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Aunque las artes marciales se consideran popularmente un deporte violento, un estudio publicado en Agression and Violent Behaviour aporta aún más evidencia a la idea de que participar en este tipo de actividades podría ser beneficioso para mejorar la auto-conciencia, autoestima, estabilidad emocional y autoregulación.

Después de todo, tradicionalmente las artes marciales se basan en un ejercicio de adiestramiento mental donde se enseña a los discípulos a gobernar primero los impulsos y deseos, a practicar eficazmente el autocontrol para tomar decisiones acertadas.

De acuerdo con los investigadores, la mayoría de niños que forman parte de grupos de artes marciales reciben un impacto positivo en su capacidad de manejar la ira, la agresión, la hostilidad y la violencia. Para convalidar esto, se recurrió a un análisis de investigaciones anteriores (alrededor de 300 documentos relevantes) donde pudo comprobarse que las artes marciales reducen el índice de comportamientos externalizados como la agresión física y verbal, el bullying físico y verbal, el robo y el vandalismo.

Esto se debe a la enseñanza del sentido de autocontrol que implica el aprendizaje de las artes marciales, lo que a su vez minimiza las respuestas emocionales negativas

Estos resultados fueron consistentes independientemente de la edad y género de los participantes, el tiempo invertido en entrenar y el lugar de entrenamiento. Sin embargo, este metanálisis se vio obstaculizado por la escasez de estudios de calidad para examinar el impacto de las artes marciales en niños y adolescentes.

Según los autores, “la investigación sobre artes marciales es escasa y muchos estudios carecen de la integridad estadística para incluirlos en un metanálisis robusto”. Por supuesto, hay muchos tipos distintos de artes marciales y todos varían en técnica y filosofía; el único estudio en esta revisión que reportó un impacto negativo en el comportamiento fue respecto a los muchachos jóvenes que participaron en el judo, lo cual puede deberse a la falta de meditación dentro de las sesiones de entrenamiento para ayudar a mejorar el autocontrol, que es un aspecto común de otras artes marciales.

Investigaciones adicionales nos ayudarán a identificar bajo qué situaciones y qué artes marciales son más beneficiosas para ayudar a los adolescentes con tendencias agresivas. Como señalan los autores del estudio, “mientras que los programas psicológicamente orientados a menudo reciben la mayor parte del interés científico, los jóvenes con problemas a menudo no cooperan con estos enfoques tradicionales. Las artes marciales pueden complementar y formar una base para una mayor cooperación en terapias psicológicas “.

Fuente: Research Digest; Science Direct

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