una buena consulta no termina en «esto es lo que hay que hacer». Termina también en por qué se propone eso, qué alternativas existen y qué cambios hay que esperar ver.
¿Cuándo esperar al próximo turno y cuándo consultar antes?
No todo cambio requiere una consulta urgente. Si los síntomas están relativamente estables, la medicación se tolera bien y no hay riesgo inmediato, se puede esperar al turno programado.
Conviene adelantar la consulta si aparece:
- Un empeoramiento progresivo
- Efectos adversos leves o moderados
- Cambios funcionales importantes
- Una evolución distinta de la esperada
Y hay situaciones en las que no corresponde esperar la respuesta del psiquiatra tratante, y hay que ir directo a una guardia:
- Riesgo suicida con intención o planificación
- Intentos de suicidio o autolesiones graves
- Pérdida importante del contacto con la realidad
- Agitación intensa con riesgo
- Convulsiones
- Deterioro rápido que comprometa la seguridad
- Reacciones graves al tratamiento
Ante la duda, es preferible consultar.
La comunicación también forma parte del tratamiento
Una parte del seguimiento que suele pasar inadvertida es acordar cómo va a ser la comunicación entre consultas. Desde el primer encuentro conviene definir el canal (audio o texto de WhatsApp, llamado, mail), para qué se puede usar, cuánto tiempo de respuesta esperar y qué situaciones ameritan pedir un turno o ir directamente a una guardia. Antes de terminar cada consulta también conviene saber cuándo será el próximo control: a demanda, en 15 días, un mes, tres meses, según defina el profesional.
Tener estas pautas claras evita que cada cambio entre consultas haya que resolverlo desde cero.
Una guía para llevar a la consulta
Con este objetivo armamos «¿Qué es un médico psiquiatra? Entendiendo cómo funciona un equipo de salud», un material psicoeducativo para pacientes y familias que reúne qué hace un psiquiatra, qué información conviene llevar a la consulta, qué se trabaja en psicoterapia, cuándo esperar y cuándo consultar antes, y un checklist para preparar cada encuentro. No reemplaza la indicación del profesional tratante: ayuda a entender el tratamiento y a participar más activamente de las decisiones sobre la propia salud mental.
El material puede distribuirse gratuitamente en su versión íntegra, sin modificaciones y citando la autoría, de acuerdo con las condiciones de uso indicadas en el propio documento.
Referencias:
- American Academy of Child and Adolescent Psychiatry. (1997). Practice parameters for the psychiatric assessment of children and adolescents. American Academy of Child and Adolescent Psychiatry.
- National Institute for Health and Care Excellence. (2015). Medicines optimisation: The safe and effective use of medicines to enable the best possible outcomes (NICE Guideline NG5).
- World Health Organization. (2022). World mental health report: Transforming mental health for all. World Health Organization.