Sin dudas los nuevos dispositivos tecnológicos son grandes herramientas a la hora de trabajar y estudiar. Si los utilizamos con sabiduría podemos extraer de ellos grandes beneficios, pero, ¿dónde está el límite? Mayor exposición a la tecnología puede llevar a una disminución en la motivación académica de los estudiantes, señala un nuevo estudio (Ball & Skrzypek, 2019).

Preparar a los estudiantes de primaria para la ciudadanía activa en un mundo cada vez más digital requiere presentarles las últimas tecnologías, pero involucrar a esos mismos niños en el aula y a sus padres y cuidadores en este proceso es más que una cuestión de proporcionar a los pequeños acceso a los últimos dispositivos electrónicos.

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“No se puede simplemente lanzar tecnología a los niños y esperar resultados positivos”, dice Ball, experta en justicia educativa y trabajo social escolar cuyo nuevo estudio muestra una disminución en la motivación académica para los estudiantes que participaron en una intervención basada en la tecnología.

Las actitudes de los estudiantes hacia la escuela, cómo responden a los desafíos del aprendizaje, su confianza en la gestión de las tareas y si trabajan duro y dan lo mejor de sí mismos son parte de la motivación académica, o el grado en que un estudiante se preocupa por su educación en la escuela.

Aunque varios factores además de la presencia o ausencia de tabletas pueden influir en esa motivación, Ball dice que los resultados de su estudio apuntan a la necesidad de observar más de cerca cómo la tecnología se adapta al entorno de aprendizaje temprano.

“Lo fundamental para mí no se trata de ser antitecnología, sino de enfatizar que incluso con -o especialmente con-, tecnología, las escuelas deben trabajar en las cosas interpersonales que suceden en las escuelas,” dice ella. “Las escuelas son comunidades y debemos encontrar formas de ayudar a los maestros a comprender cómo la tecnología juega en el aula; ayudar a los niños a usarla de manera que facilite su aprendizaje; y luego ayudar a los padres a entender cómo trabajar con sus hijos.”

El estudio de Ball, publicado en la revista Children & Schools, buscó cerrar la brecha de banda ancha al proporcionar tabletas y Wi-Fi en el hogar a los estudiantes en un distrito escolar urbano del estado de Nueva York para ver cómo afectaría esto en el aula y en la participación de los padres.

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Aproximadamente uno de cada tres niños de familias de bajos ingresos no tiene una conexión a Internet de alta velocidad en el hogar, en comparación con las familias de mayores ingresos donde uno de cada 1.200 niños no tiene esa conexión.

Investigaciones anteriores han demostrado que la construcción de relaciones entre las familias y las escuelas de sus hijos, conocida como participación familiar, predice una fuerte motivación de los estudiantes.

En el transcurso de cuatro meses, Ball estudió dos aulas de cuarto grado y dos aulas de quinto grado. Cada estudiante tenía una tableta para usar en el aula, pero los estudiantes de una clase seleccionada al azar en cada grado también recibieron una tableta para llevar a casa y acceso gratuito de banda ancha en casa. Los maestros fueron entrevistados sobre la participación de sus alumnos, y los padres de los alumnos completaron encuestas.

Ball dice que este último trabajo es un estudio piloto que espera que ayude a guiar más investigaciones.

“Estos programas tecnológicos se están implementando masivamente y la evidencia sobre sus efectos es mixta,” dice Ball. “El contexto juega un papel, porque los maestros informaron haber visto una mayor colaboración entre los niños, por lo que hay algo que se puede aprovechar dentro del contexto de aprendizaje para ayudar a los niños a beneficiarse de estas herramientas.”

“Mi enfoque es la investigación del compromiso familiar, por lo que siempre me interesan las formas en que las familias se involucran con las escuelas y cómo las escuelas tratan de interactuar con las familias,” dice Ball. “También estoy interesada en cambiar la dinámica del aula para ayudar a las relaciones entre estudiantes y maestros y al desarrollo positivo de los jóvenes.”

Referencia bibliográfica:

Ball, A., & Skrzypek, C. (2019). Closing the Broadband Gap: A Technology-Based Student and Family Engagement Program. Children & Schools. https://doi.org/10.1093/cs/cdz015

Fuente: Science Daily

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