¿Musicoterapia para pacientes con depresión resistente al tratamiento?
Noticias de investigación en psicología.
El diario El País comparte los hallazgos de una investigación de la revista Jama Pediatrics sobre el tiempo de uso de tablets y el incremento de rabietas en niños:
El trabajo, realizado con encuestas a 315 progenitores (el 93,4% de los que respondieron eran madres) entre 2020 y 2022, sugiere que el uso de tabletas con tres años y medio de edad estaba asociado con más rabietas y frustración un año después, y que la tendencia a tener rabietas con cuatro años y medio se asociaba a un mayor uso de las tabletas otro año después, con cinco y medio.
Sin embargo, como plantean los autores, es habitual que para amansar a un niño volátil se le dé un móvil o una tableta. Es difícil de averiguar, por tanto, si el mayor uso de este tipo de dispositivos dificulta el aprendizaje emocional o si el carácter del niño lleva a los padres a ponerle delante del móvil con mayor frecuencia. Además, el uso del móvil de los padres también reduce el tiempo que pueden dedicar a enseñar a sus hijos a controlar la ira o la frustración. Como dice el investigador Stanislas Dehaene, “cuando la gente discute el peligro de los teléfonos móviles, hablan como si las pantallas fuesen problemáticas para los niños, pero los que tienen problemas con las pantallas son los padres, porque les apartan de la interacción con sus hijos. La tecnología restringe el entorno de aprendizaje de los niños por los padres”, concluye.
Por eso hay que leer las investigaciones completas. El estudio no puede determinar si el uso de tablets es el «causante» de las rabietas de los niños, pero si nos permite hacer una hipótesis de que el uso excesivo de las tablets y teléfonos inteligentes en niños y adultos restringe el tiempo que pasan juntos y por lo tanto los niños no reciben el entrenamiento en habilidades de regulación que necesitan de sus padres. En vez de culpar a la tecnología o a los niños, este estudio es un llamado de atención para que los padres puedan evaluar el tiempo que pasan en sus dispositivos en vez de interactuar y de enseñar habilidades de regulación emocional.
Jancee Dunn para The New York Times:
Si tú eres la persona que anima al otro a hacerse una revisión, dijo Solomon, empieza la conversación recordándole tu cariño. Después comparte con calma cómo te hace sentir que evite la cita médica.
Solomon sugirió el siguiente guion: “Quiero que estés conmigo tantos años como sea posible. Me encantan las cosas que podemos hacer juntos ahora. Y la idea de no poder seguir haciendo esas cosas me asusta y me entristece”.
Asume tu parte en el vaivén, añadió. Si tienes ansiedad, por ejemplo, podrías decir algo como ‘Tengo que averiguar cómo controlar mi ansiedad, porque tiende a manifestarse como queja, manipulación, señalándote o culpabilizándote’”, dijo Solomon.
Y cómo ya sabíamos los sermones y la culpabilización no funcionan:
Un estudio realizado en 2020 sobre parejas que querían que sus cónyuges hicieran cambios relacionados con la salud —como dejar de fumar y empezar a hacer ejercicio— descubrió que presionar y culpabilizar no era eficaz para cambiar el comportamiento, pero sí lo era ofrecer apoyo y ánimo.
Ser sincero sobre tus preocupaciones puede hacer que tu pareja esté menos a la defensiva cuando se muestra reticente, dijo Solomon, y eso puede permitir una conversación más profunda.
A continuación, pregúntale si tiene algún problema de salud y escúchalo con la mente abierta, dijo Steven Starks, psiquiatra geriátrico y profesor clínico adjunto de la Facultad de Medicina Familiar Tilman J. Fertitta de la Universidad de Houston.
He estado en esta situación incomoda con mi padre. No sigue las instrucciones de salud medica y la ansiedad me ha hecho usar medidas poco efectivas para intentar ayudarlo. Es bastante frustrante y agotador. Por eso este artículo me viene muy bien y quizás también te ayude a ti.
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