Confusión entre autismo y esquizofrenia: ¿Por qué nos enoja tanto?
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Hace dos días ayudé a un familiar muy cercano a enterrar su mascota. Fue un momento muy doloroso. No hubieron lagrimas, ni llantos desgarradores, pero ambos compartiamos el profundo dolor que sentimos cuando un ser tan lleno de amor incondicional se nos va. Esta experiencia me hizo recordar un ensayo de Eduardo Arcos que me conmovió muchísimo y quiero compartirles un pequeño fragmento:
Mi vida sin Pixie no será igual cuando muera. Es tan duro amar sin condiciones a esa pequeña perrita llena de bondad y saber que seguramente tendré que verla morir. Que tendré que ayudarla a morir, a darle todo lo que haga falta en esas últimas semanas, días, horas. Es el compromiso más grande, más fuerte y más triste, que me llena de nostalgia aún hoy, con tantos años que nos quedan por delante.
Pero es lo correcto. Es lo mínimo que podría hacer por ella, que todo lo que quiere es darme amor, nunca separarse de mí y que yo siempre esté bien.
Se que este no es un artículo psicológico y analítico per se, pero lo comparto porque se que muchos de ustedes tienen una hermosa y fuerte conexión con sus mascotas y es una linda oportunidad para aprender sobre nuestras emociones y la calidad humana que trasmitimos.
Lee el artículo ensayo completo en el blog de Eduardo Arcos.
Gizmodo en español nos presenta cinco técnicas para mejorar nuestra habilidad mental para resolver ecuaciones aritméticas y no pasar vergüenza cuando tenemos que dividir la factura o la propina de la cena con nuestros amigos:
- Suma y resta de izquierda a derecha. Nos enseñaron a hacerlo al revés, lo que tiene mucho sentido con papel y lápiz, pero empezar por las cifras altas es más intuitivo para el cálculo mental y te ayudará a descomponer el problema. Así, si tienes que sumar 58 + 26, calcula 50 + 20 = 70 y 8 + 6 = 14. Por último, solo queda calcular 70 + 14 = 84.
- Simplifica el problema cambiando temporalmente algunos valores. Por ejemplo, si necesitas calcular 593 + 680, suma 7 al 593 para que se quede en 600, que es un número más manejable. Calcula 600 + 680 = 1280 y no olvides restarle los 7 que añadiste antes. El resultado es 1273. Puedes hacer lo mismo con la multiplicación: para 89 x 6, calcula 90 x 6 y luego resta los 6 que te sobraban. 540 – 6 = 534.
- Descompón el problema grande en varios problemas pequeños. Por ejemplo, multiplicar un número por ocho equivale a doblarlo tres veces, así que para calcular 12 x 8 puedes doblar tres veces el doce: 24, 48, 96. Si quieres multiplicar por 5, primero multiplica por 10 y después divide por 2, que suele ser más fácil. En este caso, si tienes que calcular 18 x 5 harías 18 x 10 = 180 y después 180 / 2 = 90.
Lee todas las recomendaciones en Gizmodo.
Imagen: Matemática en Shutterstock
Uber, la empresa de transporte de que todo el mundo habla y que todos queremos tener acciones, tiene un equipo de psicólogos y de científicos sociales desarrollando experimentos conductuales que les ayude a incrementar el compromiso de sus conductores:
Uber ayuda a resolver este problema fundamental mediante el uso de incentivos psicológicos y otras técnicas develadas por las ciencias sociales para influir en cuándo, dónde y por cuánto tiempo trabajan los conductores. Es la búsqueda de un sistema perfectamente eficiente: un equilibrio entre la demanda y la oferta de conductores al menor costo para los pasajeros y la empresa.
Mediante cientos de científicos sociales y especialistas en información, Uber ha experimentado con técnicas de videojuegos, gráficos y recompensas no monetarias de poco valor que pueden impulsar a los conductores a trabajar cada vez más; a veces en horas y lugares menos lucrativos para ellos.
Para mantener a los conductores dentro del auto, la empresa ha aprovechado la tendencia que algunas personas tienen de fijar metas para sus ganancias, y les envía una alerta para hacerles saber que están cerca de alcanzar un objetivo cuando intentan cerrar sesión.
“Les mostramos a los conductores áreas de alta demanda o los incentivamos para que conduzcan más”, dijo Michael Amodeo, portavoz de Uber. “Pero cualquier conductor puede dejar de trabajar literalmente con tan solo tocar un botón. La decisión de conducir o no hacerlo es suya al cien por ciento”.
Aquí tienes una buena respuesta para aquellos que desconocen la utilidad de la psicología afuera del contexto clínico. Uber y otras empresas como Facebook y Google usan constantemente los servicios de los psicólogos para optimizar sus productos y hacerlos más atractivos y rentables.
El País entrevistó a José Manuel Martínez Sierra, español y profesor en la prestigiosa universidad de Harvard para conocer cuales son las principales diferencias entre el sistema educativo español y el estadounidense. En la entrevista Martinez Sierra dijo muchas cosas interesantes que nos ofrecen un ángulo diferente para evaluar cómo está también el sistema educativo en los diferentes países de Latinoamérica, pero aquí les comparto la que más me impactó:
La formación universitaria está demasiado encasillada. Si uno se va al Nasdaq -el mercado de valores norteamericano- comprueba que el 75% de las empresas no existían hace 10 años. Los empleos del futuro no están claros y por eso la especialización por sí sola ya no sirve. Hacen falta perfiles muy transversales. En Harvard los estudiantes no escogen especialización hasta el quinto año, cuando comienzan su máster. Durante los primeros cuatro años siguen el llamado Liberal Arts, un programa académico en el que ellos escogen las asignaturas que les interesan vinculadas con matemáticas, psicología, física o derecho, entre otras. La idea es que tengan una formación básica en todos los campos. En una politécnica española no oyes hablar de Kierkegaard. En cambio, el Massachusetts Institute of Technology (MIT) ofrece una formación técnica con complementos humanísticos y tiene profesores como Noam Chomsky, considerado el pensador contemporáneo más importante. Las habilidades para los nuevos empleos no se aprenden en un máster y quien venda eso está mintiendo. El gran valor del sistema público en España es la universalización de la educación superior. Ahora hay que dar el salto a la excelencia.
Siempre me ha parecido demasiado apresurado el sistema educativo que le exige a los chicos de 18 años que se decidan por una carrera universitaria y un futuro concreto, cuando ellos todavía no saben realmente qué quieren con sus vidas y cuando los tests vocacionales no dan ningún tipo de respuesta concreta. Siempre pensé que deberíamos ofrecerle la oportunidad a los estudiantes universitarios de explorar todas las vías de su interés académico antes de comprometerlos con una carrera, así como lo hace el sistema académico en Estados Unidos. Creo que es un modelo digno de tomar en cuenta.
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