La mayoría de las personas cambiamos de empleo por una mala experiencia en las empresas. Estas relaciones tóxicas con el equipo o jefe afectan al trabajo, pero también tienen consecuencias en otros aspectos de la vida: la relación con la familia o el estado de salud, llevando a desarrollar síntomas como: estrés, insomnio, inseguridad, fatiga, baja autoestima.

Los trabajadores que tienen este problema de relaciones tóxicas en el ambiente laboral, abandonan con la esperanza de que en el próximo empleo disfruten de un ambiente mejor.

De esta forma, la relación tóxica se transforma en la búsqueda de un nuevo trabajo.

¿Qué factores influyen para elegir quedarnos o marcharnos?

Motivadores:

  • Tener responsabilidades.
  • Tener autonomía.
  • Que te valoren y sentirte eficaz.
  • Ser aceptado por el equipo de trabajo.
  • Tener unos objetivos claros.
  • Tener un buen jefe.

Desmotivadores:

  • Que te controlen todo el tiempo.
  • Una jerarquía deficiente.
  • Estar desinformado.
  • Falta de confianza.
  • Falta de formación.
  • Tener un jefe tirano.

¿Estás seguro que en el siguiente empleo no te sucederá lo mismo?

la relación tóxica se transforma en la búsqueda de un nuevo trabajo

Coleccionar trabajos en búsqueda del ambiente adecuado, puede que sea la solución, pero al final uno siempre acaba tropezando con la misma piedra que le llevó a abandonar el anterior empleo.

¡No afrontar las debilidades!

Puede suponer todo un reto intentar sobrevivir a una relación tóxica y tener que aguantar constantemente maltrato en el ambiente laboral, pero, es posible transformar esta relación tóxica en algo productivo y en una motivación para quedarse en el empleo.

Debes huir de los patrones del todo o nada, amigos o enemigos. Cuando el orgullo accede al control de una relación, este desea poner a su servicio la relación y manipular al otro. Si la otra persona se comporta como lo desea su orgullo, todo irá bien y será amigo; pero, si no se comporta como lo exige su orgullo, la relación se deteriora y le declara enemigo.

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El trabajo, mi enemigo

  • Imaginamos siempre la utopía del trabajo perfecto. El mundo donde todas las personas son como nosotros mismos, pero esta realidad no existe, en el trabajo debe haber aportaciones de valor, contraste, incluso diferencias.
  • Ser empático. Cada uno sabe cómo está, qué siente y qué piensa; pero a menudo se nos olvida ponernos en los zapatos de la otra persona.
  • El jefe no es tu mejor amigo. Olvídate de esa ideología, en el ámbito laboral desarrollamos nuestras capacidades profesionales, no es necesario compartir nuestra vida personal, es conveniente llevarse bien, sin llegar a ser íntimos.
  • Mejorarse a sí mismo. Las relaciones laborales tóxicas son un medio de manipulación que utiliza la gente tratando de cambiar a los otros, pero pocos intentan hacerlo consigo mismos.
  • Céntrate en tu trabajo. Piensa en los elementos que hacen del puesto una buena opción, céntrate en lo positivo, no permitas que lo negativo desequilibre la balanza de las cosas buenas de tu empleo.

La comunicación tóxica

Reconocer estos errores en nuestra forma de comunicarnos es el primer paso para anular las relaciones laborales tóxicas.

Interrumpir: Cuando tenemos dificultades para escuchar al otro, podemos cometer el error de interrumpir la expresión de ideas, opiniones o puntos de vista.

Falta de interés: Muchas de las relaciones laborales eficientes y productivas están basadas en la capacidad de escuchar e interesarse por los demás.

El diálogo asertivo es la solución para liberarnos del orgullo, no desde la rebelión o la sumisión

El consultor: No existe nada más molesto dentro de una empresa que aquellas personas consejeras que lo saben todo, esos sabios que nos dan sus consejos sin requerirlos.Minimizar al otro: Cuando tendemos a rebajar o quitar importancia a sentimientos y opiniones de otros dentro del trabajo, podemos crear un ambiente cargado de rabia, resentimiento e injusticia.

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La asertividad

Es el camino por el cual manifestamos nuestra opinión, de un modo respetuoso y no agresivo.

Utilizaremos la asertividad como herramienta para manifestar lo que pensamos y sentimos. No forma parte de nuestra competencia juzgar y discutir lo que hace o dice el otro, pero sí nos corresponde la responsabilidad de establecer límites en la relación tóxica.

El diálogo asertivo es la solución para liberarnos del orgullo, no desde la rebelión o la sumisión.

Un cambio en la relación con compañeros y jefes beneficia a todos, se crea un entorno laboral más efectivo. El empleado será más respetado y habrá mejorado sus habilidades comunicativas que le servirán para ese puesto u otro.

Si no conseguimos que la relación funcione podemos marcharnos, pero no sin antes haber intentado mejorar la situación y plantearnos quedarnos.

Asume que debes trabajar sobre ti mismo para adquirir nuevas habilidades, estas te permitirán afrontar con éxito la próxima relación laboral.

Todos necesitamos sentirnos respetados dentro de una empresa, si no obtienes el respeto que te mereces, no serás libre y te sentirás frágil contigo mismo.