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Los malos hábitos de sueño influyen negativamente en la gran mayoría (por no decir la totalidad) de trastornos físicos y mentales conocidos. El trastorno obsesivo compulsivo ha resultado no ser la excepción.

Investigadores de la Universidad Binghamton y la Universidad Estatal de Nueva York han publicado un estudio donde se establece una asociación entre irse a la cama muy tarde (alrededor de las 12:30 a.m.) y un menor autocontrol percibido de los pensamientos obsesivos que experimentar las personas diagnosticadas con TOC.

Cambiar el momento de su sueño reduzca su capacidad de controlar sus pensamientos y sus comportamientos

El equipo monitoreó los hábitos de sueño de un grupo de veinte sujetos diagnosticados con TOC y diez con síntomas subumbrales durante una semana. Los participantes completaron diarios de sueño y evaluaciones diarias del grado percibido de control sobre pensamientos obsesivos y comportamientos ritualizados. Los investigadores descubrieron que la hora de irse a la cama la noche anterior predijo significativamente la capacidad percibida de los participantes para controlar sus pensamientos obsesivos y el comportamiento compulsivo al día siguiente.

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En promedio, los participantes del estudio se fueron a la cama a eso de las 12:30 a.m. Los pacientes que cumplieron los criterios para el trastorno retardado de la fase del sueño (un 40% de la muestra) se fueron a la cama alrededor de las 3 a.m.

«Estamos realmente interesados ​​en cómo este tiempo inusual de sueño podría afectar el funcionamiento cognitivo», comenta uno de los investigadores. «Una posibilidad es el control de los impulsos. Puede ser que algo acerca de cambiar el momento de su sueño reduzca su capacidad de controlar sus pensamientos y sus comportamientos, lo que haría más probable que las personas tengan dificultades para desestimar la intrusión de pensamientos característicos de las obsesiones, y podría hacer más difícil para que se abstengan de comportamientos compulsivos».

A los investigadores les interesa profundizar en estos resultados recolectando datos mediante el uso de cajas de luz para cambiar la hora de dormir de las personas, de esta forma pueden extraerse conclusiones más solidas acerca del vínculo existente entre los hábitos de sueño y la reducción o aumento de los síntomas de TOC.

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Fuente: Science Daily

Rita Arosemena P.
Graduada en Comunicación y especialista en Educación Superior. Amante de la literatura, el arte y las ciencias (y del café. El café no se lo toquen). Le interesan especialmente la neuropsicología, la psicología evolutiva y la psicopatología. Le apasiona la música francesa y no tiene nada contra Freud.

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