“La práctica hace al maestro.” Esta popular frase puede albergar gran sabiduría, pero parece quedarse corta. Por definición, la experiencia es la clave del aprendizaje, pero tomar pequeños descansos entre prácticas podría ser tan importante como la actividad misma. El cerebro fortalece los recuerdos a través de la consolidación, definida como resistencia a la interferencia (estabilización) o mejoras en el rendimiento entre el final de una sesión de práctica y el comienzo de la siguiente (Robertson, Pascual-Leone, & Chris Miall, 2004)

Muchas investigaciones han demostrado que tomar descansos es una parte importante del aprendizaje. Descansar inmediatamente después de adquirir nueva información parece mejorar la memoria de esa información (Dewar, Alber, Butler, Cowan, & Della Sala, 2012), por ejemplo, y dormir es particularmente importante para consolidar lo que acabamos de aprender, no sólo después de haber realizado sesiones de aprendizaje sino también entre sesiones (Mazza et al., 2016).

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Un nuevo estudio (Bönstrup et al., 2019) ha encontrado que la mayor parte del avance mientras se aprende una tarea motora simple no se produce realmente cuando se practica, sino durante los descansos entre las sesiones de práctica.¡Aún los descansos minúsculos, de apenas unos segundos, son vitales para aprender nuevas habilidades! Para observar los beneficios de las pausas breves durante el aprendizaje, Marlene Bönstrup y sus colegas reclutaron a 27 participantes que debieron aprender una secuencia corta de pulsaciones de teclas. A lo largo de 36 intentos, cada uno de 10 segundos de duración, los participantes repetidamente tocaron la secuencia 4-1-3-2-4 lo más rápido que podían, usando cuatro dedos de su mano izquierda. Un período de descanso de 10 segundos separó cada prueba.

Como era de esperar, la velocidad en que los voluntarios escribieron correctamente los números mejoró drásticamente durante las primeras pruebas y luego se estabilizó alrededor de la décimo primera ronda. Cuando la Dra. Bönstrup miró las ondas cerebrales de los voluntarios, observó algo interesante. “Noté que las ondas cerebrales de los participantes parecían cambiar mucho más durante los períodos de descanso que durante las sesiones de tipeo.” Esto le sirvió como puntapié para enfocarse con mayor detenimiento en el momento en que sucedía realmente el aprendizaje. “¿Fue durante la práctica o el descanso?,” se preguntó.

Los descansos desempeñaron un papel tan fundamental en el aprendizaje como la práctica misma

Al volver a analizar los datos, ella y sus colegas hicieron dos hallazgos clave. Primero, encontraron que el rendimiento de los voluntarios mejoró principalmente durante los descansos cortos, y no durante el tipeo. Las mejoras realizadas durante los períodos de descanso se sumaron a las avances generales que los voluntarios lograron ese día. Además, estos avances fueron mucho mayores que los observados después de que los voluntarios regresaron al día siguiente para intentarlo de nuevo, lo que sugiere que los descansos tempranos desempeñaron un papel tan fundamental en el aprendizaje como la práctica misma. En segundo lugar, al observar las ondas cerebrales, la Dra. Bönstrup encontró patrones de actividad que sugerían que los cerebros de los voluntarios estaban consolidando o solidificando los recuerdos durante los períodos de descanso.

Específicamente, encontraron que los cambios en el tamaño de las ondas cerebrales, llamados ritmos beta, se correlacionaban con las mejoras que los voluntarios hicieron durante los descansos. Un análisis adicional sugirió que los cambios en las oscilaciones beta ocurrieron principalmente en los hemisferios derechos de los cerebros de los voluntarios y en las redes neuronales que conectan los lóbulos frontal y parietal, los cuales ayudan a controlar la planificación de los movimientos. Estos cambios solo ocurrieron durante los descansos y fueron los únicos patrones de ondas cerebrales que se correlacionaron con el rendimiento.

Esto es consistente con los estudios anteriores que resaltan la importancia de los períodos de descanso en el aprendizaje, dicen los autores, aunque en una escala de tiempo mucho más corta. “Estos resultados apoyan la idea de que el cerebro consolida oportunamente los recuerdos anteriores cuando no está aprendiendo activamente”, sostienen.

Las mejoras durante los descansos fueron más prominentes en las primeras pruebas de entrenamiento cuando la curva de aprendizaje era empinada y no hubo disminuciones en el rendimiento durante los períodos de práctica anteriores. El equipo también identificó una base neuronal para estos avances en los “recreos”. Mientras los participantes completaron la tarea, los investigadores midieron su actividad cerebral utilizando magnetoencefalografía (MEG).

Con esto, encontraron que la mejora en el rendimiento entre los ensayos estaba relacionada con la amplitud de las ondas beta (ondas cerebrales de entre 16 y 22Hz): las ondas beta de menor amplitud en la parte frontal del cerebro durante las pausas se asociaron con mayores mejoras en el rendimiento. La actividad de las ondas beta se reduce mientras las personas preparan y ejecutan movimientos, por lo que los autores sugieren que este patrón de actividad podría indicar algún tipo de reactivación y consolidación de la memoria relacionada con la tarea.

El estudio sólo observó el rendimiento cuando las personas aprendieron una tarea motora muy simple, y queda por ver si los descansos cortos son igual de importantes cuando se adquieren habilidades más complicadas. Pero incluso saber cómo potenciar los avances en funciones motoras básicas podría ser útil en situaciones como la medicina de rehabilitación.

El grupo de investigación espera que estos hallazgos puedan ayudar a pacientes en recuperación de los efectos paralizantes causados ​​por accidentes cerebrovasculares y otras lesiones neurológicas, pues podrían usarse para optimizar el tiempo y la configuración de los intervalos de descanso al implementar tratamientos de rehabilitación para ‘reaprender’ las habilidades perdidas. También sería interesante su implementación cuando una persona quiera, por ejemplo, aprender a tocar el piano.

Fuente: Research Digest

Referencias bibliográficas: Bönstrup, M., Iturrate, I., Thompson, R., Cruciani, G., Censor, N., & Cohen, L. G. (2019). A Rapid Form of Offline Consolidation in Skill Learning. Current Biology: CB, 29(8), 1346-1351.e4. https://doi.org/10.1016/j.cub.2019.02.049

Dewar, M., Alber, J., Butler, C., Cowan, N., & Della Sala, S. (2012). Brief wakeful resting boosts new memories over the long term. Psychological Science, 23(9), 955-960. https://doi.org/10.1177/0956797612441220

Mazza, S., Gerbier, E., Gustin, M.-P., Kasikci, Z., Koenig, O., Toppino, T. C., & Magnin, M. (2016). Relearn Faster and Retain Longer. Psychological Science, 27(10), 1321-1330. https://doi.org/10.1177/0956797616659930

Robertson, E. M., Pascual-Leone, A., & Chris Miall, R. (2004). Current concepts in procedural consolidation. Nature Reviews Neuroscience, Vol. 5, pp. 576-582. https://doi.org/10.1038/nrn1426

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