En algún momento de nuestras vidas todos tenemos que enfrentar conversaciones difíciles. ¿Por qué son difíciles? Porque nos estresa pensar cuál será la reacción del otro, y muchas veces preferimos vivir constantemente estresados que salir de nuestros closets y exponernos, auténticamente, ante los demás.

“Necesitamos dejar de comparar nuestras dificultades con las dificultades de los demás para hacernos sentir mejor o peor sobre nuestros closets y sólo compadecernos en el hecho de que todos tenemos dificultades. En algún punto en nuestras vidas todos vivímos en closets y ellos pueden sentirse seguros, o por lo menos más seguros de lo que hay del otro lado de esa puerta, pero (…) no importa de qué estén hechas tus paredes, un closet no es lugar para que viva una persona,” expresa Ash Beckham, quien con la ayuda de una niña de 4 años nos motiva a dejar nuestros closets y a ser empáticos con quienes también lo hacen.

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Fuente: Tedx

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