Las neuronas que nos hacen valientes – El País
Son solo unas cuantas neuronas, apiñadas en una zona minúscula del cerebro, pero su activación puede tener unos efectos cruciales en la vida de un individuo: le hacen tomar una decisión arriesgada, y basta bajarles el volumen con un pequeño truco para convertir a su portador en un perfecto cobarde. La investigación está hecha en ratas, por fortuna, pero los humanos tenemos una estructura muy similar. Por lo que respecta al riesgo, y a la falta de él, no suele haber gran diferencia entre tener dos patas o cuatro.
Bastante interesante el artículo de El País, aunque un poquito exagerado para mi gusto. Se trata de una reciente investigación de la Universidad de Stanford que dice haber encontrado que él psicofármaco pramipexole, utilizado para tratar el mal del Párkinson, puede modificar el funcionamiento de las neuronas haciéndonos más propensos a tomar riesgos.
Si esto es así y otros estudios lo confirman, entonces no me extrañaría que en un par de años se comercialice la píldora para hacernos «más valientes». Ojalá esté equivocado.
Lee el artículo completo en El País.
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Eva y Jon son una joven pareja que llevan conviviendo cinco años. Deciden que su reloj biológico ha sonado y es el momento perfecto para ser padres y, para ello, realizan una visita al ginecológo puesto que Eva estaba tomando anticonceptivos.
Ante su sorpresa, el ginecólogo le diagnostica un quiste en el ovario izquierdo que debe ser intervenido cuanto antes. Un mes después, Eva despierta en el hospital oyendo cómo su médico le dice que el ovario “ha sido salvado” y, entre la confusión, escucha, “mañana podrás irte a casa”. Sin embargo, tres días después, Eva y Jon siguen allí. Ella se pregunta por qué tanto silencio, por qué tanto dolor, por qué tantos analgésicos y cree leer una sombra de amargura en los ojos de Jon.
A los tres días, el ginecólogo aparece con el alta hospitalaria y volviendo a explicar el proceso mientras Eva sigue preguntándose “ y ¿por qué?” hasta que llega a un punto que significará el no retorno “ lo que tienes es, en realidad, una enfermedad que se llama endometriosis y que, aunque no ocurre siempre, a ti te ha dejado estéril. Lo siento, lo siento de verdad”. Eva no podía quitarle los ojos de encima “¿sentirlo? no lo podía comprender de ninguna manera”. Seis meses después y ante los dolores cada vez más acuciantes de Eva, la pareja se rompió definitivamente.
Con esta historia empieza el análisis de la psicóloga María Dolors Más, sobre el difícil proceso que pasan las parejas a esas parejas que sueñan con tener un hijo y descubren, por distintas circustancias de la vida, que no es posible. El artículo explora el duelo por el que pasan las parejas; cómo las mujeres afrontan la endometrosis, una de las enfermedades más comunes que afecta la fertilidad; y cómo el diagnóstico de infertilidad afecta la sexualidad y vida de la pareja.