Los hombres hacen más preguntas que las mujeres en las conferencias académicas ¿Por qué?
Fabián Maero haciéndonos reflexionar en el día internacional de la salud mental:
Pero el verdadero problema es lo que “salud mental” deja afuera. Hablar de una salud ligada sólo a lo mental tiende a dejar por fuera los factores sociales, económicos, ecológicos, culturales, que afectan la vida cotidiana de las personas. Por ejemplo, se suele hablar de una epidemia de depresión, como si fuera una suerte de virus que afecta el funcionamiento mental de las personas, cuando lo que hay es una epidemia de aspectos contextuales que vuelven muy difícil conectar con un futuro deseable: crisis económicas generalizadas, el auge de polarizaciones de todo tipo que destruyen el tejido social, una desigualdad económica galopante, el cambio climático, y la exclusión respecto a la posibilidad de generar un cambio en esos aspectos, sostenidos por las clases políticas y económicas dominantes. Hablar de salud mental pone el énfasis en el lado incorrecto de la cuestión (también lo es hablar de salud emocional, por los mismos motivos), y corre el riesgo de convertirla en una cuestión exclusivamente interna e individual, como si fuese posible separarla de sus determinantes contextuales.
Alec Wilkinson en The New York Times:
Sin embargo, si hubiera entendido la profundidad con que están integradas las matemáticas en el mundo, cómo figuran en cada gesto, ya sea cruzar una calle llena de gente o atrapar una pelota, cómo figuran en la pintura y la perspectiva y en la arquitectura y en el mundo natural, etcétera. Entonces tal vez las habría podido ver como las habían visto los antiguos: como una parte fundamental del diseño del mundo, quizá incluso el diseño mismo. Si hubiera sentido que el mundo estaba conectado en las partes de la matemática, podría haberme inspirado una especie de asombro y entusiasmo. Podría haber querido aprender.
Me enseñaron matemáticas de una forma tan abstracta y complicada que al final no aprendí mucho de las clases de matemáticas. Básicamente las clases consistían en resolver de memoria problemas en el libro de Algebra de Baldor. No siento odio hacia las matemáticas, siento frustración de no haberle podido sacar todo el provecho que se menciona en el artículo. Pero no es tarde, todavía puedo aprender.
INFOCOP sintetiza los principales datos del Reporte Mundial de Alzheimer:
La terapia psicológica es eficaz para las personas con demencia que sufren depresión incluso con más frecuencia que la población general. De no tratarse, la depresión en las personas con demencia no solo puede reducir gravemente la calidad de vida, sino también agravar aún más el aislamiento social y la pérdida de las habilidades cotidianas que genera la demencia. En el peor de los casos, pueden dar lugar a pensamientos y conductas suicidas, por lo que siempre es necesario el diagnóstico y tratamiento de la depresión en la demencia.
Esta es una de las conclusiones que recoge el informe mundial sobre Alzheimer 2022, elaborado por Alzheimer’s Disease International (ADI) -una federación formada por más de 100 asociaciones de Alzheimer y demencia de todo el mundo-, un documento elaborado a partir de datos recogidos a través de una encuesta realizada a 1.669 cuidadores informales de 68 países, 893 profesionales de la atención a la salud de 69 países y 365 personas con demencia de 41 países.
En esta nueva edición se realiza un análisis completo sobre el apoyo que reciben en todo el mundo las personas con demencia y sus familias una vez que se les da el diagnóstico.
Lee el resumen completo del informe en INFOCOP o descarga el documento completo en formato PDF.
Fabián Maero en Grupo ACT:
Se le suele atribuir a Picasso la expresión de que los malos artistas copian, mientras que los grandes artistas roban. Adecuadamente, la frase no es de Picasso, pero condensa una idea notable que no suele ser bien entendida. Copiar es meramente emular a un artista o un estilo; es un intento de replicar los aspectos más visibles y señalados de lo copiado. Robar, en cambio, muy literalmente consiste en tomar algo ajeno y hacerlo propio. Copiar una idea es intentar que la propia producción siga los lineamientos del original; robar una idea es adueñarse de ella e incorporar su originalidad al propio repertorio.
Es en este sentido en el cual creo que escribir es una forma de apropiación, por partida doble. En primer lugar, la escritura – trátese tanto de traducir o de escribir un texto original– es la mejor forma que conozco de apropiarse de un texto o una idea. Escribir requiere resolver el encadenamiento de los argumentos, comprender el sentido de los conceptos y de su funcionamiento. Cada párrafo, cada oración, cada palabra, es un ejercicio de resolución de problemas, de seleccionar a cada paso la opción más adecuada siguiendo múltiples criterios: estéticos, argumentales, conceptuales. Escribir sobre un tema es la mejor manera de poner de manifiesto las propias confusiones. La escritura atestigua brutalmente los puntos débiles de lo que intentamos exponer, ya sea que surjan de nuestro propio conocimiento o de problemas con los conceptos en sí.
Por ese motivo escribir y enseñar son las mejores formas que conozco para aprender sobre un tema. Pero mientras que enseñar permite con mayor facilidad “hacer trampa” sobre los puntos flojos del argumento (la fugacidad de las palabras habladas puede ayudar a disimular lagunas y contradicciones), las palabras escritas no perdonan en ese sentido. Pero justamente ese rigor es el que obliga a quien escribe a pensar, a investigar, a encontrar soluciones. Es justamente ese rigor el que ayuda a aprender aquello sobre lo cual estamos aprendiendo.
¡Magistral!
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