Es un día ordinario. Terminó tu jornada laboral y, después de pelear contra el tránsito y de resignarte al comprender que agregarle hélices al vehículo en el que te transportás podría no ser viable, llegás a tu casa. Luego de unos minutos dentro, lográs relajarte un poco, pero te sigue dando vueltas en la cabeza ese problema laboral que necesita ser resuelto lo antes posible, y de la manera más creativa posible. Abrís la alacena para sacar el café y ¡AJÁ!… de repente, ¡la solución que buscabas!

¿Son estas soluciones comparables en cuanto a utilidad y creatividad con aquellas que producimos cuando estamos enfocados y en el ambiente laboral?

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Investigadores reclutaron a dos tipos de personas cuyos medios de vida dependen de la innovación: físicos teóricos y escritores profesionales. El primer estudio involucró a 45 físicos en un instituto de investigación y 53 escritores, incluidos guionistas, novelistas y escritores de no ficción. Todas las noches durante un período de 2 semanas, los participantes recibieron una encuesta por correo electrónico sobre cualquier idea creativa que habían tenido relacionada con su profesión, y sobre qué estaban haciendo cuando tuvieron la idea. De manera específica, informaron si estaban trabajando en el problema en cuestión, en otro problema relacionado con el trabajo o en algo no relacionado con el trabajo (como pagar facturas).

Además, los participantes informaron si la idea se relacionaba con algún tipo de impasse o proyecto en curso, y si se sentía como un momento “ajá”, un momento en que encontraban una solución muy buscada o necesitada. Por último, calificaron el nivel de creatividad e importancia de la idea.

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Aproximadamente 6 meses después, los participantes recibieron una encuesta de seguimiento que contenía las ideas que habían enumerado en las encuestas anteriores. Una vez más, calificaron el nivel de creatividad e importancia de cada idea.

El segundo estudio siguió el mismo procedimiento, pero con un número ligeramente menor de participantes y una encuesta de seguimiento a los 3 meses en lugar de 6.

En los dos estudios, los participantes informaron que aproximadamente el 20% de sus ideas más importantes ocurrieron cuando estaban pensando en otra cosa, y calificaron las ideas como tan importantes y creativas como las formadas mientras trabajaban en la tarea.

En las encuestas de seguimiento, los participantes calificaron sus ideas anteriores como un poco más creativas, pero menos importantes, en comparación con sus calificaciones anteriores. En general, eran más propensos a calificar las ideas generadas durante la deambulación mental como los codiciados momentos “ajá” en comparación con las ideas generadas durante el trabajo (Gable, Hopper, & Schooler, 2019).

Los autores reconocen algunas limitaciones en la investigación, incluida su dependencia de la subjetividad de los autoinformes de los participantes. Pero los hallazgos son una indicación de que los profesionales creativos rutinariamente tienen algunas de sus ideas más creativas fuera del trabajo.

Referencia bibliográfica:

Gable, S. L., Hopper, E. A., & Schooler, J. W. (2019). When the Muses Strike: Creative Ideas of Physicists and Writers Routinely Occur During Mind Wandering. Psychological Science, 30(3), 396-404. https://doi.org/10.1177/0956797618820626

Fuente: Psychological Science

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