Accidente Cerebrovascular (ACV): definición, tipos y tratamiento
Actualizado el 2 de octubre de 2026. Añadimos la definición actualizada de la AHA/ASA, datos mundiales de la World Stroke Organization (2025), la regla BE-FAST, la trombectomía mecánica y un apartado sobre secuelas neuropsicológicas y rehabilitación.
Otras denominaciones para este cuadro son los términos ataque cerebral, stroke o ictus. Se trata de un problema de salud pública de primer orden. En los países desarrollados es una de las primeras causas de muerte, junto con la enfermedad cardiovascular y el cáncer. Además, el ictus es la primera causa de discapacidad permanente en la edad adulta (Matías-Guiu et al., 2009). Tiene la capacidad de ser consolidado e irreversible y este proceso sólo se puede detener si la intervención es temprana, oportuna y adecuada (Illanes, Díaz, & Others, 2008).
¿Cuántas personas sufren un ACV?
Según la hoja de datos 2025 de la World Stroke Organization, basada en el estudio Global Burden of Disease, en 2021 hubo en el mundo unos 11,9 millones de nuevos ictus, 93,8 millones de personas vivían tras haber sufrido uno y se produjeron unos 7,3 millones de muertes por esta causa. El mismo informe estima que el 84 % de la carga del ictus es atribuible a 23 factores de riesgo modificables, como la presión arterial alta, la contaminación del aire, el exceso de peso, el tabaquismo y la inactividad física (Feigin et al., 2025).
Definición
De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS) se entiende por accidente cerebro vascular (ACV) “un síndrome clínico de desarrollo rápido debido a una perturbación focal de la función cerebral de origen vascular y de más de 24 horas de duración” (Minsal, 2013) . Se clasifican en dos tipos:
En 2013, la American Heart Association y la American Stroke Association (AHA/ASA) propusieron una definición actualizada que incorpora la evidencia del daño en el tejido: el infarto del sistema nervioso central es la muerte de células del cerebro, la médula espinal o la retina atribuible a isquemia, demostrada por neuropatología, neuroimagen o evidencia clínica de lesión permanente. El ictus isquémico es ese infarto cuando produce síntomas, y la definición de ictus incluye también la hemorragia intracerebral y la subaracnoidea (Sacco et al., 2013). En la práctica, esto significa que lo decisivo ya no es solo que los síntomas duren más o menos de 24 horas, sino si hay o no infarto.
ACV isquémico: Se produce cuando existe una obstrucción – coágulo o materia grasa – que impide el paso de sangre y oxígeno a alguna parte del encéfalo. Puede ser global (descenso del flujo sanguíneo en todo el encéfalo) o focal, dentro de esta última, se despliega dos grandes subgrupos: el ataque isquémico transitorio (AIT) y el infarto cerebral.
- El ataque isquémico transitorio (AIT) es un episodio breve de isquemia cerebral que se produce por un déficit de suministro sanguíneo, es reversible y por lo general no presenta consecuencias de alto riesgo. Sus síntomas tienen una duración inferior a 24 horas, en su mayoría tienen una duración de 10 minutos aproximadamente. La presencia de un AIT aunque parezca benigna, es un indicativo de alto riesgo de ictus u otra afectación vascular.
- El infarto cerebral tiene una duración superior a las 24 horas, indicando necrosis tisular. Este se subdivide por su etiología: Aterotrombótico, Cardioembólico, Lacunar, de Causa Inhabitual, de Causa Indeterminada. Por su topografía: carotídeo (TACI, PACI), vertetrobasilar (POCI), lacunar (LACI).
ACV hemorrágico: es la extravasación de sangre dentro del encéfalo como consecuencia de la rotura de un vaso. Según su localización puede ser cerebral (intraparenquimatosa o ventricular) o subaracnoidea.
Según los datos, entre 80 y 85% de los ACV son isquémicos, mientras que del 10 al 15% restante son hemorrágicos: Hematomas Intracerebrales y Hemorragias Subaracnoideas. (Solángel Bolaños, García, Bolaños, Vivian Dosouto, & Maricel Rodríguez, s/f).
Estas proporciones varían según la región: a escala mundial, en 2021 el 65,3 % de los nuevos ictus fueron isquémicos, el 28,8 % hemorragias intracerebrales y el 5,8 % hemorragias subaracnoideas; en los países de ingresos altos la proporción de isquémicos llega al 74,9 % (Feigin et al., 2025).
Factores de riesgo
El accidente cerebrovascular es una enfermedad multifactorial en la que una combinación de factores de riesgo (no todos deben estar presentes) influyen, con el transcurso del tiempo, en la probabilidad de que el sujeto presente esta afección.(Organization & Others, 2006):
- Modificables: (a) hipertensión arterial; (b) tabaquismo; (c) sedentarismo; (d) sobrepeso (e) Régimen alimentario (escaso consumo de frutas y verduras).
- Potencialmente modificables: diabetes mellitus.
- No modificables: (a) edad; (b) sexo (c) factores hereditarios
Síntomas
El National Institute of Neurological Disorders and Stroke (NINDS) americano establece cinco signos/síntomas que deben advertirnos de la presencia de ictus (de la Guía, 2009):
- Pérdida de fuerza repentina en la cara, brazo o pierna, especialmente si es en un sólo lado del cuerpo.
- Confusión repentina o problemas en el habla o la comprensión de lo que le dicen.
- Pérdida repentina de visión en uno o en ambos ojos.
- Dificultad repentina para caminar, mareos, o pérdida del equilibro o de la coordinación.
- Dolor de cabeza fuerte, repentino, sin causa conocida.
- La Australia’s National Stroke Foundation añade un sexto síntoma: Dificultad para tragar
La Sociedad Española de Neurología (SEN) amplía los cinco signos propuestos por el NINDS con uno más: Trastorno de la sensibilidad, sensación de “hormigueo” de la cara, brazo y/o pierna de un lado del cuerpo, de inicio brusco.
Cómo reconocerlo rápido: FAST y BE-FAST
La regla FAST (Face, Arm, Speech, Time: cara, brazo, habla, tiempo) resume los signos más típicos. La variante BE-FAST añade dos más al principio: Balance (pérdida brusca de equilibrio) y Eyes (pérdida brusca de visión).
En un estudio con 736 pacientes con ictus isquémico, el 14,1 % no presentaba ningún síntoma FAST al llegar al hospital; al añadir los problemas de equilibrio y de visión, la proporción de casos que no se habrían detectado bajó al 4,4 % (Aroor et al., 2017). Ante cualquiera de estos signos, lo indicado es llamar de inmediato a emergencias y anotar la hora de inicio de los síntomas: el tratamiento depende del tiempo transcurrido.
Tratamientos
El objetivo del tratamiento del ACV isquémico es la preservación de la penumbra isquémica, para esto se administra trombolisis endovenosa con activador del plasminógeno tisular recombinante (t-PA). Aunque aumenta el riesgo de transformación hemorrágica del infarto ha demostrado un disminuir el riesgo de muerte y dependencia si se administra hasta 4.5 horas tras el inicio de los síntomas; el beneficio es mayor cuanto más precozmente se administre (Alonso de Leciñana et al., 2013).
Además, en pacientes seleccionados con oclusión de una arteria grande, las guías de la AHA/ASA recomiendan la trombectomía mecánica (extracción del coágulo con un catéter) dentro de las primeras 6 horas y, en algunos casos seleccionados mediante neuroimagen, hasta 24 horas después del inicio de los síntomas (Powers et al., 2019).
Los accidentes cerebrovasculares hemorrágicos tienen menos opciones de tratamiento. Por lo general consiste en controlar la hemorragia y reducir la presión con medicamentos o cirugía. El tipo de tratamiento depende de las causas de la hemorragia y de si la hemorragia tuvo lugar dentro o fuera del tejido cerebral. Las principales opciones son estas (“Tratamiento del accidente cerebrovascular”, 2017):
- Medicamentos para disminuir la presión arterial.
- Cirugía para drenar las sangre acumulada.
- Clipaje quirúrgico. Este procedimiento se usa para tratar un accidente cerebrovascular causado por la ruptura de un aneurisma en el cerebro. Los cirujanos tienen que abrir el cráneo y usar una pinza de metal para cerrar el vaso sanguíneo que se rompió.
- Espiral endovascular. Este procedimiento también se usa para tratar la ruptura de un aneurisma. No es necesario abrir el cráneo, de modo que puede ser menos riesgoso que el clipaje quirúrgico.
- Procedimientos para corregir vasos sanguíneos anormales. Algunos accidentes cerebrovasculares hemorrágicos son causados por vasos sanguíneos de forma anormal.
Secuelas neuropsicológicas y rehabilitación
Además de las secuelas motoras, un ACV puede afectar la atención, la memoria, las funciones ejecutivas (planificar, organizar, controlar impulsos), el lenguaje (afasia) o la percepción del espacio (por ejemplo, la negligencia de un lado del cuerpo o del entorno). El tipo de secuela depende de la zona y la extensión de la lesión, por lo que la evaluación neuropsicológica ayuda a identificar qué funciones están afectadas y a planificar la rehabilitación.
Las consecuencias emocionales también son frecuentes: una revisión de 61 estudios con más de 25.000 personas estimó que alrededor del 31 % presenta depresión en algún momento tras el ictus (Hackett y Pickles, 2014). Por eso conviene detectarla y tratarla, ya que puede interferir con la recuperación.
La guía de rehabilitación de la AHA/ASA recomienda que la rehabilitación sea organizada y coordinada por un equipo interdisciplinario (medicina, fisioterapia, terapia ocupacional, logopedia, psicología y neuropsicología, entre otros) e incluya la evaluación de los problemas cognitivos y del estado de ánimo (Winstein et al., 2016).
Referencias bibliográficas:
- Alonso de Leciñana, M., Díaz-Guzmán, J., Egido, J. A., García Pastor, A., Martínez-Sánchez, P., Vivancos, J., & Díez-Tejedor, E. (2013). Tratamiento endovascular en el ictus isquémico agudo. Plan de Atención al Ictus en la Comunidad de Madrid. Neurología, 28(7), 425–434. https://doi.org/10.1016/j.nrl.2012.12.009
- De la Guía, G. de T. (2009). de Práctica Clínica para el manejo de pacientes con Ictus en Atención Primaria. Guía de Práctica Clínica para el Manejo de Pacientes con Ictus en Atención Primaria. Plan de Calidad para el Sistema Nacional de Salud del Ministerio de Sanidad y Política Social. Unidad de Evaluación de Tecnologías Sanitarias de la Agencia Laín Entralgo de la Comunidad de Madrid,Illanes, D. S., Díaz, T. V., & Others. (2008).
- Manejo inicial del accidente cerebrovascular (ACV) isquémico agudo. Los detalles hacen la diferencia. Rev Hosp Clin Univ Chile, 19, 119–126. Recuperado de https://www.cerroesperanza.com/temas/salud/documentos/accidente-cerebro-vascular/manejo_inicial_acv.pdf
- Matías-Guiu, J., Villoria, F., Oliva, J., Viñas, S., Martí, J., & Others. (2009). Estrategia en ictus del Sistema Nacional de Salud. Madrid: Ministerio de Sanidad y Política Social.
- Minsal, S. G. C. (2013). Accidente Cerebro Vascular Isquémico en personas de 15 años y más. Guía Clínica AUGE. Subsecretaría de Salud Pública. División de Prevención y Control de Enfermedades Secretaria Técnica AUGE. web. minsal. cl.
- Organization, W. H., & Others. (2006). Manual de vigilancia STEPS de la OMS: el método STEPwise de la OMS para la vigilancia de los factores de riesgo de las enfermedades crónicas. Geneva: World Health Organization. Recuperado de https://apps.who.int/iris/handle/10665/43580
- Solángel Bolaños, M., García, D. Y. G., Bolaños, A. S. R., Vivian Dosouto, M., & Maricel Rodríguez, y. M. (s/f). Tomografía axial computarizada en pacientes con enfermedades cerebrovasculares hemorrágicas Computerized axial tomography in patients with hemorrhagic cerebrovascular diseases. Recuperado de https://scielo.sld.cu/pdf/san/v13n5/san11509.pdf
- Tratamiento del accidente cerebrovascular. (2017, febrero 3). Recuperado el 21 de abril de 2019, de https://espanol.womenshealth.gov/heart-disease-and-stroke/stroke/stroke-treatment-and-recovery/how-stroke-treated
Referencias añadidas en esta actualización
- Aroor, S., Singh, R. y Goldstein, L. B. (2017). BE-FAST (Balance, Eyes, Face, Arm, Speech, Time): reducing the proportion of strokes missed using the FAST mnemonic. Stroke, 48(2), 479–481. https://doi.org/10.1161/STROKEAHA.116.015169
- Feigin, V. L., et al. (2025). World Stroke Organization: Global Stroke Fact Sheet 2025. International Journal of Stroke. https://doi.org/10.1177/17474930241308142
- Hackett, M. L. y Pickles, K. (2014). Part I: frequency of depression after stroke: an updated systematic review and meta-analysis of observational studies. International Journal of Stroke, 9(8), 1017–1025. https://doi.org/10.1111/ijs.12357
- Powers, W. J., et al. (2019). Guidelines for the early management of patients with acute ischemic stroke: 2019 update. Stroke, 50(12), e344–e418. https://doi.org/10.1161/STR.0000000000000211
- Sacco, R. L., et al. (2013). An updated definition of stroke for the 21st century. Stroke, 44(7), 2064–2089. https://doi.org/10.1161/STR.0b013e318296aeca
- Winstein, C. J., et al. (2016). Guidelines for adult stroke rehabilitation and recovery. Stroke, 47(6), e98–e169. https://doi.org/10.1161/STR.0000000000000098
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