Madres de apoyo: un factor clave en la inteligencia de los niños
Comentario de Pablo Malo Ocejo del libro Contra la revolución sexual:
Esta entrada es un pequeño comentario del libro Contra la Revolución sexual, de Louise Perry.Louise Perry es una activista, autora, podcaster y autodeclarada feminista con un discurso diferente al del feminismo al que estamos más habituados, hasta el punto de que podríamos decir que se trata de un feminismo antifeminista, por lo menos en muchos aspectos.
El feminismo de Perry tiene puntos en común con el de su amiga Mary Harrington que define su feminismo como reaccionario. Vamos a ver por qué digo que es un feminismo antifeminista.
Para empezar, Perry acepta que hombres y mujeres son diferentes física y psicológicamente, es decir que son diferentes no sólo por debajo del cuello sino también del cuello para arriba. Y no sólo eso, sino que acepta que la psicología evolucionista es una aportación importante para entender esas diferencias y que no somos tablas rasas. Todo esto es ciertamente novedoso y contrario a la tradición feminista. Llega al punto de alabar un libro, Una Historia Natural de la Violación, de los psicólogos evolucionistas Randy Thornhill y Craig Palmer que fue tremendamente polémico en su momento y llevó a que los autores tuvieran que mirar debajo de su coche la posible existencia de bombas por las amenazas que recibieron. A ella dice que le cambió su visión de la realidad. Hay que decir que Perry ha trabajado como voluntaria en asociaciones que se dedican a ayudar a mujeres que han sido violadas y cuenta que había cosas en el discurso feminista estándar sobre este tema – que la violación va de poder y no de sexo- que no la convencían. Para Perry, la violación también va de sexo y este libro la ayudó a entenderlo mejor.
Este libro me ha generado mucha curiosidad y voy a leerlo pronto.
Fabián Maero en Grupo ACT:
Cuando actuamos guiados por un valor, lo encarnamos, lo amplificamos, lo hacemos reverberar en el contexto, y entonces esa cualidad de experiencia está más disponible para ser tomada de referencia por otras personas, o por uno mismo en algún momento posterior. Una acción valiosa (como todas) tiene ecos, a veces más intensos, a veces más tenues, pero nunca es completamente silente. Una acción valiosa hace que esa cualidad esté más presente en el mundo.
Pensar a nuestros valores como siendo sobre lo que queremos experimentar no sólo en el propio mundo, sino en el mundo compartido, puede ser una buena manera de recordarnos que no vivimos en un vacío sino en una red, que nuestras acciones, y especialmente las cualidades de nuestras acciones, siempre, en alguna medida, cambian el mundo, por más pequeñas e insignificantes que sean. Incluso el mar puede medirse en gotas.
Una forma de pensarlo: ¿cómo querrían que fuera el mundo?
Connie Chang escribió una buena síntesis con recomendaciones para activarnos un poco y hacer más ejercicio:
Los hábitos se pueden inculcar en el cerebro. Así que vincula tu acondicionamiento físico a un “hábito ancla”, algo que ya haces todos los días, aconsejó Ben Reale, entrenador personal en Atlanta. Por ejemplo, si dejas a tus hijos en la escuela a las 8:00 a. m., asegúrate de estar levantando pesas en el gimnasio a las 08:15 a. m.
“Como una respuesta pavloviana, cuando agrupamos estos hábitos de manera constante a lo largo de varias semanas, sacamos el punto de decisión y la fuerza de voluntad de la ecuación”, afirmó Reale.
Las personas más reacias a hacer ejercicio quizá necesiten una ayuda adicional. Intenta enlazar tu rutina de ejercicio con una actividad que te encante, como ver la temporada más reciente deThe Bachelor. Este “paquete de tentación” se amplifica si solo realizas la actividad deseada cuando haces ejercicio, dijo Katy Milkman, científica del comportamiento en la Escuela de Negocios Wharton de la Universidad de Pensilvania.
“De modo que solo te des el gusto de ver programas populares de televisión o escuchar novelas de vampiros en el gimnasio”, sugirió Milkman.
Miguel Ángel Criado para El País:
Los resultados de un experimento con 100 personas expuestas a luz artificial, publicados en diciembre de 2022, mostraron la mecánica de la relación entre exceso de iluminación y supresión de la melatonina. La vía principal por la que el organismo sabe que se acerca la noche y toca dormir son los ojos, la cantidad de luz que entra por ellos. Los fotorreceptores de la retina se encarga de ello. Los más conocidos son los conos y los bastones (los primeros permiten ver el mundo en colores, los segundos, funcionan como unas gafas de visión nocturna). Pero hay otras células fotosensibles descubiertas hace un siglo, pero de las que se empiezan a conocer sus funciones ahora: las células ganglionares intrínsecamente fotosensibles (ipRGCs, por sus siglas en inglés), que son especialmente sensibles a la parte azul del espectro de la luz. El experimento con este centenar de personas permitió confirmar que tanto los conos como las ipRGCs hacen algo más que ayudar a ver. Se encargan de activar o cortocircuitar la liberación de melatonina, afectando al ritmo circadiano.
En el New York Times publicaron un lindo artículo que nos explica cómo el arte puede ayudarnos a mejorar nuestra salud mental y algunas actividades en concreto para lograrlo, la primera se llama la técnica de los tres dibujos:
“En mi experiencia, este tipo de arte va más allá de las palabras, ya que nos ayuda a comprender lo que nos pasa y a entender qué debemos hacer con ello”, afirma Gordon en el libro.
No hace falta que tengas talento para dibujar: las figuras hechas con líneas simples funcionan. Empieza por hacer un dibujo rápido de ti mismo; sin pensarlo demasiado. En el segundo, dibújate con tu mayor problema y en el tercero, dibújate después de resolverlo.
El objetivo de este ejercicio es fomentar el autodescubrimiento y ayudar a las personas a tomar las riendas de su sanación. Puede hacerse con o sin terapeuta, explica Susan Magsamen, profesora adjunta de neurología en la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins y coautora del libro.
Ingresa las palabras de la búsqueda y presiona Enter.