Evaluación de la conducta suicida en adolescentes: a propósito de la Escala Paykel de Suicidio
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Jorge Ayala para en el blog de Terapia Breve Centrada en Soluciones:
Llevo un diario del que me ocupo cada domingo únicamente. Es muy simple y funciona para mi, me ha permitido seguir adelante hasta ahora.
En la casilla de “+” tomo nota de todo lo que funcionó para mi en la semana.
En la casilla de “-” lo que no salió tan bien.
En la casilla “→” lo que planeo hacer a continuación.
Lleno el cuadro considerando los eventos de la semana que pasó, en general y en la consulta, por lo que uso dos fichas distintas. Lo hago los domingos porque marca una transición entre lo viejo y lo nuevo, y me permite comenzar bien la semana. Todo lo que salió bien lo ubico en la primera columna, cualquier evento negativo o inacción lo ubico en la segunda columna y todos los planes para la nueva semana los ubico en la última columna. Así es como se ve uno de mis domingos en ambas fichas, la primera es una de mi trabajo en general y la segunda sobre mi trabajo en terapia
La simplicidad de esta propuesta es fascinante. Esta semana empezaré a probarlo.
El artículo incluye las imágenes con ejemplos de cómo Jorge utiliza el diario para reflexionar sobre su performance de cada semana. Léelo completo en Terapia Breve Centrada en Soluciones.
Muy buen artículo de Anna Goldfarb para The New York Times:
Acepta tu responsabilidad. Ignora la necesidad de ponerte a la defensiva o dar excusas como: “No lo dije a propósito” o “¿Por qué eres tan sensible? Obviamente era una broma”. Evita ahondar en nimiedades y deja que la otra persona exponga sus sentimientos, dijo Bonior. Deja en claro que no tomas a la ligera lo que hiciste. Los estudios revelan que decir tus sentimientos puede ayudar a manejar la ansiedad y la depresión. Entonces, decir cosas como: “Me avergüenza haber dicho eso” o “Me consterna haberte lastimado” puede aliviar un poco la angustia ocasionada por la situación. No obstante, no busques hacerte la víctima, así que no exageres las cosas, dijo Bonior.
Valida su dolor. Es tentador usar este tiempo para aclarar tus intenciones: puede que te sientas atacado y es comprensible querer limpiar tu nombre pero, a menos que la persona te pregunte qué fue lo que quisiste decir con tu broma o comentario, no lo expliques. Lo que quisiste decir es irrelevante en una conversación centrada en el impacto negativo de tus palabras. Tampoco es productivo discutir cuál de las versiones de los hechos es la correcta. La memoria no es una grabadora digital; es una codificación emocional de un suceso, afirmó Cole. Acepta que lo que la persona escuchó y sintió fue real: “Mi comentario fue inapropiado y entiendo por qué te molestó”.
El artículo incluye recomendaciones para prepararte antes de disculparte, durante y después de la disculpa. El texto es muy claro y es un artículo ideal para aprender y también como recurso para usar con consultantes que tienen dificultades para disculparse. Léelo completo en The New York Times.
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