Rap / Cortesía de Pexels

Para nadie es un secreto que la música de hoy es muy distinta a la época dorada del pop de los 70s y 80s, los grupos musicales exitosos como ABBA y los Backstreet Boys, los grandes cantantes como Barry White o el talento y magia de Michael Jackson.

Los años han pasado y, con ello, la música se ha transformado por completo. El escenario mundial es gobernado en la actualidad por géneros inesperados, como el reggaetón y el trap, que incluso gana premios musicales internacionales antes reservados para géneros más convencionales.

Para que un tipo de música triunfe (al igual que una moda) es necesario que exista un mercado dispuesto a consumir. Un estudio publicado por el Journal of Popular Music Studies llega a la misma conclusión: no es que la música haya cambiado por sí sola, las personas han cambiado también y este fenómeno ha determinado el éxito de canciones basadas en la ira, la tristeza, la decepción y otras experiencias emocionales principalmente negativas.

El estudio sugiere que los consumidores actuales prefieren escuchar música que exprese emociones «oscuras», ya sea de forma lírica (letra musical) o tonal (consonancia sonora, etc.).

Los resultados de la investigación derivan de un análisis cuantitativo realizado por Kathleen Napier y Lior Shamir, de la Universidad Tecnológica Lawrence, en Michigan. Los autores analizaron los cambios en la música popular a lo largo de las últimas 7 décadas, entre 1950 y 2016; para ello, se tomaron en cuenta más de 6,000 canciones posicionadas en la lista Billboard Hot 100, que establece las canciones más escuchadas anualmente.

Artículo relacionado:
Hay menos corrupción cuando las mujeres participan en la política

Los investigadores analizaron la estructura tonal de cada canción aplicando un análisis cuantitativo sentimental automático, que asocia una letra musical (palabras o frases) con un grupo tonal específico; en otras palabras, ciertas combinaciones de acordes o el uso de escalas diatónicas específicas es asociado con un conjunto de emociones en concreto.

Las letras de las canciones populares expresaron más miedo a mediados de la década de 1980. El miedo disminuyó drásticamente en 1988 y volvió a manifestarse entre 1998 y 1999, con una fuerte disminución en 2000.

Napier y Shamir encontraron que las expresiones de ira en canciones populares han ido en aumento a lo largo de los años, mientras que las expresiones de alegría han disminuido. De hecho, el grupo de canciones menos «hostiles» corresponden a la década de los 50s.

Los hallazgos también sugieren que el contenido agresivo de la música ha ido en aumento significativo a partir de mediados de los 90s. También se detectó un incremento en las expresiones de tristeza, disgusto o temor, pero no pueden compararse estos ítems con la expresión de ira, que parece dominar la esfera musical en estos tiempos.

Artículo relacionado:
Cambios en los estilos de bullying mientras los estudiantes crecen

Las expresiones de alegría en las canciones populares fueron una característica de la década de los 50s que volvió a aflorar durante los 70s, no obstante, ha disminuido considerablemente en los últimos años.

Un punto importante de la investigación es que, mientras las canciones populares eran establecidas en el pasado de acuerdo con el mayor número de ventas o apariciones en cadenas de radio, hoy en día todo gira en torno a las redes sociales y los canales de streaming. Esto ha hecho que el concepto de «popularidad»  pierda conexión con factores que, antes, eran imprescindibles para establecer un éxito musical: como el talento.

En síntesis, los hallazgos dan un golpe sobre la mesa en relación con un tema que no ha pasado desapercibido para la comunidad global, pero sobre la cual no se han pronunciado grandes opiniones: la generación actual prefiere consumir tristeza y enojo, incluso si esto no expresa necesariamente lo que los compositores y músicos quieren expresar.

Referencia del estudio original: Kathleen Napier, Lior Shamir. Quantitative Sentiment Analysis of Lyrics in Popular Music. Journal of Popular Music Studies, Vol. 30 No. 4, December 2018 DOI: 10.1525/jpms.2018.300411

Fuente: Psychcentral

Rita Arosemena P.
Graduada en Comunicación y especialista en Educación Superior. Amante de la literatura, el arte y las ciencias (y del café. El café no se lo toquen). Le interesan especialmente la neuropsicología, la psicología evolutiva y la psicopatología. Le apasiona la música francesa y no tiene nada contra Freud.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.