Mejorando una relación terapéutica hostil con la psicoterapia analítica funcional
Roni Caryn Rabin para The New York Times:
Durante décadas, los estudios científicos sugirieron que el consumo moderado de alcohol era mejor para la salud de la mayoría de las personas que no beber en absoluto, e incluso podía ayudarles a vivir más tiempo.
Un análisis nuevo de más de 40 años de investigaciones concluyó que muchos de esos estudios tenían fallas y que en realidad sucede lo contrario.
El estudio reveló que, en el caso de las mujeres, los riesgos de morir de manera prematura aumentan significativamente una vez que beben 25 gramos de alcohol al día, lo que equivale a menos de dos cócteles estándar que contienen 44 mililitros de licores destilados, dos cervezas de 355 mililitros o dos copas de vino de 150 mililitros. Los riesgos en los hombres aumentan de manera significativa a partir de los 45 gramos de alcohol al día, es decir, poco más de tres bebidas.
Adam Grant para The New York Times:
Disculparse por la lentitud en responder es un síntoma de unas exigencias poco realistas en una cultura siempre activa. Se presupone que el trabajo es la fuerza dominante en nuestras vidas. En vez de dejar espacio para el ocio y el descanso, tenemos que estar siempre pendientes de nuestros canales de comunicación, y dispuestos a dejar lo que estemos haciendo en todo momento. Estar localizable las 24 horas del día significa vivir a merced de los calendarios de los demás. Con esa receta, nos quemaremos. Y valora más las reacciones superficiales que la reflexión profunda. Acabamos apresurándonos para conseguir hacer las cosas, en vez de hacerlas bien.
Sin embargo, en lo que respecta al correo electrónico, la mayoría de lo que hay en tu bandeja de entrada es menos urgente de lo que parece.
Este artículo es perfecto y va con mi filosofía de vida.
Jancee Dunn para The New York Times:
A medida que las personas envejecen, explicó Alappattu, “solo agacharse para recoger cosas del suelo puede requerir un poco más de esfuerzo y, por lo general, nos preparamos”. Y exhalar, comentó, “podría estar contribuyendo a ese gruñido o cualquier sonido que hagas”.
Los expertos no sabían de algún estudio sobre los quejidos relacionados con agacharse y pararse, pero hay algunas investigaciones sobre los gruñidos en situaciones atléticas: un estudio reducido de tenistas universitarios halló que sus saques eran más poderosos cuando se les permitía emitir un gruñido. Otro, entre personas que van al gimnasio, sugirió que gruñir podría ser un comportamiento aprendido. Y se han realizado investigaciones sobre los gruñidos como táctica en los deportes utilizada para distraer a los oponentes o llamar la atención.
La sinfonía de sonidos que hacemos puede tener una serie de causas distintas. “Creo que hay un componente físico, un componente mental, un componente voluntario y un componente involuntario”, dijo Tracy E. K. Davis, profesora asociada especializada en envejecimiento y promoción de la salud en la Universidad de Rutgers.
A partir de lso 30 llegan esos sonidos… Ya los estoy experimentando.
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