aprender a andar en bicicleta
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En la sección “Lo que Google no sabe” El diario El País, nos explica que las bicicletas no se mantienen de pie gracias al “efecto giroscópico” como suele explicarse, sino que depende del aprendizaje en si de las personas:

“Es tan fácil como montar en bici”; o eso se dice. Pero, ¿cómo conseguimos sostenernos de pie en una bicicleta? Si alguien se aventura a dar una respuesta, lo más frecuente es que diga que se debe al “efecto giroscópico”. Sin embargo, no es verdad.

En pocas palabras, el efecto giroscópico se produce porque una rueda que gira tiende a seguir girando alrededor de su eje, igual que una peonza o el propio planeta Tierra permanecen alineados con su eje de giro. Mientras que los motoristas sí puede que noten ese efecto gracias a sus ruedas grandes y pesadas que giran velozmente, un modesto ciclista diario no lo notará porque las ruedas son muchos más ligeras y porque, cuando vamos a una velocidad pausada, no giran lo suficientemente deprisa.

Si una bicicleta corriente se mantuviese de pie debido al efecto giroscópico, a cualquiera que fuese a montar en bici por primera vez la bastaría con dar un empujón para que el vehículo –y el efecto– hiciesen el resto. La pura verdad es que hay que aprender a montar igual que hay que aprender a andar. Montar en bicicleta es una cuestión mental.

Imagínese que tuviese que conducir una bicicleta a lo largo de una línea perfectamente recta por un camino perfectamente llano. Fácil, ¿verdad? Pues no. Es prácticamente imposible llevar una bicicleta siguiendo una banda recta estrecha, igual que es de lo más difícil caminar con precisión absoluta siguiendo una línea recta… aunque estemos sobrios. Y si no, inténtelo.

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¿Cuál es, entonces, la mejor manera de aprender a montar en bicicleta? Cuando veo a los niños que aprenden a montar con ruedecillas traseras lo paso mal, porque cada vez que uno de los estabilizadores toca el suelo, la experiencia borra lo aprendido. Para ir en bicicleta, el cerebro tiene que aprender el tambaleo, así que fuera ruedecillas. Cuanto más nos tambaleemos, mas deprisa aprenderemos. Montar en bicicleta, efectivamente, es una cuestión mental.

Lee el artículo completo en El País.