DBT y terapia de esquemas para el trastorno límite de la personalidad: un ensayo clínico no encuentra diferencias
Cuando un paciente con trastorno límite de la personalidad (TLP) pregunta qué tratamiento le conviene, la respuesta suele depender de lo que su terapeuta sabe hacer. La terapia dialéctico conductual (DBT) y la terapia de esquemas tienen respaldo empírico por separado, pero casi no existían comparaciones directas entre ellas. Un ensayo clínico de tres años las puso frente a frente y no encontró diferencias significativas.
Cómo se hizo el estudio
El ensayo BOOTS se realizó en nueve centros ambulatorios de Países Bajos y fue publicado en JAMA Psychiatry. Participaron 204 adultos con TLP (84% mujeres, edad promedio de 32 años), asignados al azar a DBT (95 personas) o a terapia de esquemas (109). Los dos tratamientos duraron dos años y combinaron sesiones grupales e individuales. Los evaluadores no sabían qué tratamiento recibía cada participante.
La medida principal fue el cambio en la gravedad del TLP, evaluada con el índice BPDSI-5, desde el inicio hasta un año después de terminar el tratamiento.
Qué encontraron
La gravedad del trastorno bajó de forma marcada en los dos grupos y la diferencia entre ellos no fue significativa (p = .27). A los 36 meses, la diferencia estimada fue de 1.09 puntos en el BPDSI-5, un efecto pequeño (d = 0.15; IC 95%: −0.17 a 0.47). Tampoco hubo diferencias en criterios diagnósticos, síntomas generales, funcionamiento, calidad de vida, bienestar ni problemas de sueño.
El abandono fue alto en ambos tratamientos. A los dos años había dejado la terapia el 52% del grupo de DBT y el 46% del grupo de terapia de esquemas, sin diferencia significativa.
Cómo leer estos resultados
El estudio fue diseñado para detectar si un tratamiento era superior al otro. Que no haya encontrado diferencias no prueba que sean equivalentes: el intervalo de confianza todavía admite una ventaja pequeña o moderada de uno de ellos, y los propios autores piden estudios de equivalencia. Tampoco hubo un grupo sin tratamiento, así que no se puede saber cuánto de la mejoría corresponde a las terapias y cuánto al paso del tiempo.
Con estos datos no hay base para recomendar una terapia sobre la otra por eficacia. La decisión puede apoyarse en la disponibilidad de terapeutas entrenados y en la preferencia del paciente, aunque el estudio no evaluó esos criterios. El dato que más debería ocupar a los equipos es la retención: cerca de la mitad de los pacientes no completó los dos años. Queda pendiente saber qué tratamiento funciona mejor para qué paciente, la pregunta que da nombre al proyecto BOOTS (Borderline Optimal Treatment Selection).
Referencia: Wibbelink, C. J. M., Kamphuis, J. H., Sinnaeve, R., Grasman, R. P. P. P., Alberts, J., Alkema, M., Dek, E. C. P., Hupkes, M., James, C., Koppeschaar, A. M., Ploegmakers, M., Schuur, R. J., van Vliet, M., & Arntz, A. (2026). Dialectical Behavior Therapy vs Schema Therapy for Patients With Borderline Personality Disorder: The BOOTS Multicenter Randomized Clinical Trial. JAMA Psychiatry, 83(7), 669–681. https://doi.org/10.1001/jamapsychiatry.2026.0418