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Los trastornos de personalidad son modelos de conducta que perduran en el tiempo y que son inflexibles, afectando así al funcionamiento social del individuo. En el Trastorno Narcisista de la Personalidad, el sujeto exagera su importancia con la ayuda de fantasías de éxito. Para estas personas es muy difícil aceptar críticas y ante ellas suelen mostrar ira o vergüenza (Myers, 2006).

Según el DSM V (2013), los criterios diagnósticos para el Trastorno Narcisista de la Personalidad son los siguientes:

Un patrón persistente de grandiosidad (en fantasía o conducta), necesidad de admiración y falta de empatía que comienza al principio de la adultez y se presenta en una variedad de contextos, como lo indican 5 o más de los siguientes:

  1. Presenta un grandioso sentido de autoimportancia (por ejemplo, exagera sus logros y talentos, espera reconocimiento como superior sin tener logros suficientes).
  2. Está absorto en fantasías de éxito, poder, esplendor, belleza o amor ideal exagerados.
  3. Cree que es especial y único/a y que solo puede ser asociado/a o entendido/a por otras personas o instituciones especiales o de alto estatus.
  4. Requiere admiración excesiva.
  5. Tiene un sentido de derecho (por ejemplo, expectativas irracionales de un trato especialmente favorable).
  6. Es explotador (se aprovecha de otros para fines propios).
  7. Le falta empatía: es reacio a reconocer o identificarse con los sentimientos y necesidades de otros.
  8. Con frecuencia envidia a otros o cree que otros lo/a envidian.
  9. Muestra actitudes o conductas arrogantes y altaneras.
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La prevalencia de este trastorno se estima entre 0 y 6,2%. En cuanto al desarrollo y curso del trastorno, en la adolescencia se pueden mostrar rasgos narcisistas sin que esto signifique que se desarrollará un Trastorno Narcisista de la Personalidad en la adultez; con respecto a la vejez, puede ser muy difícil para estos sujetos aceptar las limitaciones y complicaciones físicas y ocupacionales que trae este período de la vida.

De las personas diagnosticadas con este trastorno, entre el 50 y el 75% son hombres. Al realizar el diagnóstico diferencial se deben tener en cuenta los siguientes:

  1. Otros trastornos y rasgos de personalidad (al distinguirlo de los trastornos de personalidad histriónico, antisocial o borderline, el rasgo más característico sería la grandiosidad).
  2. Episodios de manía o hipomanía (en específico, las fantasías de grandiosidad, pero se pueden distinguir por la asociación con los cambios de estado de ánimo)
  3. Uso de sustancias.

Fuentes:
American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed.). Washington, DC
Myers, D. (2006), Psicología 7ma edición. Editorial Médica Panamericana:Madrid